Nada de nuevo

Julio César Franco, hermano del actual presidente, celebra con Enrique González Quintana el veto a la Cláusula Democrática Ushuaia II (Foto: ABC Color).

El fin repentino del gobierno de Lugo no llegó a ser una sorpresa –basta leer la cobertura de la prensa paraguaya en los últimos cuatro años. Poco después de la asunción, en agosto de 2008, el término “juicio político” –versión paraguaya del impeachment—pasó a figurar repetidamente, de manera casi banal, en las sesiones del congreso y en las páginas de los diarios. “Yo no tengo miedo porque no encuento motivos lógicos, válidos, para que el Presidente sea juzgado políticamente por el parlamento nacional”, declaró ya en febrero de 2009, en una conferencia de prensa. “No cometí ni falté a la Constitución Nacional en el desempeño de mis funciones”. En la época no había un motivo concreto, más allá del rumor de que el ex presidente Nicanor Duarte Frutos tramaba su derrocamiento con el general Lino Oviedo, líder del partido Unace (disidencia ultraderechista del Partido Colorado), hombre que intentó dar un golpe de Estado – militar– en 1996. Justo antes de la asunción, Oviedo apostaba con el ex-presidente Nicanor Duarte Frutos que Lugo “iría a durar apenas 3 a 9 meses en el cargo”.

En cada nuevo escándalo que involucraba al gobierno o a Lugo, las dos palabritas volvían a sonar. Los partidarios del ex-presidente contabilizaron 23 tentativas de miembros del Congreso de someterlo a juicio político. A fines de 2009, el senador liberal Alfredo Jaeggli, uno de los más aguerridos promotores de la causa, hablaba abiertamente a la prensa sobre un plan para destituír al presidente en seis meses, “antes de que se fortalezca”. “Quiero que este señor se vaya”, afirmaba. Dentro del Partido Liberal, presuntamente aliado del gobierno, el impeachment tenía un apoyo de peso: Julio César Franco, o “Yoyito”, hermano del vicepresidente Federico Franco. Yoyito también hizo sus apuestas cuando, en la misma época, surgieron noticias de que Lugo había tenido tres hijos cuando todavía era sacerdote, lo que generó un nuevo escándalo político. Explicó a un periodista que el hecho era “inmoral”, pero que todavía Lugo no se iba. “Debe ser un hecho más político aquel que lleve a Lugo a un juicio político a Lugo”, afirmó. Aprovechando el momento, Federico Franco también hablaba abiertamente de su ambición de ocupar del cargo. “El domingo, hicimos una entrevista en un desayuno con el vicepresidente Federico Franco, que apenas terminó de expresar su apoyo a Lugo, nos recordó que estaba capacitado para sustituirlo en caso de un eventual juicio político”, relató el periodista Nicasio Vera, del periódico ABC Color, en diciembre de 2009, en un editorial titulado “La angustia de Federico”.

“Fue una pesadilla constante”, recuerda el presidente depuesto. “Trabajábamos con muchas desconfianzas y dudas sobre sus intenciones. Pero no había otra alternativa”.

Más allá de su vice, el gobierno de Lugo desagradaba a gran parte de los congresistas. “Ningún gobierno fue interpelado por el Congreso tantas veces como nosotros”, dice, suspirando, una señora bajita y gordita, de mirada firme y expresión cansada. Reconocida dentro y fuera del círculo de Lugo como su mejor ministra, Esperanza Martinez fue titular de Salud del primero al último día de gobierno. Mirando al techo, en una entrevista en la sede de Frente Guazú, intenta recordar cuántas veces fue a prestar declaración ante los diputados: “Vea, fueron más de 50 veces a lo largo de los cuatro años… Cada 2, 3 semanas tenía que ir a explicar los gastos en recursos humanos, en tal licitación… Me ofendían. Una vez dijeron que era muy gorda para ser ministra de Salud”. Al frente de la cartera, fue responsable de la mayor –y más sutil— afrenta a los partidos que tradicionalmente han gobernado la política paraguaya: la salud gratuita.

