Columna de reporteros

Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).

Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).

Reproducción de la columna ‘Las palabras’ publicada en la edición 2327 de la revista ‘Caretas’.


Epidemia de narcovuelos en el VRAE

La semana pasada escribí sobre la superlativa insensatez, el daño a la seguridad nacional que supone intentar llevar a cabo por la fuerza la erradicación de cocales en el VRAE.

Expliqué cómo la erradicación forzada ayudará al Sendero del VRAE y socavará los avances logrados en las acciones de contrainsurgencia durante el último año y medio. No mencioné, sin embargo, porque se acabó el espacio, otro argumento central: La erradicación no tendrá ningún efecto positivo, sino uno contraproducente, en la lucha contra el narcotráfico.

La erradicación de cocales creció en los últimos dos años y superó de lejos las cuotas previstas. El coca count se festejó con la misma descabellada satisfacción burocrática con la que antaño, en la guerra de Vietnam, se festejaba el body count.

Lo que no se dijo es que precisamente en ese lapso el narcotráfico creció comparativamente mucho más. Que se hizo más rápido y sofisticado; y sobre todo, que en muy poco tiempo reconstruyó el puente aéreo del narcotráfico, con intensidades y frecuencias que se aproximan a las de la década de 1980, cuando el Perú tenía más del doble de cocales que ahora y el narcotráfico era la principal actividad económica de un país herido.

Hay algunas diferencias entre los narcopuentes aéreos del pasado y los de hoy; que antes las avionetas volaban hacia el norte y ahora lo hacen sobre todo hacia el sur. La otra diferencia es la rapidez con la que ha crecido ahora y se ha expandido. Especialmente en el VRAE.

El puente aéreo de la cocaína empezó casi de un momento a otro, con explosiva intensidad.

El 2010 no se intervino ninguna narco pista de aterrizaje en el Perú. Se hablaba, más bien, del tránsito de mochileros a transportistas motorizados. El 2011 tampoco hubo acciones contra narcopistas. Y el 2012 hubo solo dos.

De repente, el 2013, el problema reventó y se convirtió en el medio preferido de exportación y el frente central en la lucha contra el narcotráfico. De dos intervenciones para inhabilitar narcopistas el 2012 se pasó a 110 el 2013.

Inicialmente, en 2012, el centro de gravedad de los narcovuelos estuvo en la zona de Pichis Palcazu.

De acuerdo con la información más confiable de fuentes con cercano conocimiento de causa, se registró un par de vuelos de narcoavionetas en mayo de 2012. Pero en julio de ese año ya se reportó casi quince vuelos. Para fines de año se tenía certeza de que en los ocho meses anteriores habían despegado casi 60 vuelos, cada uno de los cuales llevaba 300 kilos de cocaína o pasta básica de cocaína. En total, unas 18 toneladas de droga.

En los primeros meses de 2013 creció la frecuencia de narcovuelos en Pichis Palcazu. En los cuatro meses iniciales de ese año hubo el mismo número de vuelos, casi 60, que en el doble de tiempo el año anterior.

Poco después, la Policía antidrogas llevó a cabo un intenso operativo de interdicción desde tierra (dado que no dispone, por extraño que parezca, de medios aéreos aplicables), durante el cual se “inhabilitaron” 49 narcopistas (se abrió cráteres y zanjas con explosivos), se erradicó y llevó a cabo algunas capturas.

El resultado, sin embargo, no fue promisorio. En los siguientes tres meses: mayo, junio y julio de 2013, la Policía reportó 32 vuelos, una frecuencia mayor que la del año previo.

"Expertos antidrogas calcularon que había unas 100 pistas activas en la zona del VRAE, el Mantaro y el Urubamba".

Pero desde antes de la intervención policial, el centro de gravedad del narcotráfico aéreo se había movido hacia el sur, hacia el VRAE, que en muy pocos meses se convirtió en el punto central de una febril exportación aérea de la cocaína, expandiéndose con la rapidez de una epidemia.

Mientras la frecuencia de vuelos registrados por las autoridades durante la segunda mitad de 2013, fue de 20 vuelos en Pichis-Palcazu, en el mismo lapso se reportó 70 vuelos en el VRAE. Todo indica que el número de vuelos fue muy superior a lo registrado, pero 90 vuelos significaron la exportación de casi 30 toneladas de cocaína.

Las pistas de aterrizaje clandestinas proliferaron en todo el VRAE. Las autoridades antidrogas calcularon hace pocas semanas que había unas 100 pistas activas en la zona del VRAE, el Mantaro y el Urubamba.

