El otro rostro del escándalo

El cartel de los pañales

Hasta ahora, la sospechosa adquisición de los ocho millones de pañales en 2013 ha sido examinada solo desde el lado del comprador: el ministerio de la Mujer, bajo la gestión de su entonces titular, Ana Jara. Pero, ¿qué se sabe del vendedor, la transnacional Kimberly-Clark? ¿Hay hechos o circunstancias que puedan ayudar a entender el irregular proceso de venta? Parece que sí, como veremos en esta nota.

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(Fotocomposición: Kimberly-Clark, BBC Mundo, El Tiempo, Semana Económica)

Por Romina Mella y Gustavo Gorriti.-

El año 2013 discurrió casi completo como uno más del ciclo de auge que había tenido Kimberly-Clark en el Perú durante los doce años precedentes. Desde el 2001, solo en ventas al Estado, por ejemplo, la multinacional estadounidense había logrado duplicar su facturación en cada período presidencial.

Durante la presidencia de Toledo, Kimberly-Clark vendió al Estado por 4 millones 13 mil 792 soles. En los cinco años de la presidencia de Alan García, K-C contrató con su Gobierno por 8 millones 964 mil 100 soles. Y en la presidencia de Humala, solo con la veloz operación con el ministerio de la Mujer, bajo la gestión de Ana Jara, entre mayo y julio de 2013, vendió, en consorcio con la comparativamente pequeña compañía Cymed Medical, un récord de 8 millones 240 mil pañales al Estado, por 6 millones 143 mil 700 soles. Hasta fines de 2014, Kimberly-Clark llegó a sumar ventas al gobierno de Ollanta Humala por 14 millones 747 mil 906 soles.

En ese ritmo de incesante crecimiento, Kimberly-Clark había inaugurado dos nuevas plantas de producción –una en Puente de Piedra y otra en Santa Clara–, durante el gobierno de García, con la asistencia del entonces mandatario.

Alan García en  la inauguración de la planta de Kimberly Clark, en Santa Clara. (Foto: Andina)

Alan García en la inauguración de la planta de Kimberly Clark, en Santa Clara. (Foto: Andina)

 

De hecho, la relación con el masivo presidente fue tan buena, que a poco de terminar su mandato, García se convirtió en conferencista de Kimberly-Clark. La compañía le pagó 15 mil dólares por una charla de una hora para directivos regionales, el 21 de septiembre de 2012. ¿El tema? Parece que no fue sobre pañales.

Las ganancias se adornaban con medallas. En 2013, por “noveno año consecutivo”, según comunicación de la propia empresa, Kimberly-Clark fue galardonada “por Great Place To Work Institute como la mejor industria para trabajar en el Perú”. El mismo instituto le había dado el tercer puesto en la categoría de una de las “mejores empresas para trabajar en América Latina”, apenas detrás de Google y Microsoft. Nada mal.

El proceso de crecimiento no fue solo nacional sino regional. Bajo el liderazgo de un gerente argentino, Sergio Nacach, que llevó a su gestión un fervor motivacional expresado en un concepto de involuntarias resonancias germánicas: “Kultura ganadora”; el cual, según parece, ayudó a que Kimberly-Clark lograra virtualmente duplicar sus ventas en la región andina entre 2005 y 2008 – según documentó Semana Económica en un prolijo artículo publicado el 12 de septiembre de 2014–, de 519 millones de dólares el 2005 a mil millones el 2008.

Se necesita imaginación, una cierta audacia conceptual y, a la vez, una visión capaz de identificar detalles cruciales, para motivar a todos los trabajadores de una gran empresa a convertirse en ardorosos agentes de producción, distribución y venta de pañales y toallas higiénicas (bueno, también de servilletas). Nacach lo logró con una estrategia que combinaba la fluidez en el trato y la toma de decisiones en todos los niveles, junto con la recompensa y la celebración generalizadas de los éxitos –desde los viajes en grandes grupos al Caribe hasta las fiestas de disfraces, como aquella en la cual todos se disfrazaron como personajes de las guerra de las galaxias. No está claro quién se vistió de Darth Vader, pero sí que hasta Arturito fue esa noche un símbolo de lucro creciente y feliz.

Sergio Nacach. (Foto: El País de Uruguay)

Sergio Nacach. (Foto: El País, de Uruguay)

 

El estilo (o, más bien, la estrategia) gerencial de Nacach y sus resultados, fue el tema de un ‘estudio de caso’ escrito por Jeffrey Pfeffer, catedrático de Comportamiento Organizacional de la Escuela Graduada de Negocios de la universidad de Stanford, y publicado, en versión resumida, en el Financial Times, el 21 de mayo de 2012. Nacach, graduado en contabilidad en la universidad de Buenos Aires, cursó años después el Executive Program in Strategy and Organization, en Stanford.

En Latinoamérica, David Fischman, autor especializado en temas de liderazgo y motivación empresarial, relató en un artículo publicado en 2008, ”Las lecciones de Kimberly-Clark”.

La nota empieza describiendo una jarana de 120 empleados de K-C Perú en la República Dominicana, festejando su convención anual. Fischman inicia la explicación del alborozo laboral precisando que: “Para entender la cultura de Kimberly región andina es importante entender a su líder, Sergio Nacach…”.

Gracias a los resultados de esa cultura (o Kultura), en enero de 2012 la multinacional nombró a Nacach presidente de Kimberly-Clark Latinoamérica.

El crecimiento continuó, a un ritmo recargado que, desde el punto de vista de K-C, se aproximaba a la proeza. A comienzos de 2013, como se sabe, las autoridades del ministerio de la Mujer, bajo las órdenes de Ana Jara, efectuaron la más rápida y mayor compra de pañales en la historia, sin siquiera saber dónde almacenarlos ni a quién entregarlos. Para el comprador, se ve, no había otra ‘Kultura’ que la de la compra y el pago. Nada más.

Para Kimberly-Clark Latinoamérica, la situación cambió bruscamente a fines de 2013.

Se congelaron las sonrisas, trepidaron las carreras.

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Publicado el viernes 15 de mayo, 2015 a las 21:37 | RSS 2.0.
Última actualización el lunes 22 de junio, 2015 a las 14:56

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6 comentarios

  1. Margarita Campos dice:

    Me quedé atónita … Este caso no puede ser pasado ni por agua tibia ni por alto. Después del informe de la Contraloría, debe caerle(s) el peso de la ley a quién(es) hizo/hicieron la compra sin haber necesidad y crear luego “necesidades” para mejorar las ganancias del “Kartel”. Por el bien del país y del mejor control del dinero público y en afan de la lucha contra la corrupción este caso debe tomarse con seriedad por parte de la Procaduría Anticorrupción y demostrarle al país: “Yes, we can”!

  2. Luis Postigo dice:

    Llama la atención que un granl fabricante K-C se presente a una licitación formando un consorcio, con una empresa pequeña como es Cymed (de unos 20 trabajadores), )¿qué puede aportar esta última, sino sumar costos al proceso y por ende al cliente?

  3. Jorge Carranza dice:

    Excelente investigacion. Ahora que dira la Ministra Ana Jara? Que no sabia nada???

  4. Christina Galindo dice:

    Los contratos deben dar algo mas que un prompt delivery de panales !!!!
    no solo q se investigue a jara y los anteriores gobiernos?????

  5. Bernardo Reyes dice:

    Han pasado meses, muchos meses. ¿Quién está en la cárcel? ¿Cuáles son las medidas correctivas para asegurar que estas prácticas de corrupción y decepción de la fe pública no continúan? O quedará todo en escándalo público y otros amarres?

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