El intento de universalizar el servicio de salud combatía de una vez dos enfermedades: la corrupción de los funcionarios, que se guardaban parte de la caja chica de los hospitales, y el clientelismo político. “Antes tenías que estar afiliado a un partido para conseguir cama en el hospital o una ambulancia. Si tenías un problema de salud, tenías que ir a un político local o a la sede de un partido… Lo que hicimos fue devolver el servicio de salud sin ninguna intermediación de los partidos”. En Paraguay, la lealtad al partido pasa de padre a hijo. El Partido Colorado es uno de los mayores, en número de afiliados, de América del Sur: casi dos millones. El Partido Liberal tiene 1,2 millones. Sumando los dos se obtiene casi la mitad de la población total del país, de 6,5 millones. Para tener una idea, el PMDB, mayor partido de Brasil, tiene 2,3 millones de afiliados; el PT tiene 1,5 millones.

Otro miembro del gobierno que enfurecía a colorados, liberales y asociaciones de propietarios de tierras era el ingeniero agrónomo Miguel Lovera, que asumió el Senave, Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y Semillas en abril de 2010. Su mayor pecado fue decretar la resolución 660, que dictaba normas para la aplicación de agrotóxicos, estableciendo la necesidad de una autorización para realizar fumigaciones aéreas y terrestres, y de avisar a los vecinos con 24 horas de antelación, indicando los productos a ser utilizados y su grado de toxicidad.

El ex-director del Senave también se ganó la ira del sector agroexportador, en especial de la soja –Paraguay es el cuarto mayor exportador mundial– al aumentar los requisitos. El sector convocó a un tractorazo –protesta en que los tractores bloquearían los caminos del país– para el día 25 de junio. No habría tiempo suficiente.

Empero, en un juego de ajedrez complicado para quien no conoce la política paraguaya, el ex presidente contaba, para no ser depuesto, con el inusitado apoyo del propio Partido Colorado, que no quería un impeachment que terminase en la asunción del vice liberal: “Los liberales nunca tuvieron ayuda del Partido Colorado. Siempre estuvo seguro de que no aceptarían un juicio político para colocar a un liberal como presidente”, dice Lugo. “Los propios miembros del Partido Colorado me decían: ‘Quedate tranquilo, no va a ocurrir nada, no tienen los votos sin nosotros…”

La relación de Lugo con su vice era “tensa, por decir lo menos”, en la visión de la embajadora norteamericana Liliana Ayalde, que envió más de 15 comunicaciones a Washington sobre movimientos en pos de un impeachment, filtradas por WikiLeaks. En un país con una institucionalidad frágil, la embajada norteamericana fue siempre uno de los más importantes centros de poder –y lugar favorito para las discusiones sobre la destitución del presidente.

“Los tiburones políticos alrededor de Lugo continuan rodéandolo en busca de espacios de poder”, escribió Ayalde el 6 de mayo de 2009.  “Rumores dan cuenta de que el golpista general Lino Oviedo, el ex-presidente Nicanor Duarte Frutos, y/o el vice-presidente Federico Franco continúan buscando maneras de acortar el mandato de Lugo. La mayoría de las teorías se basan en un impeachment contra Lugo, lo que requeriría 2/3 de los votos en la Cámara para hacer la acusación y 2/3 en el Senado para condenarlo”, describía Ayalde, con precisión. “El resultado de esta ecuación parece ser la propia versatilidad de Lugo y la fuerza (que nos tiene sorprendidos), la capacidad de sus oponentes de ejecutar un golpe democrático (que esperamos que no nos tome por sorpresa) y el factor del tiempo”, concluía la embajadora norteamericana.

 

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Publicado el viernes 07 de diciembre, 2012 a las 20:54 | RSS 2.0.
Última actualización el lunes 08 de septiembre, 2014 a las 19:07

3 comentarios

  1. Carlos Hurtado dice:

    No es un signo de religiosidad el andar regando hijos naturales por el mundo, sin reconocerles siquiera una pensión de alimentos. Lugo es un mal hombre a quien, de aplicársele la ley, los barrotes de una cárcel se convertirían en habituales vecinos.

  2. Jorge dice:

    Felicitaciones por el informe, esta clarito que fue un golpe de estado claro para sus intereses de esos politicos y empresarios corructos de ese pais ojo que que los eeuu estan tambien involucrados y que solo para sus afines de sus intereses propios a ellos no les interesa su pueblo.
    y esto puede pasar en nuestro pais o en algun pais de latino america lo cual debemos estar en alerta.
    y que el pueblo paraguayo eliga en estas elecciones un presidente y que lo defiendan por la democracia del pueblo.

  3. rosa dice:

    Es lamentable lo que pasó y sigue pasando y es eso lo que buscan los políticos corruptos y también algunos medios de comunicación.

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