Sin control, gigantes pesqueros diezman el Pacífico Sur

El stock de jurel ha disminuido un 90% en sólo 20 años en unas aguas meridionales donde antes abundaba el pescado. Este hecho presagia una catástrofe de alcance global. Los barcos más potentes del mundo compiten por capturar lo poco que aún queda en esos mares.

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Un miembro de la tripulación de la nave Achernar en medio de una carga de jurel (Foto: Mort Rosenblum)

Una sobrepesca subvencionada

El Trachurus murphyi o jurel chileno se captura al oeste de Chile y Perú, a lo largo de una franja costera de 6.600 kilómetros, hasta aproximadamente 120 grados de longitud, a mitad de camino con Nueva Zelanda.

Pertenece la familia de los pequeños pelágicos, vitales como fuente de alimentación para las especies depredadoras más grandes. Sus bancos se localizan en amplias zonas de aguas abiertas, donde comen plancton y pequeños organismos.

El jurel representa un tercio del total de las capturas mundiales.


La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura señala que la flota pesquera mundial “es dos veces y media mayor de lo necesario”. Esa estimación fue publicada en un informe de 1998. Desde entonces, la capacidad pesquera de las flotas se ha incrementado aún más. Si una pesquería no está convenientemente regulada, pueden esquilmarla rápidamente.

Según afirman los expertos, esa sobrecapacidad se ha visto potenciada por los subsidios estatales, especialmente en Europa y Asia.

Un prestigioso informe realizado por Rashid Sumaila, en colaboración con el oceanógrafo Pauly y otros científicos de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), estimó que los subsidios totales mundiales en el año 2003 ─últimos datos disponibles─ alcanzaron un valor de entre 25.000 y 29.000 millones de dólares.

El trabajo demostró que entre el 15 y el 30 por ciento de los subsidios estaba destinado a sufragar el combustible que permite a las naves faenar en todos los rincones del planeta. Otro 60 por ciento costeó la construcción y modernización de embarcaciones.

El estudio calculó que las subvenciones concedidas por China alcanzaban los 4.140 millones de dólares y las de Rusia los 1.480 millones.

Un informe publicado en diciembre de 2011 por la organización ecologista Greenpeace critica con dureza a la PFA, la asociación con sede en Holanda que representa al barco Annelis Ilena. El documento revela que, desde 2006 a 2011, las empresas de la PFA se beneficiaron con exenciones fiscales para combustible cuyo monto anual osciló entre 20,9 y 78,2 millones de euros.

El informe, elaborado por un consultor independiente para Greenpeace, señalaba que, conforme a un cálculo conservador, las ganancias anuales medias de la PFA cercanas a 55 millones de euros serían de tan sólo siete millones sin la ayuda del contribuyente. Haciendo una estimación más liberal, la PFA habría perdido anualmente 50,3 millones de euros.

Los fondos de la Unión Europea ─co-financiados por Alemania, Reino Unido y Francia─, ayudaron a la PFA a construir o modernizar 15 barcos de arrastre, aproximadamente la mitad de su flota.

Según datos oficiales de la Comisión Europea obtenidos por el portal fishsubsidy.org, el arrastrero Helen Mary de la PFA, que empezó a faenar en el Pacífico Sur en 2007, recibió 6,4 millones de euros en subvenciones entre los años 1994 y 2006, más que ningún otro barco pesquero de la UE.

Van Balsfoort, el presidente de la PFA, no puso en duda esas cifras publicadas, pero defendió que las exenciones fiscales al combustible son algo rutinario en la industria pesquera. A su vez, señaló que el Helen Mary y un barco gemelo eran arrastreros de la extinta Alemania oriental que presentaban un estado ruinoso y que fueron reconstruidos gracias al entusiasmo germano surgido tras la reunificación.

Según la regulación internacional, los barcos pueden pescar libremente en zonas marítimas no regidas por acuerdos ratificados. Aún así, la Unión Europea exige a los pesqueros de sus estados miembros que acepten las medidas interinas adoptadas por la SPRFMO como si fueran legalmente vinculantes. Además, los países de la UE están obligados a repartirse la cuota anual colectiva para la pesquería del jurel. Sin embargo, algunos armadores encuentran el modo de sortear la normativa vigente.

Por ejemplo, Unimed Glory, una filial de la compañía griega Laskaridis Shipping, opera tres barcos de arrastre en el Pacífico Sur. La empresa armadora está en Grecia, país miembro de la UE. Pero al estar abanderados en el archipiélago de Vanuatu, ubicado en el Pacífico Sur, escapan al control de Bruselas y pueden extraer mayor cantidad de jurel que lo que les permitiría una participación en la cuota europea total.

El noruego Per Pevik, director de Unimed Glory, dijo al ICIJ que debido a que Vanuatu no cumple con los estándares sanitarios exigidos por la UE, su pescado no puede ser vendido en Europa. Así que comercializa su jurel en África. Preguntado si las autoridades europeas habían planteado alguna objeción a sus banderas de Vanuatu, respondió: “No, no me molestan con esta cuestión”.

Los transbordos de pescado en alta mar también frustran la posibilidad de un control efectivo. Una vez que el pescado es descargado en grandes buques congeladores, su verdadero origen puede ser ocultado.

En el Pacífico Sur, las flotas industriales cada vez encuentran menos jurel tras años de pesca sin control. Los pesqueros abanderados con pabellones de países de la UE extrajeron más de 111.000 toneladas de jurel en 2009; al año siguiente, los barcos capturaron un 40 por ciento menos de pescado; en 2011, reportaron tan sólo 2.261 toneladas.

Echando la vista atrás, el presidente de la PFA, Van Balsfoort, admitió que el jurel tiene ciclos biológicos y que los barcos sobreexplotaron el recurso en un momento en que la población se encontraba vulnerable. “Pescamos demasiado… Toda la flota tiene que sentirse culpable por ello”, reconoció el ejecutivo holandés incluyendo en la acusación a la PFA.

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Publicado el miércoles 25 de enero, 2012 a las 2:13 | RSS 2.0.
Última actualización el martes 09 de septiembre, 2014 a las 11:14

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2 comentarios

  1. […] continuación te presentamos el reportaje publicado en la página web de IDL-Reporteros: TALCAHUANO (Chile) — Eric Pineda se asomó a la bodega del Achernar y sólo vio diez míseras […]

  2. […] IDL – Reporteros en alianza con el Centro de Investigación Periodística (CIPER), de Chile, publicaron en sus respectivos portales web una amplia investigación sobre los perjuicios que ocasionan los gigantes pesqueros al stock de jurel en el Pacífico Sur. […]

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Web por: Frederick Corazao