Columna de reporteros

Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Ronald Martínez Pancevic​).

Reproducción de la columna ‘Las palabras’ publicada en la edición 2474 de la revista ‘Caretas’.

De la Historia al Atestado

¿La infamia de hoy borra la hazaña de ayer? Y si no, ¿acaso la edita o la interpreta? 

El deprimente personaje que niega haber pedido y luego recibido una coima a plazos de 20 millones de dólares ¿es el mismo que pocos años atrás convocó la esperanza de un pueblo en su lucha por la libertad?

El líder de la lucha contra una dictadura cleptócrata y mafiosa, ¿solo esperó su turno para robar? Cuando, en medio de las larguísimas y peligrosas jornadas de una lucha cuesta arriba, su discurso, por repetido que fuese, enardecía y exaltaba multitudes ¿prometía entregar la vida por la democracia con la convicción con la que un estafador vende un tumi de oro? ¿O fue un camaleón de tantos colores que se acostumbró a vivir con convicción cada momento cromático, por más que se contradijera con los otros?

Para unos mucho más que para otros -y me cuento entre los primeros– las preguntas son a la vez amargas y fascinantes. También, y hay que admitirlo, dolorosas. No porque hayamos sido ingenuos sino porque en los meses decisivos de lucha el año dos mil, no dejamos de percibir los defectos pero vimos a la vez virtudes, reforzadas por la energía de la gente, que pensamos iban a prevalecer. Aunque fuera por las consideraciones más crudamente utilitarias.

Porque si el destino coloca en tus manos la posibilidad de trascendencia histórica, de reemplazar un gobierno criminal por otro republicano, austero, eficiente, justo, que será largamente recordado con respeto y con cariño, ¿se puede pensar en un proyecto mejor de vida?, ¿se puede ser tan imbécil como para emporcar esa promesa robándole a tu pueblo como lo hicieron aquellos que supuestamente combatías?

"Preparémonos para la decepción, alistémonos para el desencanto, pero no permitamos que derroquen la razón. Por lo contrario, sepamos encontrar los beneficios del desengaño".

Bueno, sí se puede, claro que se puede. Es siempre un error subestimar la imbecilidad, sobre todo cuando se alucina astuta.

Pero hay otras preguntas más importantes. Si Alejandro Toledo termina de pasar de la Historia al atestado, ¿sucederá lo mismo con los tiempos de lucha por la democracia que protagonizó? ¿Sus robos como Presidente envilecen la Marcha de los 4 Suyos, las fervorosas movilizaciones del año dos mil, la formidable oposición de un pueblo frente a una autocracia poderosa y sin escrúpulos?

En lugar de haber sido, como lo vio el mundo, una lucha entre democracia y dictadura, ¿se trató de una confrontación de bandas?

Si además el resultado inminente de las investigaciones sobre el caso Lava Jato demuestra, como es muy probable, que en sus robos y sus cutras estuvieron implicados en el Perú por lo menos tres gobiernos del siglo XXI, ¿significa que la Democracia vale igual o menos que una dictadura y que se trata simplemente de otro estilo de cleptocracia, uno en el que elegimos a los ladrones mientras que en dictadura se eligen a sí mismos?

Preparémonos para la decepción, alistémonos para el desencanto, pero no permitamos que derroquen la razón. Por lo contrario, sepamos encontrar los beneficios del desengaño.

Primero: la infamia de hoy no borra la hazaña de ayer. Permite, quizá, interpretarla mejor. La colaboración con los ocupantes nazis durante el régimen de Vichy convirtió en traidor al mariscal Philippe Pétain, pero ello no borró sus proezas militares en la Primera Guerra Mundial, que llevaron a llamarlo el “León de Verdún”. ¿Existía en el “León” la semilla que años después produjo el vasallo de los nazis? Acaso sí, pero es probable que ni Pétain la haya sentido germinar.

El caso de Toledo es diferente, puesto que medió poco tiempo –unos años apenas– entre los meses estelares de su existencia y los del robo que probablemente pensó (como los otros) que nunca iba a ser detectado. Sin embargo, con lo caótico y contradictorio que fue incluso en sus mejores tiempos, no cabe duda de que cuando las circunstancias lo pusieron a la cabeza de la oposición democrática en la lucha contra el fujimorato, supo desempeñar, en general, con solvencia, energía, carisma y hasta inspiración ese papel.

