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	<title>IDL Reporteros &#187; Gustavo Gorriti</title>
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		<title>Columna de reporteros</title>
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		<pubDate>Fri, 18 May 2012 03:10:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Gorriti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carlos FUENTES]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Fuentes]]></category>
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		<description><![CDATA[<i>Reproducción de la columna 'Las Palabras' publicada en la edición 2232 de la revista 'Caretas'.</i><br /><br />
<b>Clase en el teatro Sanders</b><br /><br />
<b>San Salvador.- </b>Pocas horas después de llegar a El Salvador, para un seminario de seguridad para periodistas en riesgo, leí la noticia de la muerte de Carlos Fuentes y recordé, con nostalgia y tristeza, el año ya lejano en que otro grupo de periodistas conoció a Carlos, admiró su talento, tuvo su amistad.


No hay notas relacionadas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton12941" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fidl-reporteros.pe%2F2012%2F05%2F17%2Fcolumna-de-reporteros-79%2F&amp;text=Columna%20de%20reporteros&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fidl-reporteros.pe%2F2012%2F05%2F17%2Fcolumna-de-reporteros-79%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://idl-reporteros.pe/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p><span style="font-size: large;"> </span></p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 362px"><img class="  " src="http://idl-reporteros.pe/wp-content/uploads/2010/05/GGE.jpg" alt="" width="352" height="302" /><p class="wp-caption-text">Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><span style="font-size: large;">Reproducción de la columna &#8216;Las Palabras&#8217; publicada en la edición 2232 de la revista &#8216;Caretas&#8217;.</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: xx-large;"><strong><strong><strong><strong><strong>Clase en el teatro Sanders</strong></strong></strong></strong></strong></span></p>
<p><span style="font-size: x-large;"><strong>San Salvador.-</strong> Pocas horas después de llegar a El Salvador, para un seminario de seguridad para periodistas en riesgo, leí la noticia de la muerte de Carlos Fuentes y recordé, con nostalgia y tristeza, el año ya lejano en que otro grupo de periodistas conoció a Carlos, admiró su talento, tuvo su amistad.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Era el otoño septentrional de 1985, y la promoción Nieman de periodistas 1985-1986 iniciaba el año más feliz de sus carreras en la universidad de Harvard. Yo era miembro de ese grupo y había llegado a él casi por casualidad.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Bill Montalbano fue uno de los dos grandes corresponsales extranjeros de la primera parte de los ochenta (el otro fue Allan Riding), que llegaban con frecuencia a Lima, impelidos tanto por la apasionante intensidad de la realidad peruana de entonces, como por el pisco sour del hotel Bolívar <em>(“best pisco sour in the World”</em> solía decir Montalbano con certeza apodíctica). Ambos eran buenos amigos de Enrique Zileri y recalaban invariablemente en Caretas como primer paso de sus coberturas. <em>“Nuestro trabajo tiene dos partes”</em> decía Allan Riding, <em>“el reportaje y el recortaje. Este último es, por supuesto, el más importante”</em>.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><span id="more-12941"></span></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Detrás de ese sonriente cinismo, había, por supuesto, un trabajo arduo pero que nunca dejaba de lado el sentido del humor. Viajé algunas veces a Ayacucho con alguno de ellos, o con ambos, y aprendí muchísimo de ese par de veteranos que sin esfuerzo aparente y sin darle nunca descanso a la ironía, captaban de un solo golpe de vista lo saltante o lo esencial de los hechos. <em>“Primera regla del corresponsal apenas llega a un lugar peligroso: ver cómo va a salir de él”</em>, decía Montalbano; y aunque eso parezca de Perogrullo, era lo último en lo que uno pensaba, con tanto por hacer y tan poco tiempo por delante. Pero el viejo Montalbano tenía, por supuesto, razón.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Él me animó a postular a la NiemanFellowship en la universidad de Harvard. <em>“Te cambiará la vida”</em>, dijo. Y cómo acertó. Me presenté como quien compra un billete de lotería; pero unos meses después me enteré que yo, mi entonces embarazadísima esposa y mi hija mayor dejábamos por un año la vida febril de Lima para ser parte de un grupo privilegiado de periodistas y familiares a quienes la universidad de Harvard ponía a disposición todos sus recursos.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Luego de los primeros días de confusa exploración de cursos, sin saber bien qué escoger entre tanta abundancia y diversidad de temas desarrollados por mentes talentosas, cada uno de los miembros de la promoción Nieman 85-86 fue decantando los cinco o seis cursos que el interés súbito o la vocación o un proyecto largamente acariciado los llevó a seleccionar.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;">PERO hubo uno en el que, en medio de decenas de estudiantes, una gran parte de la clase Nieman terminamos encontrándonos. En el Sanders Theatre, el más grande y bello auditorio de conferencias en Harvard, Carlos Fuentes mesmerizaba, clase tras clase, a su audiencia, con una visión deslumbrante de América Latina a través de los siglos, épica y a la vez prolija, pero sobre todo reveladora.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Carlos Fuentes puede ser discutido como novelista, por la calidad desigual y quizá la ambición fallida de algunas de sus novelas. Pero como conferencista fue indiscutiblemente extraordinario. La conjunción del dominio de tema y de escena; de talento expresivo con conocimiento erudito diverso y capacidad polémica, le dieron la fuerza y el atractivo para que semana a semana sus clases estuvieran repletas, su auditorio cautivado y su influencia en el debate de esos años se hiciera mayor.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Quizá una de las grandes ventajas que tuvo Fuentes como conferencista en Estados Unidos fue no solo su maestría en el inglés sino su conocimiento de la cultura norteamericana. Al conocerla tan bien pudo traducir con gran brillo expresivo la historia, el espíritu de Latinoamérica.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Hay expositores que dan tanto de sí ante el público, que terminan agotados, en el silencio interno de la fatiga mental. Con Carlos Fuentes era al revés. El auditorio lo energizaba, de repente hasta le divertía y terminaba con todas las ganas de pasar del discurso a veces hasta solemne al diálogo divertido de grupo pequeño.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Nuestra promoción Nieman entabló una relación más estrecha con Fuentes y no solo fue un invitado especial en el seminario que organizábamos semanalmente, además de las clases, sino que pasó con nosotros el <em>Thanksgiving</em>, el día de acción de gracias, de ese año, que para él, de paso, fue muy bueno. Ese fue el año en el que publicó “Gringo Viejo” (“Old Gringo”), la novela sobre el viaje final de Ambrose Bierce, el amargo, ocasionalmente genial escritor estadounidense de, sobre todo, la Guerra Civil de Estados Unidos, que a los 71 años se internó en México en 1913, para cubrir la revolución y desapareció en ella.