Corrupciones e investigaciones

A la derecha, Hugo Alconada, ganador del Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación. A la izquierda, Gustavo Gorriti, miembro del jurado. (Foto: Twitter @halconada)

Hugo Alconada, primer lugar del Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación. (Foto: Convoca)

Por Gustavo Gorriti.-(*)

Las tendencias son inequívocas y demuestran que con el desarbolamiento o naufragio de sus naves históricas, el periodismo de investigación se encuentra en crisis existencial en el mundo entero.

Hay una publicación especializada en Estados Unidos, el Newspaper Death Watch, dedicada a la vigilia de agonías y el profuso registro de defunciones de periódicos estadounidenses. Pese a todo, se proclama una publicación optimista; cronista, según dice, de una era trascendente que marcará “la muerte de los diarios impresos y el renacimiento del periodismo”.

Pero la calidad de la cosecha de trabajos galardonados este mes en la versión de 2014 del Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación, convocado desde hace 12 años por el Instituto Prensa y Sociedad y Transparencia Internacional, (en el que soy jurado junto con otros veteranos colegas) hace ver que incluso cuando se encogen las fronteras, progresa la decadencia y se oscurece el futuro, es posible realizar espléndidos trabajos que comparan bien con las mejores investigaciones de los años de auge del periodismo impreso.

Aunque surgen rostros nuevos, la mayoría de nombres se repite anualmente. Son los integrantes de una élite de periodistas de investigación latinoamericanos, de medios nuevos y viejos, masivos y pequeños, que compiten o se emulan entre sí, se leen y aprenden de los otros y, aplicando lo nuevo a lo sabido, pugnan por una mejor hazaña investigativa.

Cada trabajo es revelador e individualmente distinto; pero puestos juntos resultan un mural poderoso, con los colores básicos y severos de la develación investigativa, que si bien no basta para explicar Latinoamérica en su rica complejidad, descubre el crudo retrato de lo que es antes de que las diligentes desinformaciones lo maquillen en lo que dice ser.

Cada año presenta un motivo dominante propio. El de este fueron las fechorías presidenciales. Así que, con los cinturones de seguridad apretados y bolsas de mareo en mano, les invito a un tour rápido, necesariamente incompleto pero explicativo de la corrupción presidencial hemisférica.

» El señor de los hoteles. En El señor de los hoteles, el periodista Hugo Alconada, de La Nación, de Buenos Aires, reveló cómo Lázaro Báez, un modesto ex empleado bancario en Santa Cruz —el extremo sur del continente— se hizo multimillonario gracias a su relación con Néstor y Cristina Kirchner, sobre todo durante las presidencias de ambos.

En esa década, los contratos del Gobierno lo convirtieron en un potentado, dueño, entre muchas, muchas otras cosas, de 236.000 hectáreas (13 veces, recuerda Alconada, el tamaño de Buenos Aires).

¿Cómo devolvió el favor a la familia Kirchner? Una de las formas fue alquilar permanentemente, a través de varias de sus empresas, más de 1.000 habitaciones de los hoteles de los Kirchner, se utilizaran o no. Lo que pagó Báez representó más del 30% del multiplicado patrimonio que declaró el matrimonio Kirchner en 2011. Así legitimó, en un mecanismo de lavado de activos, el ingreso millonario de éstos.

» Lobby Lula. Una investigación de Fernando Mello y Flavia Foreque, del diario Folha de São Paulo, reveló que el expresidente Lula da Silva hizo 13 viajes al exterior pagados y patrocinados por empresas constructoras brasileñas. La investigación sacó a luz las gestiones de Lula en favor de empresas como Odebrecht, Camargo y Correa y OAS en Latinoamérica y África. Algunas de estas gestiones fueron con presidentes acusados de gran corrupción (como el expresidente Martinelli, de Panamá); o dictadores siniestros, como Teodoro Obiang, de Guinea Ecuatorial.

Lula, su fundación y su Gobierno afirmaron haber actuado en beneficio de los intereses nacionales, pero la fundación se negó a revelar cuánto cobró el lobista por las conferencias organizadas por las compañías que lo llevaron por el mundo a abogar por sus intereses empresariales.

» Capo Cartes. Mauri König es un justamente laureado periodista de investigación brasileño que no vacila en reportear asuntos de gran peligro.

El año pasado, en colaboración con periodistas colombianos, brasileños y costarricenses, investigó las rutas de contrabando de cigarrillos paraguayos. Las conclusiones: el contrabando de cigarrillos paraguayos a Brasil es un negocio de 2.200 millones de dólares al año, que ha crecido más rápido que el tráfico de marihuana y de cocaína en la frontera Brasil-Paraguay. Cinco marcas de una sola persona constituyen el 49% de ese mercado ilegal. Ese capo se llama Horacio Cartes, quien es ahora presidente de Paraguay.

» Otros casos. El expresidente de El Salvador, Antonio Saca, multiplicó en 16 veces su patrimonio y pasó de vivir en una casa de 300.000 dólares a otra de 2.100 millones, presidencia de por medio.

—Jack Warner, parlamentario y exministro de seguridad nacional de Trinidad Tobago, debe responder por delitos millonarios como dirigente de la FIFA y como político.

—El expresidente del Perú, Alejandro Toledo, tuvo más explicaciones contradictorias que Groucho Marx principios para intentar explicar de dónde salió el dinero para comprar una mansión a nombre de su suegra.

—Cómo la vicepresidenta de Guatemala, Roxana Baldetti, logró la veloz multiplicación de su patrimonio en su gestión de gobierno*.

Todos los presidentes mencionados tuvieron algo en común: el ejercicio de su cargo los enriqueció. Todos mintieron sobre lo que hicieron y hacen para multiplicar su fortuna; la acumulación de su deshonrosa riqueza dañó invariablemente a los pueblos (quizá no en el caso de Lula) que, con reiterada ingenuidad, les confiaron la dirección de sus destinos.

(*) Artículo publicado el 15 de octubre en El País, de España.

Publicado el lunes 20 de octubre, 2014 a las 18:02 | RSS 2.0.
Última actualización el jueves 06 de noviembre, 2014 a las 20:05

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