Fui testigo cercano, a la vez que protagonista, de esos meses y no tengo duda de que fue así. No temo que haya una distorsión de la memoria pues llevé un diario de los complejos eventos y personajes de esos días que he releído ahora. Ahí está Toledo, en su irritante desorganización, contradicciones, terquedad frecuentemente necia, impostación, lugares comunes y astucia que se cree inteligente. Pero antes que eso está el político infatigable en campaña; el orador, aunque repetitivo, apasionado, en galvánica relación con las masas; el dirigente respetuoso de la constelación de partidos y movimientos que conformaron la oposición democrática.

El infecto desenlace de esa trayectoria es, todo indica, un hecho. Pero también es un hecho su liderazgo el año dos mil. Aunque, a diferencia del caso Pétain, el pasado ilustre no es, en mi opinión, un atenuante sino un agravante. Para mí, aunque no lo sea para la ley, por esa razón la culpa es doble.

Ahora bien, si en los siguientes meses se les encuentra a Toledo y a otros presidentes las pruebas puntuales de cutra, como es muy probable que suceda, no deberemos lamentar sino celebrar la Democracia.

Porque aunque hayamos elegido consistentemente el mal menor, y aunque nuestros votos hayan servido para enriquecer corruptos, la posibilidad de investigarlos, descubrirlos, exponerlos, juzgarlos y castigarlos solo es viable gracias a la Democracia precaria pero real que hemos mantenido por 17 años.

¿Se imaginan qué hubiera pasado en una dictadura? Miren, por ejemplo, lo que sucede en repúblicas del Asia central profundamente corruptas, como Uzbekistán o Kazajstan, donde la represión mantiene el poder y ahoga los heroicos esfuerzos de sus periodistas de investigación.

O miren cómo fue en la época de Fujimori, cuando saltaron evidencias de la corrupción de Montesinos. ¿Recuerdan los esfuerzos de encubrimiento del gobierno entero, particularmente los de la entonces Fiscal de la Nación, Blanca Nélida Colán?

Gracias a la Democracia podremos no solo juzgar a los corruptos sino corregir nuestros errores y buscar a quienes sean dignos de nuestro mandato.

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Publicado el Jueves 09 de febrero, 2017 a las 11:32 | RSS 2.0.
Última actualización el Jueves 09 de febrero, 2017 a las 13:17

16 comentarios

  1. Antonio Ramirez dice:

    En resumen te quieres presentar como un simple tonto util al que no hay que condenar, tan cerca y tan ciego…? eso solo tu te lo crees , si hay justicia justa como dice tu compinche tambien vas a caer, cada vez esta mas claro q eres un Alfil del Narcoterrorismo….ya entiendo porque afirman eso.

    El Titular no debe ser Fujimori y Obedecht, sino, Toledo y Gorriti

    • Jorge Pino dice:

      Ahora resulta que tanto el Sr. Gorriti como todos aquellos que lucharon por la democracia y se enfrentaron a la mafia fujimorista en la marcha de los cuatro suyos son corruptos y se beneficiaron de las coimas de Odebrecht. No seas pues estúpido antes de lanzar tremendo rebuzno, deberías consultarlo con alguien un poco menos bruto que tu o por decirlo con otras palabras con otro colega tuyo fujimorista

    • Adolfo Cornejo dice:

      A D. Antonio Ramirez no le interesa separar el grano de la paja en la lucha contra la dictadura Fujimorista, es más, con seguridad le parece muy mal aquella lucha pues su única preocupación es lavar la cara al fujimorismo y desde allí encender el ventilador de mierda en la fe que si todos son corruptos la corrupción fujimorista se notará menos.

    • Maximo Kinast dice:

      Mire, Antonio Ramírez, me cuesta imaginar como puede existir gente tan canalla y tan torpe como usted, pero he de aceptar que hay bastantes y son los que nutren las huestes del fujimorismos y ejercen de fujitrolls. Mi sincero desprecio

  2. Jhon dice:

    Ahora queda esperar a que estos corruptos implicados en toda esta red asquerosa como la de montesinos sean investigados juzgados y sentenciados, pero cabe la duda razonable ….podemos confiar en los operadores de justicia? Esos que nos tienen acostumbrados a dejar libres a delincuentes por falta de pruebas? O a fiscales que omiten pruebas para favorecer al inculpado? …lo que veo y siento como la mayoría de peruanos es que el manto de la impunidad una vez más prevalecerá sobre la justicia hay personajes ligados al gobierno de turno que están implicados y de ellos ni un comentario hasta el momento, espero que todos esos delincuentes paguen por hacer daño a nuestro querido Perú …….