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">(Bierce, que conocía muy bien los peligros que iba a enfrentar escribió en pleno viaje a un familiar, que ser fusilado en México <em>“es una manera bastante buena de partir de esta vida. Le gana a la vejez, a la enfermedad o a caerse en las escaleras del sótano. Ser un Gringo en México – ¡Ah, eso es eutanasia!”</em>).</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;">LA novela de Fuentes, un <em>best seller</em> en Estados Unidos, fue llevada al cine por Jane Fonda, amiga del escritor, que la actuó junto con Gregory Peck, como Bierce.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Nada más opuesto al destino de Bierce que el de Fuentes, cuya influencia y prestigio en Estados Unidos creció mucho en esos años, muy pocos después de habérsele negado la visa de ingreso por considerarlo comunista. De hecho, tuve por momentos la impresión de que en el ambiente liberal de Nueva Inglaterra, el culto y cosmopolita Fuentes sentía la comodidad personal que la ríspida, contenciosa Latinoamérica muy pocas permite.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Él ganó y mereció la amistad y admiración que le dieron los gringos –pese, hay que decirlo, a que Fuentes siempre subrayó y remachó, listo para la polémica, su condición de mexicano –, entre otras razones porque a la par de su mérito intelectual y talento retórico, fue amable y sencillo con los amigos viejos y los nuevos, entre los cuales la promoción Nieman de 1985.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Pronto, demasiado pronto, terminó ese año encantado y todos regresamos a nuestras vidas y destinos. Muchos de mis compañeros de promoción Nieman tuvieron carreras notables en periodismo y literatura. Jubilados algunos, (¡Yo, no!) el grupo se aproxima lentamente a la edad en la que Bierce emprendió su viaje a Chihuahua. Cada cual lo hará a su tiempo y manera; la mayoría, me parece, razonablemente contenta.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"> Todos conservamos, viva, tierna y nostálgica, la memoria de los días de ese año, del placer insuperable de leer y aprender y pensar y comprender sin apremios; de perderse en las bibliotecas y de acudir a las clases de todo tipo de mentes notables; como cuando acelerábamos el paso para llegar al Sanders Theatre a escuchar, brillante y memorable, a Carlos Fuentes.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>


<p>No hay notas relacionadas.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Columna de reporteros</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 02:45:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Gorriti</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<i>Reproducción de la columna 'Las Palabras' publicada en la edición 2231 de la revista 'Caretas'.</i><br /><br />
<b>Versiones y estrategias</b><br /><br />
El recordado periodista francés Albert Brun dijo que si en el periodismo no tienes suerte “es mejor dedicarse a otra cosa”. Bien visto, lo que dijo se aplica también a toda actividad que exige entrenarse en lo previsible a fin de prepararse para lo imprevisible.


<h2>Notas relacionadas:</h2><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/02/16/columna-de-reporteros-65/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/12/15/columna-de-reporteros-58/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/04/12/columna-de-reporteros-74/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
</ul>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton12907" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fidl-reporteros.pe%2F2012%2F05%2F11%2Fcolumna-de-reporteros-78%2F&amp;text=Columna%20de%20reporteros&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fidl-reporteros.pe%2F2012%2F05%2F11%2Fcolumna-de-reporteros-78%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://idl-reporteros.pe/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p><span style="font-size: large;"> </span></p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 362px"><img class="  " src="http://idl-reporteros.pe/wp-content/uploads/2010/05/GGE.jpg" alt="" width="352" height="302" /><p class="wp-caption-text">Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><span style="font-size: large;">Reproducción de la columna &#8216;Las Palabras&#8217; publicada en la edición 2231 de la revista &#8216;Caretas&#8217;.</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: xx-large;"><strong><strong><strong><strong>Versiones y estrategias</strong></strong></strong></strong></span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: large;">El recordado periodista francés Albert Brun dijo que si en el periodismo no tienes suerte “es mejor dedicarse a otra cosa”. Bien visto, lo que dijo se aplica también a toda actividad que exige entrenarse en lo previsible a fin de prepararse para lo imprevisible.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Por eso, salvo casos extremos, la suerte tiende a acompañar a quienes, a igualdad de condiciones, no confían en el azar sino en la preparación.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Esa suerte ha estado esquiva con el Gobierno en las últimas semanas. El notable éxito obtenido con la captura de ‘Artemio’ en el Alto Huallaga ha sido oscurecido y casi olvidado por los contrastes en el VRAE y, sobre todo, en La Convención.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Pero los reveses sufridos por el Gobierno en La Convención no significan en una victoria política o propagandística de Sendero. Por lo contrario, me parece que las ventajas tácticas que este logró en las acciones que siguieron al secuestro masivo en Kepashiato (las muertes de policías y soldados, el derribamiento de un helicóptero, el retiro de otros de las operaciones), fueron sepultadas por la profunda identificación de la gente con los uniformados muertos o desaparecidos y con el dolor de sus familias.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Si acaso, la indignación de la gran mayoría con el Estado y las fuerzas de seguridad ha sido por percibirlas ineficientes en donde la gente siente que se precisa una gran eficiencia: en las labores contrainsurgentes contra Sendero. Si el objetivo principal del senderismo era el político, lo que ha logrado es galvanizar el sentimiento de una gran mayoría de peruanos que lo ve ahora como una amenaza mayor que debe ser enfrentada con resolución y destreza.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Por eso, pedir las renuncias de los ministros de Defensa y del Interior no significa regalarle triunfo alguno (político o propagandístico) a Sendero sino presionar por los cambios y reformas que aceleren la derrota de este.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Sin embargo, hay funcionarios dentro del Estado (aparte de los ministros Otárola y Lozada), que se sienten víctimas de un trato injusto.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Esta semana entrevisté, con reserva de identidad, a un importante jefe militar que es, en mi concepto, una persona valerosa, con un fuerte sentido del deber y una dedicación completa a su trabajo.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Entre los varios temas de esa entrevista, hubo dos que examinamos en detalle: el abandono de los suboficiales Tamani, Astuquillca y Vilca en el trágico jueves 12 de abril; y la evacuación tardía de los heridos de la patrulla Lince en la emboscada del sábado 14 de abril.