Del repliegue al hostigamiento

La última emboscada se produjo el pasado 13 de octubre en Ccentabamba. (Foto: La República)

La última emboscada se produjo el pasado 13 de octubre en Ccentabamba. (Foto: La República)

 

Por Gustavo Gorriti.- Las recientes emboscadas en Ayna, el 3 de octubre a una caravana policial en la que murieron dos policías; y el 13 de octubre en Ccentabamba, dentro del mismo distrito de Ayna, en la que murió un militar y quedaron heridas cinco personas, marcaron el inicio de una reactivación en las acciones senderistas en el VRAE luego del largo período de repliegue que siguió a las muertes de Alipio y Gabriel en agosto de 2013.

En dicho repliegue el SL-VRAE se dedicó, de acuerdo con la evidencia disponible, a analizar sus vulnerabilidades operativas, organizativas, de comunicación, inteligencia, que llevaron a un brusco e inesperado cambio cuando las fuerzas de seguridad le arrebataron la iniciativa llevando a cabo operaciones sorpresivas y precisas contra el liderazgo senderista.

Su saldo fue la muerte del senderista ‘Guillermo’ primero; el estrecho escape, después, de ‘Lucio’ de otra emboscada de las fuerzas especiales; y finalmente el operativo que terminó con las muertes de ‘Alipio’ y ‘Gabriel’.

Durante los meses siguientes no hubo casi acciones senderistas en el VRAE, excepto uno que otro hostigamiento a bases militares desde lejos. De hecho, durante ese tiempo no hubo una sola baja, ni muertos ni heridos por acción senderista, en las fuerzas de seguridad.

La calma fue real en cuanto al silencio de las armas, pero engañosa en cuanto a sus razones. Todo indica que el repliegue senderista estuvo dedicado a cerrar brechas de inteligencia y vulnerabilidades operativas, empezando por el intento de entender cómo el Estado peruano había logrado pasar de la desorientación a la iniciativa, de ser los emboscados y abatidos a ser ellos los emboscadores que abaten.

"La calma fue real en cuanto al silencio de las armas, pero engañosa en cuanto a sus razones".

El método senderista para diagnosticar y analizar la razón de sus contrastes fue el típicamente marxista: la meticulosa reconstrucción ‘post-mortem’ de lo que sucedió en cada caso, interrogando a todo aquel con algún conocimiento de qué sucedió, revisando el papel de cada protagonista, por secundario que fuera, para detectar alguna anormalidad. Preguntando al uno por el otro y viceversa. Identificando a los posibles agentes de inteligencia locales y cómo fueron captados. Llevando todo eso a duras sesiones de crítica y autocrítica que permitieran entresacar nuevos datos. Estudiando la información sobre los operativos de la FFAA colombiana contra la FARC, para determinar qué tipo de inteligencia utilizó, y para definir si lo que se utilizó en Colombia volvió a usarse, poco más o menos, en el VRAE.

Y todo eso en silencio electrónico, puesto que si algo había quedado claro para Sendero es que la muy adictiva electrónica, era a la vez su fuente central de vulnerabilidad.

Hace pocos días pude obtener a través de una fuente confiable la copia de un documento de 28 páginas titulado “Estrategia y táctica del Partido para combatir y derrotar la ‘Estrategia integral o estrategia global’ del enemigo”.

Se trata de un documento revelador en varios sentidos. Lo que quedaba en claro al leerlo fue que SL-VRAE terminaba con el repliegue e iba a empezar, con cautela, a llevar a cabo acciones armadas contra las fuerzas de seguridad.

El documento revela mucho más de lo que su autor presumiblemente hubiera deseado. Pero me concentraré en este artículo sobre su análisis de contrastes.

Luego de algunos años de haber llevado la iniciativa en el combate contra las fuerzas de seguridad, Sendero sufrió varios y graves reveses a manos de las fuerzas especiales del Estado.

