Columna Reporteros

Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Ronald Martínez Pancevic​).

Reproducción de la columna ‘Las palabras’ publicada en la edición 2476 de la revista ‘Caretas’.

Cuando García pidió un Ministerio

No he tenido una carrera fácil en periodismo. Junto con coberturas difíciles e investigaciones azarosas, me tocó enfrentar sus consecuencias, incluyendo, por supuesto, ataques y calumnias.

Pero, a diferencia de otros, yo creo en el derecho y hasta el deber de la autodefensa en el periodismo y la vida.

Una mentira, aunque torpe, puede convertirse en la base de una desinformación insidiosa. Esta tiene en común con el lavado de dinero en que se trata de moverla mucho, de un medio al siguiente, para confundir su origen y darle visos de legitimidad. Con las redes sociales el proceso se hace más rápido y oculta mejor su origen y autoría.

Por eso tuve como norma casi desde el principio, que los ataques deben contestarse con eficacia. Especialmente cuando se enfrenta calumnias o mentiras vinculadas con una investigación en curso. Ahí, responder a los pobres diablos que llevan a cabo el ataque es secundario frente al objetivo principal de identificar al autor mediato,  y sacarlo a la luz.

“García expuso una visión más bien sombría sobre los problemas de gobernabilidad que iba a tener el próximo gobierno […] y se ofreció explícitamente a ser un ministro más. Pidió el Ministerio de Agricultura.”

Eso es lo que ha pasado ahora. Luego de mi declaración en la Comisión Lava Jato del Congreso, un pasquín digital con el incongruente nombre de ‘Manifiesto’ publicó una entrevista a uno de esos personajes que, en las viejas palabras de William Brann, “sugieren que la humanidad es meramente un mal olor”. El título de la entrevista revelaba su propósito: “Gustavo Gorriti le pedía a Toledo un ministerio”. El entrevistador es un periodista aprista y la entrevistada, Jenny Zúñiga, la persona a quien Toledo tenía como encargada de prensa hasta el comienzo de la segunda vuelta contra Fujimori el año dos mil.

 Dado que el propósito directo de la entrevista es mentir todo lo posible, las iré respondiendo de acuerdo a su interés. Y empiezo por el título:

“Gustavo Gorriti le pedía a Toledo un ministerio”, es el título, que Zúñiga desarrolla así en su entrevista: “Gorriti sigue hasta que se pelea con Eliane, hasta el 2003. Se pelean por dinero, porque él les pide un ministerio y ve que no le iban a dar”.

Jenny Zúñiga estuvo cerca de Toledo hasta poco después de la primera vuelta del dos mil. Desde la campaña del dos mil uno, no tuvo acceso a ninguna información importante.

Así que no tuvo ni tiene la menor idea de quiénes le pidieron un ministerio a Toledo cuando este pudo darlo: luego de su victoria frente a Alan García en la segunda vuelta del 2001.

Empiezo por decir que jamás le pedí un ministerio a Toledo. Cuando tomé licencia de mi condición de periodista el año dos mil y vine al Perú para participar en la campaña para derrocar la dictadura fujimorista, dije públicamente que iba a acompañar a Toledo hasta la puerta de Palacio y que ahí me iba a despedir para retornar de inmediato a mi condición de periodista. Así lo hice.

Tanto el año dos mil como en la segunda vuelta del año dos mil uno, cuando me incorporé por breves semanas como asesor de campaña de Toledo para ayudar a impedir un triunfo de Alan García, lo hice en forma totalmente ad-honorem. El resultado fue quedarnos, mi familia y yo, con pocos ahorros. Pero fue la mejor decisión posible.

Yo no pedí ningún ministerio ni el 2001, ni antes ni después. Toledo tampoco lo ofreció ese año. Durante su gobierno, sin embargo, me ofreció dos veces el Ministerio del Interior. No acepté, aunque confieso que me costó rechazar la petición hecha luego del linchamiento del alcalde de Ilave.

El dos mil uno, cuando Toledo venció y formó el equipo de transición en el edificio de Petro Perú, hubo todo tipo de personas que se acercaron para solicitar posiciones. Entre ellos varios que hicieron lobby para pedir un ministerio.

Pero antes hubo uno verdaderamente inesperado:

Alan García.

Pidió ser ministro de Agricultura de Toledo.

En la noche de la segunda vuelta del 2001, Toledo festejaba la victoria en el Sheraton, junto con familia, asesores, amigos y allegados. La calle se había llenado de una multitud jubilosa e intensa. El derrotado candidato, Alan García, mandó a Mauricio Mulder para organizar un encuentro en el que se iba a reconocer la victoria a Toledo y desearle éxito. Toledo me pidió que yo recibiera a Mulder, cosa que hice con alguna dificultad, pues Mulder llegó al hotel a través de una masa poco afable.