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Según el alto oficial, no hubo abandono de los tres suboficiales sino una cadena de hechos y circunstancias desafortunados, que hizo imposible la ayuda o el rescate. En su versión de los hechos, el helicóptero que llevó a la patrulla de la Dinoes, el 664, tuvo la sombrilla de otro MI-17 del Ejército y hasta el apoyo de un tercer  helicóptero. En esa operación, dice el oficial, el piloto hizo dos intentos de sobrevuelo estático para que se diera la inserción, pero en ambos recibió disparos. En el segundo intento habría sido cuando se deslizaron los tres suboficiales por la cuerda rápida pero, afirma el militar, tomando demasiado tiempo. Después de más de dos minutos, hubo más disparos y varios impactos en el helicóptero. “En total” me dijo, “el seguro ha contado 18 impactos de bala, incluido uno en el motor de arranque, además del tanque de combustible y las palas… el tercer helicóptero tuvo un impacto de bala a 10 centímetros del rotor de cola”. Ante el peligro inminente de ser derribado, dice el oficial, el comandante de la 664 tuvo que abortar el descenso y volar a Kiteni, donde la nave quedó fuera de servicio, en reparación. Las patrullas previamente insertadas, continúa el oficial, recibieron instrucciones de buscar a los desaparecidos, con ayuda de la población. De hecho, añade, el cuerpo del suboficial Tamani fue encontrado por una patrulla de comandos al mando del capitán EP ‘Atila’, acompañado por guías locales.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En el caso de la emboscada que devastó a la patrulla “Lince”, el oficial indica que gracias a la reacción de las otras patrullas, y la de los propios emboscados, se impidió que la patrulla fuera aniquilada y que se perdiera el armamento.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><span id="more-12907"></span></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Luego, prosigue el oficial, se hizo la evacuación de los heridos hasta Alto Lagunas, porque no era posible evacuarlos por aire de donde estaban. Los heridos, varios graves, llegaron, a pie o cargados, entre las 6:30 y 7:30 p.m. A las 9 de la noche, afirma el oficial, salió un helicóptero para intentar evacuarlos, pero no hubo suficiente luz como para bajar. Entonces, según la versión, el general Howell, al mando directo de las operaciones, mandó una caravana de 10 vehículos con policías de la Dinoes, para el rescate. Salieron a las 10 de la noche pero, por razones que no explica la fuente no llegaron sino poco antes de las seis de la mañana, pese a que ese viaje toma poco más de un par de horas.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Entonces, a las 5:20 de la mañana salió un helicóptero en el que voló también el general Howell, que pudo descender, evacuar en tres minutos a los heridos y regresar a Kiteni.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Me ha parecido justo reseñar esta versión, que difiere de la que referí hace una semana. Creo que se me ha dado esta versión de buena fe, pero me temo que no explica en forma convincente lo que sucedió.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En primer lugar, las versiones de varios miembros de la patrulla Dinoes que estuvieron en el helicóptero atacado, contradicen la que expresó el jefe militar. A diferencia de este, ellos estuvieron en la nave de los hechos, quisieron quedarse para socorrer a sus compañeros o regresar de inmediato, y no les permitieron hacerlo.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Si, como se dice, los helicópteros del Ejército quedaron dañados en esa ocasión, ¿qué pasó con los de la Policía, que habían sido empleados en la mañana de ese día para rescatar a la capitana  Nancy Flores y la tripulación del UH1H abatido? Uno de esos era un MI-17 de la PNP. ¿Por qué no se lo utilizó para rescatar o auxiliar a los policías abandonados?</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En cuanto a la evacuación de los heridos de la patrulla ‘Lince’, creo que no hay mucho que discutir. Pese a la valentía de oficiales como el general Howell, las quince horas que demoró la evacuación demostró una desorganización e ineficiencia que deben ser urgentemente corregidas.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Y como en lo táctico, en lo estratégico. Frente a un SL-VRAE en propósito de expansión, el momento de reformar, adecuar y mejorar la estrategia contrainsurgente del Estado, es ahora. “El conocimiento estratégico de la organización [senderista] significa todo … [pero] nadie en el Estado tiene una visión estratégica”, dice un veterano especialista en la lucha contra Sendero. Y tiene razón.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">El Estado tiene la masa crítica de expertos y especialistas en la lucha contra Sendero, pero no los usa. Algunos han pasado recientemente al retiro y otros han sido destinados a puestos que nada tienen que ver con su conocimiento. Los que más saben, por cierto, son los veteranos del GEIN que aún están activos, y que formaron discípulos, entre los cuales se cuentan los policías que capturaron a ‘Artemio’.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"> Sincronizar eficazmente la inteligencia operativa con acciones prontas articuladas en un plan estratégico eficaz: ese fue el principio en las operaciones contra ‘Artemio’ y lo fue antes contra Abimael Guzmán. Eso, adaptado, mejorado y complementado con otras iniciativas en la política contrainsurgente, es lo que se debe hacer en el VRAE, mediante una organización dedicada en exclusividad al problema y que dejará de existir apenas se haya resuelto. Hay la gente, existe el conocimiento y el momento es ahora.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>


<p><h2>Notas relacionadas:</h2></p><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/02/16/columna-de-reporteros-65/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
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</ul></p>]]></content:encoded>
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		<title>Columna de reporteros</title>
		<link>http://idl-reporteros.pe/2012/05/03/columna-de-reporteros-77/</link>
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		<pubDate>Thu, 03 May 2012 20:56:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Gorriti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Situación en el VRAE]]></category>
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		<description><![CDATA[<i>Reproducción de la columna 'Las Palabras' publicada en la edición 2230 de la revista 'Caretas'.</i><br /><br />
<b>Victoria y derrota</b><br /><br />
LA nota que publiqué la semana pasada, dejó en algunos lectores, junto el deseo de conocer más sobre la hoy casi olvidada guerra campesina en el VRAE entre Sendero Luminoso y los DECAS, desde 1984 hasta mediados de los noventa del siglo pasado.<br /><br />
A muchos se les hace difícil entender cómo los campesinos lograron derrotar a Sendero gracias al ingreso extraordinario que les dio la coca en una época de auge de precios por el narcotráfico. Y cómo, a partir de 1995, el desplome de los precios de la coca –por el efecto conjunto de la exitosa interdicción al puente aéreo Perú-Colombia y de la ofensiva contra el cartel de Cali –, debilitó a los Decas y desmanteló la organización campesina, lo que ayudó al cauteloso retorno de Sendero algunos años después.


