Edward Snowden, ex empleado de la empresa Booz Allen Hamilton. Filtró documentos secretos de la NSA en junio de este año que pusieron al descubierto las operaciones de espionaje informático a nivel global. (Fuente: Laura Poitras).

Edward Snowden, ex empleado de la empresa Booz Allen Hamilton. Filtró documentos secretos de la NSA en junio de este año que pusieron al descubierto las operaciones de espionaje informático a nivel global. (Fuente: Laura Poitras).

Wikileaks, Snowden y el interés público

Entra Wikileaks, entra [Edward] Snowden ahora, [...] y mi preocupación como periodista no es que la libertad de prensa esté en peligro en los Estados Unidos, pero si está en peligro el libre acceso a la información.

[…]

En el caso de la información de Snowden, no hay duda que es de interés público saber qué está haciendo el gobierno en cuanto a monitoreo de flujo de mensajes en el internet y alrededor de cada llamada que se hace en Estados Unidos.  […] La controversia es si Edward Snowden ha roto leyes al proveer esa información a periodistas, y en esos términos yo realmente pienso que el sistema judicial debe decidir eso.  Mi papel como periodista es recibir esa información y decidir si la debo publicar o no. […]

Yo sí puedo decir que a mí me parece que esta información era de interés para el público de Estados Unidos, y fuera de los Estados Unidos, saber esas cosas es mejor que no saberlas. […]

Creo que debemos poner todo nuestro esfuerzo y energías como periodistas y descubrir qué está haciendo el Gobierno. Por qué, cómo, con quién, contra quién, y no debemos quedar satisfechos con la respuesta de que todo es secreto porque tiene que ser secreto.

Cuando oigo que la publicación de la información ha dañado la seguridad nacional de los Estados Unidos no me quedo satisfecho de que eso sea cierto, porque no veo las evidencias. Una prensa responsable trata de tomar en cuenta los daños que pueda causar la publicación, pero muchas veces no tenemos más que la palabra del Gobierno.

[El problema es que] hay muy pocos periodistas ahora en posición de ir tras esto.  Barton Gellman es un periodista de investigación de Estados Unidos que antes trabajó para el Washington Post, pero salió del Post, se convirtió en un freelance [y ahora] regresa al Washington Post para publicar esta nota.

Está también Glenn Greenwald, otro estadounidense que trabaja para The Guardian. Greenwald no es periodista, es abogado, y vive en Río de Janeiro.

Entonces eso refleja pues el ecosistema del periodismo y es la debilidad que tenemos para enfrentarnos a este monstruo del secretismo.


Oficinas de la compañía Booz Allen Hamilton en McLean - Virginia, Estados Unidos. (Fuente: Reuters).

Oficinas de la compañía Booz Allen Hamilton en McLean - Virginia, Estados Unidos. (Fuente: Reuters).

La privatización de la guerra secreta

Edward Snowden tenía la calificación de top secret. […]  Hay cuatro grados de clasificación de los documentos de Estados Unidos: Reservado, Confidential, secret y top secret. […] En los Estados Unidos ahora hay un millón 400 mil personas que tienen autorización top secret; y hay cuatro millones que tienen autorización secret. Entonces este no es un grupo de treinta personas, es una industria de un millón cuatrocientos mil personas que tienen autorización top secret. Edward Snowden era uno de ellos.

Snowden no trabajaba para el Gobierno en el momento que suelta sus secretos, trabajaba para una compañía que se llama Booz Allen Hamilton, que son consultores.

Booz Allen Hamilton tiene 24 mil empleados en las comisiones más secretas del Estado. Lo que gana en los contratos con el Gobierno es secreto. Snowden ganaba $200 mil al año sin haberse graduado en la universidad.

Booz Allen Hamilton es consultor del Gobierno en toda esta industria del secreto. Casi la mitad de sus 24 mil empleados tienen acceso a material top secret. Es una compañía privada, que funciona como un arma del Estado en las funciones más secretas de este.

Cuando tú eres periodista y oyes esto, te preguntas ¿qué están haciendo ahí y cuánto están ganando?; ¿es cierto que los ex jefes de la inteligencia del gobierno de los Estados Unidos, ahora son los ejecutivos de esa compañía?; ¿esa compañía cuánto gana en sus contratos con el Gobierno? […] ¿y sabes qué?, los contratos son secretos, no se sabe cuánto se paga.

[Nota IDL-R: de acuerdo con información de la propia Booz Allen Hamilton, sus ingresos en el año fiscal 2013 fueron de 5 mil 760 millones de dólares (o $5.76 billones). Solo el 22% de esos ingresos correspondió al ámbito civil. El 55% provino del sector Defensa y el 23% de Inteligencia. Es decir, el 78% fue del sector de seguridad nacional].


Centro de Datos de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) en Bluffdale - Utah, Estados Unidos. (Fuente: Rick Bowmer/AP).

Centro de Datos de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) en Bluffdale - Utah, Estados Unidos. (Fuente: Rick Bowmer/AP).

 

Las órdenes secretas a las compañías de tecnología digital

Mucho más importante que la cobertura de Snowden […] es el hecho de que el Gobierno ha ido donde las grandes compañías de tecnología en los Estados Unidos y les ha dicho, oiga tenemos esta orden de la Corte y la Corte es secreta y la orden es secreta, se la vamos a mostrar a ustedes pero no pueden hablar de ella, […] y si te preguntan, debes negar […] vamos a estar acá un par de días, vamos a pedir cosas, y ustedes nos van a dar las cosas y no se lo van a decir a nadie, aunque seas Facebook, seas Google, seas Apple, seas Microsoft. Eso es para mí una historia increíble, un millón de veces más importante que el retrato de Edward Snowden, pero el enfoque de la prensa, el debate de la prensa es: Snowden, héroe o traidor, ¿no?


La granja de Utah y la perpetua vigilancia

Mi temor es que la guerra, como fue definida el 11 de septiembre, va a desaparecer, o va a disminuir a un grado que básicamente no es una amenaza [para] los Estados Unidos, pero que nos vamos a quedar con un aparato de vigilancia y de intromisión del Gobierno en las vidas privadas de los ciudadanos, como si esa guerra siguiera […] y creo que eso es una amenaza, y el hecho de que no hablan de ello, que el presidente de los Estados Unidos no va a la televisión y dice oigan señores […] obviamente no vamos a hablar de detalles operativos […] pero les puedo decir que nosotros ahora creemos necesario entrar en la metadata de todas las comunicaciones en el mundo; y además que estamos construyendo en el desierto de Utah una granja de servidores [digitales que será la] más grande del mundo, porque no sabemos qué hacer con todo esta información que estamos recolectando, vamos a guardarla para siempre ahí, por si acaso que en veinte años queremos saber algo sobre cualquiera de ustedes […] o tus hijos, vamos a tenerlo ahí a la mano.  Si una Corte secreta nos dice que podemos hacerlo, entonces, no tienes que ser muy aficionado de la ciencia ficción para pensar que eso es algo inédito y preocupante.

(Pasar a la siguiente página – Las dos grandes historias)


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Publicado el Lunes 07 de octubre, 2013 a las 19:52 | RSS 2.0.
Última actualización el Lunes 08 de septiembre, 2014 a las 17:34

2 comentarios

  1. Jesus dice:

    Gracias por esta información.

  2. Que excelente entrevista, como siempre Gustavo marcando la línea, hace mucho leí su libro sobre SL y lamento que el fujimontesinismo corrupto haya truncado con su robo la continuación de esta su obra. Conservo la esperanza de que la retome. Cordiales saludos.

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Web por: Frederick Corazao

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