Estaba conversando con Mulder cuando supimos que García había llegado al Sheraton por el sótano. Se hizo la reunión entre él y Toledo en una sala que separamos para el efecto. Yo participé en la conversación. Hubo otras personas, entre las que estuvo Fernando Yovera.

Fue una conversación amena, cortés. García, que fue quien más habló, expuso una visión más bien sombría sobre los problemas de gobernabilidad que iba a tener el próximo gobierno. Dijo que la mejor manera de hacer frente a la situación era un gobierno de coalición de las fuerzas mayores; y ahí García se ofreció explícitamente a ser un ministro más. Pidió el Ministerio de Agricultura. Toledo ni aceptó ni negó sino dijo algo así como que lo iba a considerar detenidamente.

Luego que García se fue, le pregunté a Toledo qué pensaba de la sorprendente petición. Este la desestimó por completo. Ni de a vainas, dijo. A mí, por lo contrario, no me pareció una mala idea tener a García como ministro de Agricultura. Hubiera habido un mejor manejo de la oposición. Y algo me decía que no iba a faltar abono.

 

Espías

 

En cuanto al resto de la ‘entrevista’ a Jenny Zúñiga en el pasquín ‘Manifiesto’, las mentiras, varias de ellas grotescas y contradictorias, se acumulan línea a línea.

En lo que sí no miente del todo es en el tema del espionaje. Poco después de llegar a Lima el dos mil, una periodista que entonces hacía investigaciones profundas y con frecuencia certeras, me dijo que sus fuentes le informaron que Jenny Zúñiga iba con frecuencia al SIN a verse con el jefe formal, el general Julio Salazar Monroe.

Asumí que mi deber era informarle a Toledo, a quien no le gustó recibir la información. Poco después, nos llamó, a Yovera y a mí, al bar del César, donde estaba con Jenny Zúñiga y ahí intentó, como él dijo, “confrontar abiertamente”. Lo único que logró fue que yo le dijera a Zúñiga de frente lo que me había sido informado. Añadí que mi deber era transmitir esa información a Toledo, pero que era la última vez que lo iba a hacer, porque este no tenía las condiciones ni merecía recibir información sensible. Ahí Toledo se puso apaciguador.

 No terminó en eso el asunto de los espías. Cuando llegué, el español Roberto Flores, muy cercano a Zúñiga, participaba en todas las reuniones de estrategia. Averigüé sobre él y resultó ser miembro del CESID (luego CNI), el servicio de inteligencia español.

Informé de inmediato a Toledo, que se resistió a actuar, pero al final alejó a Flores. Al verlo descubierto, el jefe del CESID, Juan Coll, le ordenó salir del Perú.

En su libro del 2006, Zúñiga defendió ardorosamente a Flores (a quien, extrañamente llama por su segundo apellido, García, y proclama su inocencia).

En 2007, el CNI español detuvo en Tenerife a Roberto Flores García luego de comprobarse que vendía secretos de inteligencia de su propio servicio a Rusia. Flores fue juzgado y sentenciado a prisión.

Cinco años antes, el 2002, un colaborador eficaz, el ‘testigo 3’ declaró ante la Comisión Townsend en Lima que Roberto Flores, el ex asesor de Toledo había sido simultáneamente colaborador del SIN.

Así de infiltrado y penetrado estuvo el movimiento de Toledo. Y así y todo se logró vencer. ¿Valió la pena? Por Toledo, ciertamente no. Por la democracia conquistada, por precaria que sea, por supuesto que sí.

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Publicado el Jueves 23 de febrero, 2017 a las 11:24 | RSS 2.0.

10 comentarios

  1. Willian dice:

    Interesante. El periodismo tiene sus riesgos. Gustavo Gorriti fue uno de los más consecuentes participantes en las luchas por la recuperación de la democracia. Estuvo en la Marcha de los Cuatro Suyos. Los despropósitos de Toledo, cometidos posteriormente, no descalifican la gesta.

  2. Hernan dice:

    Es uno de los artículos más interesantes de los últimos meses. Tiene de todo. Gracias por seguir investigando y demostrando que el Quinto Poder es vital para la democracia.