<h2>Notas relacionadas:</h2><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/04/26/columna-de-reporteros-76/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/04/12/columna-de-reporteros-74/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/12/15/columna-de-reporteros-58/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
</ul>]]></description>
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<div class="wp-caption alignleft" style="width: 362px"><img class="  " src="http://idl-reporteros.pe/wp-content/uploads/2010/05/GGE.jpg" alt="" width="352" height="302" /><p class="wp-caption-text">Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><span style="font-size: large;">Reproducción de la columna &#8216;Las Palabras&#8217; publicada en la edición 2230 de la revista &#8216;Caretas&#8217;.</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: xx-large;"><strong><strong><strong>Victoria y derrota</strong></strong></strong></span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: large;">LA nota que publiqué la semana pasada, dejó en algunos lectores, junto el deseo de conocer más sobre la hoy casi olvidada guerra campesina en el VRAE entre Sendero Luminoso y los DECAS, desde 1984 hasta mediados de los noventa del siglo pasado.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">A muchos se les hace difícil entender cómo los campesinos lograron derrotar a Sendero gracias al ingreso extraordinario que les dio la coca en una época de auge de precios por el narcotráfico. Y cómo, a partir de 1995, el desplome de los precios de la coca –por el efecto conjunto de la exitosa interdicción al puente aéreo Perú-Colombia y de la ofensiva contra el cartel de Cali –, debilitó a los Decas y desmanteló la organización campesina, lo que ayudó al cauteloso retorno de Sendero algunos años después.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Hacia fines de 1995 –diecisiete años atrás– viajé al VRAE a hacer un reportaje, junto con el fotógrafo Jeff Rotman, sobre la guerra campesina y la coca moribunda. Yo no vivía entonces en el Perú, y regresé para hacer un reportaje sobre aquel entonces nuevo y sorprendente capítulo de la guerra contra el narcotráfico, y a la vez visitar los escenarios de las mayores batallas de la guerra interna.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">El viaje entonces se hacía fundamentalmente por río. Así navegamos río arriba por el Apurímac, desde San Francisco hasta Palmapampa. La belleza del valle absorbía hasta el ánimo más alerta. Al navegar entre las rocas, veíamos las playas del río y los bosques cercanos junto con los cocales cuya agonía les daba un color amarillento, que teñía entonces los cerros con el color dorado de la muerte vegetal.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Los once años previos de guerra campesina habían causado más de 8 mil muertes en una población del valle que se calculaba en 150 mil personas al inicio de la violencia.  Para comprender lo que impactó la violencia allá, pensemos qué hubiera significado para todo el país sufrir un número proporcional de víctimas. En un escenario así, un millón y medio de peruanos hubiera muerto. Imaginen cómo hubiera sido el desgarro, la agonía de la nación. Eso fue lo que pasó en el VRAE.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><span id="more-12807"></span></span></p>
<p><span style="font-size: large;">En Palmapampa conocí al legendario jefe militar de los Decas, Antonio Cárdenas, entonces con 29 años, quien a los 18 años se transformó en el jefe providencial de este ejército campesino. Cuando bajo su dirección, su pueblo, Pichiwillca, se levantó contra Sendero, hasta los militares <em>“me dijeron que estaba loco… pero Dios me dio algo de inteligencia y estrategia”, </em>dijo Cárdenas.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Pobremente armados al comienzo,  con lanzas y unas pocas escopetas, el núcleo inicial de los Decas sobrevivió gracias a una muy bien organizada vigilancia, eficaz inteligencia y una incansable tenacidad en el patrullaje y el combate contra los ataques senderistas. En el peor momento, llegaron a combatir dentro del mismo pueblo de Pichiwillca antes de rechazar el ataque.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Ahí decidieron contraatacar. <em>“¿De qué nos servía defendernos en nuestra zona si el enemigo se movilizaba sin restricciones?”</em>, me dijo Cárdenas entonces, <em>“por eso decidimos prepararnos y organizarnos para destruir el cuartel general clandestino”,</em> de Sendero.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: large;">LA primera acción ofensiva de los Decas no tuvo lugar en la selva sino en plena sierra, en noviembre de 1984. Doscientas personas, la mitad del Decas, la otra mitad de Sendero, libraron una batalla encarnizada durante doce horas. Hacia el crepúsculo, dos compañías de Sendero habían sido barridas y se iniciaba la leyenda y la victoria del Decas.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En esa batalla estuvo Demetrio Quispe, entonces de 52 años, a quien mencioné la semana pasada. Quispe combatió con su carabina .22, en cinco batallas importantes, en las que vio caer a su lado a jóvenes de Palmapampa. En esos combates, casi cuerpo a cuerpo, las decisiones eran binarias: matar o morir. En los primeros combates, dijo Quispe <em>“peleamos llorando, derramando lágrimas … después ya nos acostumbramos”</em>.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><em>“En los grandes operativos de 1991, los Decas movilizaron entre 7 mil y 8 mil combatientes en el Valle… esa fue la ofensiva final contra Sendero”,</em> me dijo Hugo Huillca, otro de los grandes dirigentes del Decas, días después, en el norte del VRAE, mientras navegábamos por el río Apurímac.