Sendero reconoce eso en el documento y a continuación anuncia lo que intentará hacer:

“Por todo esto que nos está sucediendo negativamente en estos últimos tiempos empezando desde Rondayacu (Monobamba) hasta Pampas (Llochegua) Villa Vista (Nazángaro), Conshireni (Kepashiato) corresponde intensificar y profundizar las tareas del Partido y de la revolución peruana. Hay que realizar aniquilamiento de las fuerzas vivas del enemigo y confiscar armas en cantidad”.

Hay varias referencias en el documento senderista a la emboscada en la que cayó su líder ‘Guillermo’. Todas inciden en el descuido que este habría tenido. Así, la primera mención dice que si “aplicamos la estrategia y táctica del Partido avanzaremos, nos consolidaremos y triunfaremos, y si lo abandonamos seremos aniquilados no solo por el oportunismo sino también por el enemigo, tal como fue asesinado el camarada Guillermo, a quien el enemigo con ayuda de un angurriento soplón llamado Juan, le jaló la lengua y luego se hizo llevar de la jeta a una emboscada”.

Una larga parte del documento está dedicado a la acción de los espías o agentes del gobierno, que tanto daño les causaron, sobre cómo ubicarlos y cómo neutralizar su acción.

Al hablar de los descuidos que supuestamente facilitaron la acción de las fuerzas de seguridad, hay críticas renovadas a ‘Guillermo’ y unas sorprendentes a ‘Lucio’.

“Cuando se trata de encuentros con familiares” prescribe el documento senderista, “debemos actuar con rigurosidad y no bajar la guardia, […]Por ejemplo, todos los encuentros con familiares siempre fueron ladeados y negativos. Veamos algunos: el camarada Lucio, se quedó con su padre en un lugar libando licor y el motivo fue ‘que se había olvidado una cosa’ y le mandó a su vigilante mientras los dos libaron toda la noche. El mismo camarada, en otra vez, en un lugar se quedó con su padre y su padre desapareció, capituló. Otro ejemplo, el camarada Guillermo estuvo ubicado en un lugar desfavorable por cinco días, haciéndose mecer y cebar como chancho por un angurriento espía…”.

Esas experiencias llevan al autor del documento (probablemente ‘Raúl’) a decir que socializar en plan de “ayuda mutua” con la gente, utilizado antes por SL-VRAE, prohibido. “Hubo un tiempo que sirvió” escribe el autor senderista, “ahora ya no sirve” y el problema, la temida amenaza es la del espía “que quiere hacernos caer en una trampa”.

Por ahora, Sendero ha realizado emboscadas en zonas favorables, ha causado bajas, aunque pocas, y no ha logrado, hasta donde se sabe, confiscar armas a militares o policías muertos o heridos.

Las emboscadas recientes sirvieron, probablemente, para que los senderistas calibren la capacidad de reacción de las fuerzas de seguridad.

La experiencia enseñó a Sendero en el VRAE que el teléfono celular es tan adictivo como peligroso. Por eso se percibe en el documento senderista un esfuerzo por definir la vulnerabilidad real en que los coloca el uso del celular. De ahí viene todo un conjunto de instrucciones:

“No se les debe dar ningún otro encargo y menos por teléfono celular.[…] Para cada llamada usar diferentes tácticas, una de ellas es usar un chip para cada masa o camarada. […] si usas teléfono celular ya estás emitiendo las coordenadas […] es mejor y definitivamente no usar teléfono celular, usemos otras tácticas como son comisiones, enlaces y establecer contactos según el tiempo de ejecución de cada plan […] Cuesta, requiere tiempo, pero esta es la solución”.

Más fácil decirlo que hacerlo, puesto que nada es más adictivo que el teléfono celular. Sin embargo, está claro que SL-VRAE se ha concentrado a fondo en el esfuerzo de adaptarse y contrarrestar las estrategias del Gobierno. Es un enemigo que ha mutado adaptativamente y obligará al Estado a ajustar y probablemente cambiar tanto estrategias como estratagemas.

En los siguientes días exploraré en IDL-Reporteros otras importantes revelaciones del documento senderista así como los probables cursos de acción de esta organización en el futuro próximo.

Publicado el viernes 17 de octubre, 2014 a las 15:54 | RSS 2.0.
Última actualización el jueves 06 de noviembre, 2014 a las 20:06

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Web por: Frederick Corazao

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