Paraguay: El obispo y sus tiburones

Por Natalia Viana (Agência Pública).- El miércoles 22 de agosto, pocas cosas recordaban en Asunción, capital de Paraguay, la destitución del presidente en un juicio relámpago que dos meses antes sorprendió a todo el continente. Grupos de hombres jugaban dominó en la Plaza de la Democracia, vendedores ambulantes ofrecían cambiar dólares y estudiantes de uniforme iban y venían de los colegios en caserones coloniales; aparte de algunas pintadas en los muros que llamaban al actual presidente, Federico Franco, golpista –“las paredes hablan”, decía una de ellas–, la vida seguía su ritmo normal. [Seguir leyendo]

Web por: Frederick Corazao