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Elocuente y carismático, vibrante orador en quechua y en castellano, Huillca era un estudio de contrastes frente al austero y taciturno Antonio Cárdenas. A diferencia de Cárdenas, Huillca no era un guerrero nato sino un líder de tiempos de paz que no tuvo elección.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Había sido un líder cocalero en los 70 y vio cómo Sendero conquistó el Valle entre 1984 y 1986. Su pueblo, Sivia, sufrió tanto en esos años salvajes, que en un momento llegó a tener solo 11 habitantes, según recordó Huillca.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En 1984, la contrainsurgencia, salvo casos notables como el del capitán EP ‘Amador’, en Sivia, fue en muchos casos indiscriminada y brutal. Ese año, Huillca se encontró entre un grupo de civiles detenidos por un retén de las fuerzas de seguridad, boca abajo en el piso, a punto de ejecutados sin otra razón que la de ser lugareños. Cuando se escucharon los primeros disparos, Huillca se levantó, desvió con la mano el cañón de fusil que lo apuntaba y, con la muerte inminente reforzando su voz con estupenda resonancia, gritó que exigía que lo mataran de pie. La tropa se paralizó; el oficial al mando llegó y observó a Huillca, en el estentóreo trance de clamar de pie a la muerte, esperando su llegada como la luz de un rapto místico, y en silencio ordenó a su gente que lo dejara ir.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Años después, luego de haber escapado de Sendero una vez, cerca de Huanta; y de haber sido rescatado por la población del arresto ordenado por un oficial ignorante de la Marina, Huillca era un respetado líder Decas y cocalero a quien encontré en una asamblea en Mayapo, con varios dirigentes Decas de base.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;">ERA, de nuevo, 1995, y el éxito de la interdicción aérea y el colapso del Cartel de Cali habían desplomado los precios. La arroba de coca se compraba apenas a $2. A ese precio, se la dejaba morir, a merced del gusano de la malumbia y la mala hierba.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En Mayapo, la elocuencia de Huillca fue, esa vez, <em>kennedyana</em> pero insuficiente. La crisis era tan dura, dijo a la asamblea, que no era el momento de <em>“gritar, de llorar, sino de hacer … Así funciona el desarrollo”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Pero la audiencia permaneció impasible. Un líder Decas, con barba y dura mirada se levantó y habló apasionadamente: <em>“Vivimos una situación terrible, don Hugo”</em> dijo <em>“esto no puede continuar. Hay que declarar la zona en emergencia económica”</em>.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><em>“Lo que tú propones, hermano, es demagogia”</em>, contestó Huillca, <em>“sin recursos, no podemos hacer milagros”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">El debate se acoloró. <em>“¿Debemos morirnos de hambre, don Hugo?”</em> gritó el líder Decas, <em>“por este problema nuestra organización está en decadencia. En mi pueblo éramos 70 hombres. Ahora somos 15. La gente se va y nos debilitamos. ¿Para qué, entonces, se perdieron tantas vidas, don Hugo?”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Conmovido, Huillca, repuso: <em>“¿Qué podemos hacer, hermanos? Tenemos que encontrar la fuerza en nosotros mismos. Si ayer pudimos derrotar a los terroristas, ¿por qué no podremos derrotar ahora a la pobreza?”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Pero más tarde, navegando por el Apurímac, Huillca reflexionó con amargura sobre aquella situación. <em>“Los Decas no tienen suficiente para comer, mucho menos para comprar munición … o hacer operaciones”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;"> Todo eso pasó hace 17 años. Las víctimas colaterales de esa victoria contra el narcotráfico fueron los vencedores de Sendero. Debilitados por la guerra, fueron devastados por la pobreza. La ventana de oportunidad no fue aprovechada. Si el grito de angustia de aquel dirigente Decas en Mayapo hubiera sido escuchado y se los hubiera ayudado entonces, quizá la situación de hoy hubiera sido diferente.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><br />
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<p><span style="font-size: large;"><br />
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<p><h2>Notas relacionadas:</h2></p><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/04/26/columna-de-reporteros-76/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
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<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/12/15/columna-de-reporteros-58/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
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		<title>Columna de reporteros</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Apr 2012 23:29:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Gorriti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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		<description><![CDATA[<i>Reproducción de la columna 'Las Palabras' publicada en la edición 2229 de la revista 'Caretas'.</i><br /><br />
<b>La historia y el destino</b><br /><br />
CUANDO uno lee o escucha buena parte de los comentarios que se han hecho en estos días sobre los eventos en el VRAE y Kiteni, da la impresión de asistir a una convención de amnésicos que reaprenden sus olvidos.<br /><br />
Como escenario de guerra, el VRAE está impregnado de historia; de 30 años de conflicto marcado no solamente por el derramamiento de sangre que casi no dejó familia sin herir, sino por cambios dramáticos de suerte, por pasiones febriles, traiciones y repudios, arrepentimientos y penitencias que fusionan la historia con el psicodrama.


