El derrocamiento de Lugo en Paraguay

La destitución vista desde el Palacio

Segunda entrega

Foto
Fernando Lugo mira por TV su destitución (Foto: Rafael Urzúa).

Natalia Viana
Por Natalia Viana (Agência Pública) (*).-

Hace cinco meses, el 22 de junio de 2012, comenzó formalmente el proceso de impeachment contra Fernando Lugo, presidente elegido cuatro años antes en Paraguay. La Cámara de Diputados hizo la acusación formal: declaró que el ex obispo desempeñaba mal sus funciones. El libelo acusatorio, sin embargo, no contenía prueba alguna y se limitaba a afirmar que las causas mencionadas en él “son de pública notoriedad, motivo por el cual no necesitan ser probadas”. Eran las 18 horas del 21 de junio. La defensa tendría 17 horas para elaborar sus argumentos y dos horas para defenderlos ante el Senado, que actuaría como juez al día siguiente.

La noticia del juicio político se hizo oficial aquella noche y algunos grupos comenzaron a llegar tímidamente a la Plaza Independencia, que queda delante del Congreso, en el centro de Asunción. Poco después, la aglomeración fue tomando cuerpo. A la mañana siguiente, antes del mediodía, cuando se inició la defensa, ya reunía a 10.000 personas.

“Nos autoconvocamos”, recuerda Katia María Guggiari, una joven bajita, de cabellos tan largos como la tradición política de su familia. Nieta de uno de los últimos presidentes liberales que gobernaron Paraguay, José Patricio Guggiari Corniglioni (1928-1932), Katia, contrariando a buena parte de esa tradicionalísima familia –con la que rompió relaciones—fue a la plaza munida de los consejos de un primo que había vivido bajo la dictadura de Stroessner. “Lo más importante”, recordó, “era quedarse lejos de la entrada del Congreso cuando anunciaran el resultado del juicio político, porque la Policía reprimiría inmediatamente”.

Lo que llevó a Katia a la plaza no fue el aprecio por el ex presidente Lugo, por quien ella mantenía una antipatía indisimulada. “Yo estaba absolutamente ofendida por lo que estaba ocurriendo. Pasamos 17 años en la transición. Finalmente habíamos entrado en la democracia y ellos rompieron todo en 24 horas”, dice. “Eso duele”.

Cinco meses después, todavía conserva viva en el recuerdo la tristeza de esos días. “Gente que no te conocía venía a abrazarte y decía ‘tranquilo, no está todo terminado todavía…”, cuenta. Pasó buena parte del tiempo enviando mensajes de texto a los senadores del partido liberal: “Mi abuelo se está revolviendo en la tumba”. Los liberales, segunda fuerza política del país, habían cerrado un acuerdo con sus enemigos de larga data, el conservador Partido Colorado, para la destitución del primer presidente de centroizquierda en llegar al poder en Paraguay. “Después de eso, pasaron muchas horas… Muy pocas horas, pero parecía que fuese una eternidad”.

La orden del día era condenar al presidente de Paraguay; Lugo tenía información de un plan para causar derramamiento de sangre en la plaza.

Dentro del predio del Congreso, el Orden del Día circulaba desde el amanecer de ese viernes, detallando los procedimientos del juicio político –y demostrando que se trataba de un acuerdo más que cerrado.

El procedimiento – vea aqui una copia del documento– explicaba que a las 12 horas habría una sesión para escuchar la defensa del presidente. A las 14:30 se constituiría un tribunal para decidir la admisión de las pruebas ofrecidos por los dos lados. A las 15.30, una sesión extraordinaria para formular alegatos y a las 16.30 una sesión extraordinaria dictaría una sentencia.

El Orden del Día describía incluso cómo sería el final de la última sesión: “Una vez confirmados los votos requeridos, se procederá a declarar al acusado culpable, apartándolo de pleno derecho de su cargo”.

En las 17 horas que tuvo para intentar frentar el juicio político, el equipo de defensa de Lugo presentó un planteo de inconstitucionalidad en la Corte Suprema de Justicia a las 8:24 horas del día 22 de junio, alegando que el derecho de defensa no había sido respetado. La respuesta llegó el lunes siguiente, cuando Federico Franco ya comandaba el país.

“Como se trata de un procedimento que técnicamente no es jurisdiccional, las garantías del proceso judicial, no lo son de manera absoluta sino parcial, con el objetivo de garantizar el debido proceso y el derecho de defensa del acusado”, razón la Suprema Corte. Y concluyó desestimando el pedido sin más trámite (Vea aquí el documento).

Otro recurso, pidiendo la anulación del impeachment, al cual fue anexado el Orden del Día que determinaba la condena del acusado, también fue denegado meses después. El principal argumento de la Corte Suprema es que el impeachment, por tratarse de un procedimiento político, no tiene la obligación de seguir las normas del juzgamiento común –como la del derecho a una amplia defensa.


Lea la versión íntegra de recurso y de la decisión de la Corte.

Lea las actas del Congreso.

Lea el documento de condena de Lugo.

 

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Publicado el lunes 10 de diciembre, 2012 a las 15:51 | RSS 2.0.
Última actualización el lunes 08 de septiembre, 2014 a las 19:07

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Un comentario

  1. Pablo dice:

    El tirano Stroessner debe estar riéndose en tumba. No cabe duda que dejó escuela. En la historia de América Latina es bien sabido que el Paraguay, bajo el régimen de don Alfredo, se convirtió en el país del contrabando y de contrabandistas. Esta práctica, según parece, no ha ha desaparecido.

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