  3. Ester dice:

    El pasquín manifesto, supongo manejado por montesinos o por alguien de su grupo, insulta a todos los que no sean apristas o fujimontesinistas.
    Parece que la respuesta que usted, señor Gorriti le dio al perro de chacra mulder, no le gusta ni a el ni al #TioAlan.
    Como dijo Trelles en Exitosa diario, “Alan García es un genio político, qué duda cabe. Su cultura, inventiva verbal e inteligencia ló¬gico-analítica son indiscutibles, salvo nega¬ción emotiva. Ciertamente tiene un lideraz¬go caudillesco hoy declinante (lo dijo Del Castillo: “su floro ya no vende”), pero eso no quita que, en su tiempo, fue el más dotado animal político por mucho.
    Pero García es un genio del mal, y nos ha hecho mu¬cho daño. Su primer gobierno fue un descalabro mo¬ral y económico que hasta hoy nos pasa factura. Me detengo, sin embargo, en el contexto Lava Jato de su segunda gestión, donde creo que el expresidente po¬dría tener condena si es investigado prolijamente.
    Pienso que García es por lo menos cómplice de las tropelías brasileñas. Es verdad que las delaciones no lo tocan hasta ahora, pero también es cierto que el expresidente ha dado muchas muestras de amistad personal con el jefe de esa mafia: Marcelo Odebrecht.
    Jorge Barata, por su parte, ya demostró que lo de¬fiende sin reparos, pues frente a la Comisión Pari del 2016, mientras negaba todos los delitos que hoy ha reconocido, dijo que García lo “habría botado a patadas de Palacio” si él sugería coimas. ¿Es creíble que Barata haya mentido en todo aquella vez, salvo cuando habló del expresidente? La frase citada, además, parece un esfuerzo defensivo rimbombante y culposo.
    Le pongo una pequeña prueba al expresidente, sencilla nomás: que trate de ratas a Odebrecht y a Barata, ambos delincuentes confesos.
    También está el hecho de que se firmaron millonarias adendas por la carretera Interoceánica en su gobierno, y es falso que debió admitirlas, porque el contrato así lo planteaba. El presidente tiene el poder suficiente para detener todo lo que considera abusivo y corrupto, salvo que sea parte del juego.
    Tampoco es cierto que el nombramiento del cutrero exviceministro de Transportes, Jorge Cuba, no fue su responsabilidad. Los decretos para estos cargos son firmados tanto por ministros como por presidentes. Alan García no puede decir que conocía a Jorge Cuba de una vez en la vida: hay varios eventos de los ochenta que prueban una vinculación mayor.
    Pero claro, Alan García es un genio del mal, y eso incluye capacidad operativa para garantizarse impunidad frente a cualquier “venganza malintencionada”.
    CREO QUE BARATA está jugando en pared con el tio alan y su batería mediática.
    INVESTIGUE ESO SEÑOR GORRITI!!

  4. Jesus Ramos dice:

    Queria agradecerle por el periodismo que desarrolla y nos permite conocer lo que sucede al interior de muchos partidos politicos.

    Mis respetos y saludos por su trabajo.

  5. pablo dice:

    Lo del TESTIGO #3 es absolutamente cierto. Yo fui testigo presencial de esa declaración que se realizó en el privado que yo tenía con otro asesor de la Comisión, en el antiguo edificio del Banco Popular, en Jr. Ucayali. Y ese Testigo, además, nos brindo otra importante información para los trabajos que realizamos. Abrazo Gustavo.

  6. Santos dice:

    Asi como “manifiesto” hay muchos que han sido creados en este último año para el “miente, miente …” son descarados y publican y republican sus “bombas” o “descubrimientos de ultimo minuto”, una vez me respondieron de ese portal, cuando les dije “no se cansan de escribir mentiras todo el día” y me sorprendió que me respondieran, pero su tono fue un poco “colinesco” “A nosotros no nos han desmentido, ni que se atrevan…”; lo que pasa es nadie te lee, les dije.
    Realmente la mafia de keiko y su padre mueve mucho dinero y está en la capacidad de contratar a gente para que se quede todo el dia en la computadora escribiendo y escribiendo lo que ellos dicten, obviamente hay un plan detrás de todo; con Toledo, Nadine y las ratas de Alan se completaron los 29 millones que según Odebrecht fue la cantidad comprometida en el Perú, que hay detrás de todo eso, nada para Keiko, Castañeda o Villarán además de algunos gobernadores regionales, la relación Keiko-Odebrecht es la mas antigua de todos, resulta imposible de creer que no le haya dado nada para sus campañas, dado que ese grupo es el que mas ha protegido a los coimeros de Odebrecht, caerán los dinosaurios de la política?, donde están esas nuevas generaciones que nos venzan y nos superen?.

  7. carmen maria guzman dice:

    Ojalá tengamos más personas en quien creer.
    El buen periodismo es muy difícil de encontrar y peor en nuestro pais.
    Fuerza! Los peruanos de bien saldremos adelante contra viento y marea

  8. Rogelia dice:

    Felicitaciones Sr. Gorriti por sus investigaciones, puès tienen mucha credibilidad, siga y no desmaye, ataques siempre habràn, sabemos de su honestidad y transparencia.

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Web por: Frederick Corazao

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