<h2>Notas relacionadas:</h2><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/05/03/columna-de-reporteros-77/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/04/19/columna-de-reporteros-75/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/12/15/columna-de-reporteros-58/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
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<div class="wp-caption alignleft" style="width: 362px"><img class="  " src="http://idl-reporteros.pe/wp-content/uploads/2010/05/GGE.jpg" alt="" width="352" height="302" /><p class="wp-caption-text">Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><span style="font-size: large;">Reproducción de la columna &#8216;Las Palabras&#8217; publicada en la edición 2229 de la revista &#8216;Caretas&#8217;.</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: xx-large;"><strong><strong><strong>La historia y el destino</strong></strong></strong></span></p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: x-large;">CUANDO uno lee o escucha buena parte de los comentarios que se han hecho en estos días sobre los eventos en el VRAE y Kiteni, da la impresión de asistir a una convención de amnésicos que reaprenden sus olvidos.</span></p>
<p><span style="font-size: x-large;">Como escenario de guerra, el VRAE está impregnado de historia; de 30 años de conflicto marcado no solamente por el derramamiento de sangre que casi no dejó familia sin herir, sino por cambios dramáticos de suerte, por pasiones febriles, traiciones y repudios, arrepentimientos y penitencias que fusionan la historia con el psicodrama.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Esta semana volví a escuchar las entrevistas que, en momentos diferentes, han dado los hermanos Quispe Palomino que actúan en el VRAE: Víctor, Jorge y Marco. Entre ellos, Víctor Quispe, el principal dirigente del SL-VRAE, parece el más serio y, a la vez, el más duro y astuto de los tres.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿Cuál es su principal ventaja? Treinta años seguidos de guerra sin, me parece, olvidar ninguno de sus días. A la vez, el haber desarrollado una capacidad de cambio adaptativo que es inusual entre fanáticos.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Los Quispe Palomino tuvieron un destino marcado desde la niñez por su padre, el profesor Martín Quispe, de Umaro, Ayacucho.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Junto con el padre (que encontraría una muerte brutal en la selva, no lejos de Satipo, en los noventa), Jorge y Víctor Quispe Palomino participaron en algunas de las acciones más crueles de la insurrección senderista desde los inicios de ésta. Formaron parte, según reconocen, de los asesinos en la masacre de Lucanamarca y en varias otras acciones letales, de represalia o terror, en 1983 y 1984, cuando el número de víctimas mortales alcanzó los picos más altos de la guerra.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Ahí, en la sierra, los Quispe Palomino sufrieron las primeras de lo que iba a ser muchas derrotas en los años siguientes. Duramente golpeado en los Andes, pero cada vez más encendidamente fanático, Sendero descendió como una marea asesina sobre el VRAE.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><span id="more-12584"></span></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Su avance en el VRAE, desde fines de 1983 y comienzos de 1984, acentuó la brutalidad de la guerra andina, debido a que en la selva había habido menos trabajo político: Cortaron camino mediante el adoctrinamiento intenso, control total, purgas letales en cada distrito, fanatismo tanático de los cuadros, dispuestos sobre todo a matar pero también a morir, junto con represalias abrumadoras a las comunidades renuentes o resistentes.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En 1984, los pueblos de Pichiwillca primero y luego Palmapampa, se rebelaron contra Sendero y casi todos, incluidos los jefes militares cercanos, les predijeron un destino como el de Lucanamarca. Pero no fue así. Con una organización entre militar y democrática, las milicias antisenderistas (prontamente conocidas como Decas), produjeron dirigentes con notable talento militar natural, como Antonio Cárdenas, presidente del Decas de Pichiwillca a los 18 años, y de todo el Valle después.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;">LUEGO de 8 años y cientos de escaramuzas y batallas, que causaron alrededor de 8 mil muertos, de una población en el VRAE calculada entonces en 150 mil personas, los Decas expulsaron a Sendero de todo el Valle y buena parte de las sierras circundantes y lo empujaron hasta Vizcatán. Ambos lados lucharon con amarga tenacidad en combates que definieron la historia, las leyendas y los mitos del Valle.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Fue un caso poco común en Latinoamérica. Es considerado ahora como el caso quizá más completo de lo que hoy se llama “contrainsurgencia desde abajo”. (Hay un libro: <em>“Counterinsurgency from Below”,</em> que ilustra el caso. Uno de sus autores, Mario Fumerton, hizo su tesis doctoral sobre los Decas en la universidad de Utrecht).</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Los Decas del Apurímac y el Mantaro lucharon con estilo diferente al de la Fuerza Armada. Mucho más ligeros de equipaje y con menor potencia de fuego, pelearon como cazadores, moviéndose con gran sigilo fuera de las trochas, disparando solo a blancos seguros. Sus perros chuscos,  entrenados en el monte a detectar senderistas, los acompañaron en patrullas y vigilancias.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿Qué permitió a estos agricultores pobres abandonar sus chacras veces por varias semanas de campaña? La coca.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Antes que Sendero invadiera el VRAE, la coca había crecido explosivamente, de alrededor de 500 hectáreas a comienzos de 1980 a más de 17 mil hacia 1994. En 1995, en Palmapampa, el rondero Decas Demetrio Quispe, entonces de 63 años, me dijo: <em>“tenemos que agradecerle a la coca que nos permitió derrotar a los terroristas.”</em> <em>“No podemos negar”,</em> me dijo entonces Antonio Cárdenas, <em>“que la coca sostuvo la economía de pacificación… la coca dio los fondos para la guerra”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Muy poco había quedado del dinero de la coca entonces. <em>“Cuando me preguntan”</em> dijo Antonio Cárdenas, <em>“¿por qué no ahorraste en los tiempos de bonanza? Yo respondo que la pacificación fue nuestro ahorro… nuestra gente no es pobre porque hayan sido zonzos sino por la guerra”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Ese día, hace 17 años en Palmapampa, cuando la interdicción aérea había colapsado los precios de la coca,  los cocales abandonados morían solos, y el VRAE empezaba a despoblarse, don Demetrio Quispe describió así el proceso: <em>“Nuestro Padre Celestial entenderá cuánto hemos sufrido en esta sucia guerra… ¿la plata?&#8230; los traficantes llegaron y se fueron y nada, casi nada, quedó aquí”</em>.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Esos estoicos guerreros persiguieron a Sendero hasta Vizcatán y luego regresaron a sus casas. Algunos las encontraron. Otros no. Todos enfrentaron luego la pobreza y el olvido.