Columna de reporteros

Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés)

Reproducción de la columna ‘Las Palabras’ publicada en la edición 2255 de la revista ‘Caretas’.


La metáfora de Mazángaro

 

ESTE martes 23, el Comando Conjunto informó sobre otro ataque senderista a la base militar de Mazángaro. Ocurrió a las 3 de la tarde, durante un relevo helitransportado de parte de la guarnición. En el ataque, cuyo objetivo era un helicóptero MI-17, fue herido el sargento Cayo Sinarahua.

¿Cuántas veces ha sido atacada la base de Mazángaro por los senderistas en los últimos 24 meses? Mejor no contarlo. Digamos que hace ya tiempo fueron demasiadas.

Mazángaro es una base rodeada por cerros boscosos donde pueden apostarse los francotiradores senderistas. Estos han utilizado estas ventajas una y otra vez. Y otra más también.

Así que Mazángaro es, además de base, una metáfora de mucho de lo que va mal en el esfuerzo contrainsurgente del Estado frente al Sendero del VRAE Porque si te atacan y te causan bajas una y otra vez ¿qué haces?

Tienes tres posibilidades básicas:

• Mejorar rápida y sustantivamente la capacidad de defensa y de contraataque de la base;

• Abandonar la base, por lo desventajoso de su posición y construir otra en un terreno más fácilmente defendible;

• No hacer nada, o casi nada, sabiendo que las frecuentes rotaciones diluyen la responsabilidad de los mandos y que la lentitud burocrática para proveer de material y equipos no es solo un pesado lastre sino también una ágil excusa.

“La base de Mazángaro se va a mover a otro lugar”, me dijo un oficial de las fuerzas de seguridad con conocimiento del tema. “Lo que pasa” añadió, “es que Mazángaro es un tapón [que obstaculiza sin impedirlo del todo el desplazamiento de Sendero]. Al abandonar Vizcatán, Mazángaro es el tapón. Igual Unión Mantaro”.

Uno de los muchos nombres que se le da a la vieja guerra de guerrillas es “guerra asimétrica”. Y el primer análisis de lo que sucedió en Mazángaro este martes 22 ilustra cuán asimétrica (y equiparablemente compleja) es la campaña contra Sendero en el VRAE.

"Para las FFAA y PNP, salvo contadas excepciones, el terreno del VRAE es cegador, extraño, enemigo, pleno de trampas y emboscadas".

Según fuentes de las fuerzas de seguridad, fueron cuatro helicópteros los que participaron en el relevo de tropas en Mazángaro. Uno de ellos era un MI-35, el helicóptero blindado ruso, con una gran potencia de fuego, que actuaba como sombrilla.

Los atacantes senderistas a su vez, dicen las fuentes, fueron solo cuatro personas. “Son cuatro personas … que se acercaron todo lo que pudieron, a 200 metros, y esperaron”. Quizá no sabían de la llegada de los helicópteros, pero aprovecharon su posición para dispararles.

Pudo haber sido peor. “Estamos en el nivel de guerra de guerrillas” dice un jefe militar al sopesar la capacidad de ataque, la potencia de fuego, los peligros y las debilidades de Sendero del VRAE.

Una fuerza principal (senderistas entrenados, bien armados y movilizados en unidades más o menos permanentes) de unos pocos cientos de militantes (no más de 300, según una fuente militar, aunque quizá bordeen los 500), con una potencia de fuego relativamente limitada (decenas de fusiles automáticos, algunas ametralladoras y algo menos de proyectiles tipo RPG, pero, eso sí, mucha dinamita), no parece ser, en el papel, una amenaza. Pero su larga experiencia de combate, conocimiento del terreno y la gente, rapidez de movimiento y entrenamiento en las típicas acciones de guerrilla, han compensado hasta ahora con relativa ventaja su gran inferioridad de medios respecto de los que posee el Estado.


EN estos primeros cuatro años de frustrantes operaciones militares contra Sendero en el VRAE, el principal enemigo de las fuerzas de seguridad ha sido el terreno extraordinariamente abrupto, boscoso, húmedo, del VRAE; terreno al que los senderistas, del otro lado, se han adaptado con eficiencia, conocen a fondo, preparan y utilizan con ventaja frente a las FFAA y PNP, para las cuales, salvo contadas excepciones, el terreno es cegador, extraño, enemigo, pleno de trampas y emboscadas.

