Las cicatrices de tu rostro me lo dicen todo

Por Carlos E. Freyre.-

En julio de 2015, publiqué un artículo en esta columna titulado “El Amador de Sivia”, donde relataba el discurrir de la localidad de Sivia, otrora un espacio violentísimo en la selva ayacuchana, a orillas del río Apurímac. Ha logrado convertirse en un distrito progresista, apostado en el VRAEM, frente a Pichari. A pesar que todavía se encuentra dentro de la zona de emergencia, la Sivia de ahora no se parece mucho a la que un día llegó el capitán Amador --su nombre era el mismo que su apodo de combate— en pleno conflicto con Sendero Luminoso, en la década de los años 80. [Seguir leyendo]

El Amador de Sivia

Por Carlos E. Freyre.-

Cuando el bote encalla suavemente sobre el enrocado del puerto y se siente el frenado en seco, se observa el río azulino tomar una curva hacia el infinito de los cerros. El puerto de Sivia es parecido a sus varios mellizos dispersos en ambas márgenes; nada rimbombante, nada presuroso, nada demencial. [Seguir leyendo]

Web por: Frederick Corazao