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En Vizcatán y San Martín de Pangoa, los Quispe Palomino se encontraron, después de 15 años de guerra sin pausa, derrotados, huérfanos de padre y huérfanos de su profeta. Además, según dicen, su jefe Feliciano, había terminado de convertirse en un tirano sanguinario, que asesinaba a los suyos con la misma indiferencia que a los ‘enemigos’.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Luego, uno de ellos, Jorge Quispe Palomino, fue arrestado por el SIN. Habían tocado fondo, y solo parecía quedar la alternativa del hambre y la muerte de un lado, o la rendición del otro.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">El proceso que se inició entonces, fue inesperado y sorprendente: Jorge Quispe Palomino ayudó al SIN a capturar a Feliciano. El gobierno los liberó de un tirano al que odiaban y temían. Luego, la emboscada en Anapatí, capturaron valioso armamento y tiempo para reorganizarse; además, repudiaron su vida anterior, repudiaron a ‘Feliciano’ y, en un proceso de catarsis gradual, criticaron primero y, paso a paso, terminaron repudiando también a su profeta, a Abimael Guzmán, antaño su ‘presidente Gonzalo’, por quien tantos, incluido su padre, habían muerto y por quien a tantos habían matado.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;">MÁS importante fue lo que pasó después, en los primeros años de este siglo: las patrullas de senderistas, ahora bien armados, alimentados y uniformados, empezaron a marchar cautelosamente en territorio Decas. Las viejas y debilitadas milicias sacaron sus armas oxidadas y corrieron a parapetarse. Pero, caserío tras caserío, los senderistas repitieron el mismo mensaje: venían a pedir perdón por haberlos atacado en el pasado y prometían que jamás lo volverían a hacer. Pagaban, además, por lo que compraban.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Buscaron incluso a Antonio Cárdenas por radio, para hacer las paces. “Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico” dijo Cárdenas, y no aceptó. Pero muchos sí.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Porque además, la coca entraba en otro <em>boom</em>, y Sendero ofrecía proteger a los jóvenes mochileros, algunos de los cuales eran hijos de los antiguos Decas.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Esa es, encapsulada, la historia que llega hasta hoy. Queda claro que los Quispe Palomino son gente hábil, que supo revertir una derrota y tornarla en oportunidad. Tienen presente la historia en cada acción que hacen, porque han vivido mucho más en la adversidad y la derrota que en el crecimiento.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"> El peor error que se puede tener es menospreciarlos. Para vencerlos bien se necesitan recursos, es cierto, pero sobre todo del tipo que no precisa licitaciones. Se necesita neuronas. Muchas neuronas. Y se necesita, para no hablar de huevos y ovarios, gente con ánimo parejo y corazón templado.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>


<p><h2>Notas relacionadas:</h2></p><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/05/03/columna-de-reporteros-77/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/04/19/columna-de-reporteros-75/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/12/15/columna-de-reporteros-58/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
</ul></p>]]></content:encoded>
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		<title>Columna de reporteros</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Apr 2012 21:56:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Gorriti</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<i>Reproducción de la columna 'Las Palabras' publicada en la edición 2228 de la revista 'Caretas'.</i><br /><br />
<b>El epílogo</b><br /><br />
EL masivo secuestro en Kepashiato ha llegado a su fin. Hay mucho que analizar y, desde luego, opinar sobre los temas de organización, estrategia, competencia y honestidad que eventos así ocultan y desnudan a la vez.<br /><br />
Pero antes de opinar hay que relatar, para que los hechos queden ordenados tal cual sucedieron y no tal como se maquillaron.


<h2>Notas relacionadas:</h2><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/04/12/columna-de-reporteros-74/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/04/26/columna-de-reporteros-76/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/12/15/columna-de-reporteros-58/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
</ul>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton12512" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fidl-reporteros.pe%2F2012%2F04%2F19%2Fcolumna-de-reporteros-75%2F&amp;text=Columna%20de%20reporteros&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fidl-reporteros.pe%2F2012%2F04%2F19%2Fcolumna-de-reporteros-75%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://idl-reporteros.pe/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p><span style="font-size: large;"> </span></p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 362px"><img class="  " src="http://idl-reporteros.pe/wp-content/uploads/2010/05/GGE.jpg" alt="" width="352" height="302" /><p class="wp-caption-text">Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><span style="font-size: large;">Reproducción de la columna &#8216;Las Palabras&#8217; publicada en la edición 2228 de la revista &#8216;Caretas&#8217;.</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: xx-large;"><strong><strong>El epílogo</strong></strong></span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: x-large;">EL masivo secuestro en Kepashiato ha llegado a su fin. Hay mucho que analizar y, desde luego, opinar sobre los temas de organización, estrategia, competencia y honestidad que eventos así ocultan y desnudan a la vez.</span></p>
<p><span style="font-size: x-large;"> Pero antes de opinar hay que relatar, para que los hechos queden ordenados tal cual sucedieron y no tal como se maquillaron.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Esta nota describe lo que aconteció luego de la liberación de los secuestrados, en el epílogo trágico y revelador del secuestro. Otro reportaje, ‘<a href="http://idl-reporteros.pe/2012/04/18/el-abandono/" target="_blank">el Abandono</a>’, que cuenta la abortada operación previa, que terminó con la desaparición y la muerte de tres policías de Dinoes, puede leerse en <a href="http://idl-reporteros.pe/2012/04/18/el-abandono/" target="_blank">reporteros.pe</a>.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Los rehenes fueron liberados el sábado 14 a las 5 de la mañana. Como se sabe, subieron a un autobús para regresar a Kepashiato y Kiteni, pero fueron interceptados por el Ejército, que los puso en un par de helicópteros en los que llegaron a Kiteni a las dos de la tarde, sin que les permitieran bajar hasta las 3:30 p.m.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En Kiteni se había organizado un servicio de atención médica de emergencia. Lo sorprendente es que, según varios testimonios, el servicio tuvo que ser montado por las compañías civiles porque ni las Fuerzas Armadas ni la Policía desplegaron equipamiento o preparación para ello.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Las compañías nuevas (Skanska, Construcciones Modulares), aportaron un equipamiento básico para tratar accidentes industriales. Techint, aunque aparentemente de salida, llevó las mejores mochilas de emergencia, además de una ambulancia. Los paramédicos de esas compañías se pusieron a órdenes de los militares por disposición de sus empresas.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><span id="more-12512"></span></span></p>
