“Por fin vas a estar donde no vas a volver a joder”, dijo una mujer de voz ronca, y cortó la comunicación. Era alrededor de las 8 y 20 de la mañana del martes 11 de enero pasado, cuando la fiscal Marlene Berrú, titular de la Cuarta Fiscalía Provincial Especializada en delitos de Corrupción de Funcionarios, recibió esa llamada desde un número privado.