La erupción de narcotráfico aéreo no se confinó al VRAE. La policía antidrogas detectó pistas clandestinas desde Loreto (en cantidad nada desdeñable) hasta Puno. También ubicaron otras pistas en el ande ayacuchano. Pero el centro febril de expansión del narcotráfico aerotransportado se dio en el VRAE.

Lo significativo de este desborde epidémico de campos de aterrizaje clandestinos en el VRAE, es ver lo relativamente cercanos que están el uno del otro. En el mapa se los ve arracimados, con características de agrupamiento que resultan sorprendentes.

En primer lugar, la gran mayoría de las pistas de aterrizaje ‘clandestinas’ no se encuentra en territorio con presencia o clara influencia senderista. Está cerca de los centros poblados y de las bases militares.

El mapa parece por eso indicar que el SL-VRAE no juega un papel significativo en la protección del narcotráfico aéreo ni en su virulento desarrollo.

El hecho es, sin embargo, que en la zona más militarizada del país, cubierta de bases, y donde existen claros e identificables peligros de seguridad nacional, zumben , aterricen y despeguen  decenas de vuelos internacionales, ninguno de los cuales es legal.

¿Qué volumen puede mover o ya ha movido el narcotráfico aéreo de cocaína? Según fuentes bolivianas (que es de donde sale la virtual totalidad de vuelos), hay 3 o 4 vuelos diarios entre Bolivia y el VRAE. Ello significa una proyección anual de exportación de cocaína de cerca de 350 toneladas al año. Se supone que esa es toda la exportación nacional, pero lo que se supone está lejos de lo que se debiera conocer.

¿Cómo ha reaccionado el Estado ante esa invasión cotidiana? Con acciones terrestres de la Policía (emboscar avionetas en el momento de aterrizar; inutilizar pistas; coordinar con policías de países vecinos). La dedicación de algunas unidades de la Policía es verdaderamente notable, y sus logros exceden lo que se podría esperar. Pero cazar avionetas corriendo tras ellas es un método inherentemente limitado, aunque se haya logrado notables avances en la investigación de varios casos. Pero, por meritorio que sea, es totalmente insuficiente.

Dejar el espacio aéreo desprotegido, asistir con impotencia o, lo que es peor, con ignorancia, al crecimiento explosivo del narcotráfico aéreo sin hacer nada, mientras se planea dedicar recursos ingentes para atacar a los campesinos cocaleros con una absurda erradicación, que en nada afectaría al narcotráfico y solo tendría efectos terriblemente contraproducentes: ese es el resumen de la estrategia antidrogas que hasta ahora planea aplicar este gobierno en el VRAE y en el país entero♦

Publicado el jueves 27 de marzo, 2014 a las 13:28 | RSS 2.0.
Última actualización el martes 18 de noviembre, 2014 a las 17:13

2 comentarios

  1. Daniel dice:

    El narcotrafico es un negocio y como tal debe ser tratado con mentalidad social y empresarial. Son tan jugosos los margenes que el ser humano siempre encontrara maneras de estar en el asumiendo los riesgos que fuesen, es un principio economico siempre presente en la historia de la humanidad.

    Mi propuesta para solucionarlo pasa por nacionalizar el sembrio y la produccion de cocaina, es decir el estado peruano sera el unico en el mercado (monopolio):
    – el unico comprador sera el gobierno de eeuu
    – esto representara ingresos al gobierno peruano de 3.5 BILLONES dolares anuales (350tm x 10k kilo)
    – las ganancias se destinaran exclusivamente a la inversion en la selva: carreteras, colegios y universidades de primer nivel, infraestrctura para convertir a la selva en un ambiente del primer mundo, nada que envidiar a las lindas ciudades de Brasil. Que la poblacion de la selva viva del turismo y tenga educacion gratuita de primer nivel. Un porcentaje de las ganancias tambien ira al aumento de policias y militares para que tengan sueldos decentes como cualquier pais desarrollado
    – la produccion ilegal y el consumo sera penalizado con medidas severas (ejm pena de muerte como se aplica en algunos paises de asia)

    Como ven una propuesta empresarial, sostenible y de responsabilidad social en que todos ganan (salvo los capos actuales y los funcionarios corruptos que estoy seguro son una minoria). Solo basta creatividad y sentido social para solucionar nuestros problemas.

  2. Gilgamesh dice:

    ¿Sabe algo sobre las bases aereas que había puesto USA en el Perú?

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Web por: Frederick Corazao

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