Ese desconocimiento y falta de familiaridad hubiera sido explicable y hasta aceptable durante el primer año, de las operaciones. Pero el que esa asimetría continúe cuatro años después, indica serias deficiencias en el manejo de la lucha contrainsurgente. Algunas provienen de la incompetencia, otras de la corrupción; varias, de ambas.

Así que si uno se enfoca en lo que ha ido y va mal, sobrarán hechos para hacer una calificación negativa de las operaciones contrainsurgentes seguidas hasta hoy en el VRAE.

Pero hay signos de que se está realizando ahora un esfuerzo serio por mejorar la operatividad de las fuerzas de seguridad en el VRAE. El número de helicópteros, por ejemplo, se incrementará en forma sustantiva. Según fuentes calificadas, Leon Panetta, el secretario de Defensa de Estados Unidos, ofreció durante su visita a Lima, vender prontamente algunos modelos de helicópteros, entre los cuales los Bell 412 y dos versiones del Blackhawk.

Eso, de paso, significaría para el Perú empezar a reemplazar los helicópteros rusos por los estadounidenses. Es probable que los rusos planteen su propia oferta, con lo cual la competencia por la venta de aeronaves al Perú se hará animada en varias pistas a la vez: brasileños versus coreanos en la venta de aviones para entrenamiento y apoyo táctico; rusos y estadounidenses en la de helicópteros.

Pero el esfuerzo no se concentra solamente en la adquisición o reacondicionamiento de naves aéreas. En el campo operativo se ha hecho reformas todavía parciales pero significativas. Que el jefe de inteligencia del VRAE sea ahora un coronel de la PNP y que se haya logrado integrar operativamente a unidades de la Policía con las de las FFAA –como sucedió en la acción en la que fue abatido ‘William’–, no solo representó un progreso en superar la feudalidad institucional de las FFAA, sino que ya logró los primeros resultados.

Aunque los problemas de organización, cadena de comando, flujo de la información e impacto de los grupos incompetentes y/o corruptos sobre los virtuosos, las islas de eficiencia dentro estas instituciones, es un tema importante, creo que el problema central es uno intelectual.

Es decir, ¿sabe bien el Estado a quién combate en el VRAE? ¿Conoce la doctrina, la estrategia, los métodos y procedimientos de Sendero en el VRAE? ¿Aprecia con claridad las diferencias entre el Sendero Luminoso de 1980-2000 y el actual del VRAE? ¿Percibe bien las consecuencias prácticas de esas diferencias; y antes que eso, las razones de fondo que las causaron, y el proceso colectivo, emocional e intelectual, que las produjo?


Y, sobre la base de ese conocimiento, ¿cuál es la estrategia global de contrainsurgencia del Estado? ¿Con qué método y secuencia de objetivos aplicará sus medios y recursos? ¿O se espera ganar mediante acciones aisladas, con ayuda de la tecnología de inteligencia electrónica para golpes de mano eficaces, seguidos por las photo opportunities que suelen derivar en contrastes operativos y desastres de relaciones públicas?

Suena básico y perogrullesco, pero no lo es: entender y conocer bien al enemigo, cómo y porqué actúa como lo hace, es indispensable; como también lo es saber con qué estrategia se lo va a combatir.

En la guerra de 1980-2000 contra Sendero, miles de personas murieron inútilmente por no comprender las élites militares y civiles (y no interesarse en hacerlo) el tipo de insurgencia que se enfrentaba.

Militares y policías pensaron (o actuaron bajo esa premisa) que enfrentaban la típica insurrección guerrillera latinoamericana, de origen castrista. El radical maoísmo senderista, con una doctrina insurreccional totalmente diferente, atacó durante años puntos ciegos del Estado. Hasta que algunos policías entendieron bien la diferencia, y ahí empezó el final de la guerra.

Hoy, el error sería pensar que el Sendero del VRAE actúa bajo la misma doctrina, con parecida estrategia que el Sendero de 1980-2000. No lo hace; y las diferencias son producto de un proceso largo, doloroso, al cabo del cual emergió otra organización y otra doctrina, cuyo desconocimiento ya ha costado sangre, fracasos y llevado a enfrentar hoy peligros que se hubiera debido y podido evitar.

 


Publicado el viernes 26 de octubre, 2012 a las 16:11 | RSS 2.0.
Última actualización el lunes 05 de noviembre, 2012 a las 14:49

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Web por: Frederick Corazao

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