La mañana del día en que fue asesinada, 7 de octubre de 2006, la gran periodista Anna Politkóvskaya habló por teléfono con su madre, Raisa Mazepa. Esta le leyó un epígrafe que impresionó a Anna: “Hay años borrachos en la historia de los pueblos. Tienes que vivir a través de ellos, pero nunca podrás vivir verdaderamente en ellos”.