Columna de reporteros

Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).

IDL-Reporteros compartirá con ustedes a partir de hoy la fortuna de haber recibido dos tesoros informativos diferentes con apenas unos días de diferencia entre uno y otro.

Primero IDL-R logró conseguir lo que, según entiendo, es la colección completa de Wikicables sobre el Perú. Como se sabe, el diario El Comercio tuvo en exclusividad una parte sustantiva de esos cables durante algunos meses, antes de que Wikileaks tomara la decisión de confiar paralelamente su publicación a IDL-R.

Poco después, el extraordinario fotoreportero y periodista de investigación, Jeremy Bigwood, nos entregó para su paulatina publicación otra excepcional colección de documentos: los cables, reportes, informes sobre Vladimiro Montesinos (y sobre gente cercana a él) producidos por las diversas agencias del gobierno de Estados Unidos a partir de la década de los setenta del siglo pasado.

Los documentos del archivo Bigwood fueron obtenidos a lo largo de más de 15 años de tenaz esfuerzo, ejerciendo los derechos de la ley estadounidense de libertad informativa (Freedom of Information Act, o FOIA). A diferencia de los wikicables, que nos llegaron (igual que a todos los otros medios en el mundo que los publican) tal cual fueron enviados desde las embajadas, los documentos del archivo Bigwood han pasado por los censores de desclasificación, que con frecuencia borran o tachan nombres y a veces secciones enteras de un cable.

Pero las partes censuradas pueden ser también muy elocuentes una vez que uno aprende a leer los documentos relacionándolos con otros. Además, la gran diversidad de fuentes del archivo y los diferentes criterios de desclasificación entre una agencia federal y otra permiten completar los vacíos que dejan las tachaduras y lograr al final un cuadro bastante completo.

Lo más importante, dicho lo anterior, es que ambas colecciones de documentos: los wikicables y los archivos Bigwood, son claramente complementarios. Los wikicables, por ejemplo, tienen poca información sobre la década de los noventa del siglo pasado, en tanto que los archivos Bigwood poseen mucha documentación sobre ese período, sobre la década de los ochenta y hasta algunos sobre la del setenta.

El resultado de ambas colecciones es la visión del Perú desde, casi siempre, la perspectiva de la embajada de Estados Unidos. No es solo la opinión de los diplomáticos y agregados norteamericanos, sino con gran frecuencia la de peruanos y algunos extranjeros que dejan las reservas y las inhibiciones en la caseta de guardia al ingreso a la embajada y desarrollan una inesperada elocuencia ante sus interlocutores gringos, por lo general muy hábiles en provocarla aunque a veces se esfuercen por aparentar lo contrario.

Pero, como veremos eventualmente, hay también –aunque son la minoría– cables o informes llenos de errores. Ahí podrán ver ustedes parte del proceso de la historia: la información errónea produce decisiones equivocadas y cadenas de consecuencias que terminan dándole trabajo a los traumatólogos de la política y la diplomacia.

Un apunte final: En los cables que empezaremos a publicar a partir de hoy, hay mucha información que fue clasificada como secreta o confidencial, a veces con razón. Algunos de esos reportes contienen información que puede suponer problemas potenciales o actuales de seguridad para algunas personas.

IDL-R ha convenido con Wikileaks en borrar los nombres de personas cuya revelación pudiera ponerlas en indebido peligro. Y eso es exactamente lo que haremos. En caso de duda, siempre preferiremos la cautela.

El caso de los archivos Bigwood es diferente. Ahí, los propios censores estadounidenses han hecho ya el trabajo de seguridad, aunque, ya lo verán, se dan de cuando en cuando algunos descuidos elocuentes.

IDL-Reporteros agradece a Wikileaks por habernos confiado, para su difusión, material tan importante para el Perú. Y agradece asímismo a Jeremy Bigwood tanto por la entrega de estos documentos a los peruanos, a través nuestro, como por el empeño tesonero con el que batalló contra resistentes burocracias durante quince años hasta conseguir esa gran masa de información que nos revelará mucho sobre uno de los períodos más oscuros de nuestra Historia; y quizá hasta nos ayude a prevenir su retorno.



Web por: Frederick Corazao