  3. Alvaro Córdova G. dice:

    Muchas gracias Sr. Gorriti por ilustrarnos.

  4. Gerardo Ojeda dice:

    Sinceramente espero que no haya impunidad para ninguno de los corruptos y corruptores.

  5. Siento la misma, si la quiere catalogar así G. Gorriti, desolación. Es penoso lo que pasa en el país y particularmente con Toledo que nos engañó creo que a todos, fui testigo de excepción siendo jefe de campaña de un candidato, del fervor que despertaba entre las masas populares como candidato; llegado al poder esa masa fue olvidada por los amigotes, las francachelas, más chelas que francas, y esa irresponsable mitomanía ademas de otras layas. Queda solo la creación o búsqueda de un frente anticorrupción que cribe hasta la saciedad personas e instituciones, de lo contrario el país seguirá en el charco que quién sabe los nietos de nuestros nietos logren sacarlo.

  6. Silvia Bustamante dice:

    Gracias Sr. Gorriti, leer su columna me ha permitido tranquilizar la angustia que me embarga y seguramente nos embarga hoy a muchos peruanos, porque ha logrado traducir las emociones y sentimientos que estamos experimentando. Es muy doloroso enterarnos que aquella persona que una vez fue receptor de nuestra esperanza y lideró una lucha contra la dictadura y corrupción que infectaba nuestro país se haya valido del poder para hacer exactamente lo mismo. Solo esperamos que la justicia peruana aplique la ley y tanto el Sr. Toledo como muchos otros “peces gordos” aún en el anonimato sean juzgados y castigados.

  7. Pilar dice:

    Toledo cayó en la red de corrupción que fue tejida y enmarañada (diseñada para cutrear y robar, recuerden las cajas chicas de las instituciones públicas) por Fujimori y Montesinos, ellos diseñaron eso y la falta de valores le hizo pisar el palito y se dejó llevar por la codicia.
    Pienso que deberían haber comenzado por Alan García si ya tienen a Cuba y Luyo porque demoran, eso levanta suspicacias en torno a el y ya sabemos que Alan es un zorro astuto y viejo que jamás caerá y sólo han asestado un golpe a la democracia comenzando por Toledo que sabemos que tiene nexos de aquel entonces con el actual gobierno, incluso especulan de PPK cuando deberían estar preocupados por García que conocemos como Procede con todos sus juicios y como ha salido bien librado de todos ellos.

  8. Elsa Herrera Ortiz dice:

    La Marcha de los Cuatro Suyos fue una hermosa jornada por la libertad, la dignidad y la fe en una patria fuerte, honesta y respetable. Casos aislados de personas sin principios y esclavos de la ambición y de sus propios complejos y debilidades, no pueden ni deben manchar esos momentos de heroísmo en los que el corazón del Perú latió como uno solo, al compás de la valentía, la fe y el heroísmo. No importa que un puñado de miserables hayan manchado el prestigio de la patria, porque sabremos salir adelante con el coraje que nos caracteriza. Hay que limpiar la historia con nuevas y mejores páginas. Los peruanos somos capaces, como dijo Basadre: “El Perú es más grande que sus problemas”.

  9. MILTON CABRERA dice:

    Los valores vienen con la formación que se recibe en casa, con el nivel educativo y las costumbres sociales. Lamentable que en nuestro país no se fomente los valores, tenemos enraizado la costumbre de la “cutra y el aprovechamiento”, donde lo primero que se hace es sacar provecho de algo, publico o privado, la cultura criolla, donde eres un sonso o un pavo si no te aprovechas de la oportunidad. De hoy hacia adelante debemos cambiar esta costumbre, en base a la educación desde la casa y luego en el colegio, castigando severamente a los corruptos.

  10. Maximo Kinast dice:

    Brillante artículo y esclarecedor. Es habitual en la Historia que un líder deje de serlo e incluso que se pase al Lado Oscuro de la Fuerza. Es triste, pero eso no empaña las gestas.

  11. Jose wong dice:

    Como el caso de la agente del sin q dizque
    Fue torturada y luego se supo q sufria de una dolencia y fue una excusa para asilarse en suecia donde vive comodamante con el apoyo de uds los caviares

  12. Alberto Chumacero dice:

    Muchas gracias al Sr. Gustavo Gorriti por todo su trabajo profesional y por su ética.

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Web por: Frederick Corazao

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