<p><span style="font-size: large;">El primer herido que trataron fue el jueves. Era el suboficial de tercera José Miguel Millones, de la Dinoes, cuya herida en el rostro había hecho abortar la operación de descenso del helicóptero por cuerda rápida y significado el abandono (y la eventual condena a muerte) de los tres policías que ya habían bajado.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Las heridas en el rostro del Policía, resultaron ser leves.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">El viernes no pasó nada.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">El sábado, el personal movilizado preparó las camillas para recibir a los rehenes. Sin embargo, estos resultaron encontrarse en buen estado de salud.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Los sanitarios y paramédicos se aprestaron a irse, pero antes de las 7 p.m. les dijeron que debían quedarse. Había habido un enfrentamiento y debían prepararse para recibir a 12 heridos en pésimo estado.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Hubo un febril reforzamiento del centro de emergencias, sobre todo a cargo de Techint. En total se movilizaron unos 14 paramédicos.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Su equipo era adecuado para hacer frente a eventuales accidentes de trabajo, pero no para la cosecha de un campo de batalla. No había morfina, por ejemplo. Solo ketorolaco y tramal.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;">A las cinco de la mañana del domingo, despegó el helicóptero. Según fuentes confiables, el jefe del Comando Conjunto, general EP Luis Howell lo abordó pese a las reconvenciones de sus subordinados. Fue el tipo de coraje que faltó en otros jefes en los días anteriores.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Cuarenta minutos después, regresó el helicóptero. Los paramédicos corrieron con las camillas a recibir a los heridos. El primero que recibieron tenía una fractura expuesta en un tobillo horriblemente mutilado. Casi no tenía pulso ni respiración. Lo llevaron a la carrera al tópico e hicieron todo lo posible por estabilizarlo.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">“Parecía que reaccionaba, pero se nos fue”, recuerda uno antes que se le ahogue la voz.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Durante más de dos horas los paramédicos lucharon por estabilizar a los heridos, sacarlos del peligro y del infierno del dolor.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">La emboscada había ocurrido el sábado, entre las dos y las tres de la tarde.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Horas antes, cerca de 5 patrullas confluyeron al pie del cerro en cuya falda estaba todavía el helicóptero abatido, donde murió la mayor PNP Nancy Flores. Un poco más arriba permanecían apostados los sinchis de la 48 comandancia que habían evitado que los senderistas se lleven el armamento, pero que a su vez eran hostigados por francotiradores. Desde la parte alta del cerro, los sinchis hicieron rodar cuesta abajo el helicóptero. Las otras patrullas ayudaron a retirar el armamento y la radio, del helicóptero. Luego lo inutilizaron con explosivos, según fuentes militares.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Las cinco patrullas emprendieron el regreso a pie, hacia Kiteni, por la estrecha quebrada de Lagunas. Al frente, acompañado por lugareños, un capitán de comandos y su patrulla avanzaron a paso vivo. A poco, escucharon el estruendo de una fortísima explosión por donde habían pasado recién, seguida por un violento tiroteo. Los comandos regresaron y al llegar encontraron que el tiroteo había terminado y solo quedaban los resultados de la explosión de la mina por activación eléctrica y del corto e intenso tiroteo que siguió.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">La patrulla ‘Lince’, del Ejército, había sufrido el impacto central de la emboscada. La explosión en cadena de las minas, había destrozado a la patrulla, con las horribles mutilaciones y heridas producto de la metralla y las esquirlas de la explosión.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">El lugar estaba a cinco minutos de vuelo en helicóptero de Kiteni, y había varias vidas en peligro. Pero era poco probable que un helicóptero se arriesgara a entrar ahí.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Así que, improvisando camillas con troncos, la patrulla cargó a sus heridos y llegó al caserío de Lagunas al fin de la tarde. Ahí, en la posta según una versión y en una cancha abierta según uno de los miembros de la patrulla, esta esperó el rescate.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Kiteni estaba muy cerca, pero nadie llegó, ni por aire ni por tierra. Y así, los heridos pasaron la noche al raso ayudándose a sí mismos, a aguantar el dolor, a no soltar la vida.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En la madrugada, apenas clareando, el general Howell se embarcó en el helicóptero que pocos minutos después los trajo a Kiteni.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Luego de la estabilización básica y de un rápido <em>triage</em>, los heridos fueron evacuados a Malvinas, donde los recibieron los médicos de PlusPetrol, tampoco preparados para ese tipo de emergencias. Ahí, durante la inútilmente larga espera del vuelo a Lima, dos heridos ‘se descompensaron’ como recuerda un enfermero; y una médico y otro enfermero tuvieron que donarles sangre en el momento, como lo hicieron otros médicos y funcionarios de PlusPetrol. En Malvinas no hubo militares junto a los heridos, según varias fuentes. Solo civiles.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;">FINALMENTE, a las 2 de la tarde, con heridos todavía ‘descompensados’ se produjo la evacuación a Lima.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Entre las cosas que dejó en claro esa letal emboscada es la deficiente capacidad médica de combate en la Fuerza Armada. El sufrimiento de la patrulla entre las 7 de la noche y las 6 de la mañana, debería turbar el sueño y la vigilia de todos los altos jefes militares y el del ministro de Defensa, hasta que se logre una decidida mejora en ese elemento básico en toda organización de combate (cuya calidad, de paso, refleja la del resto de la organización).</span></p>
<p><span style="font-size: large;">El otro lado de esa deprimente realidad fue comprobar otra vez el valor de los soldados.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Cuando desembarcaron a uno de ellos en Kiteni, y lo empezaron a curar en el tópico en la mañana del domingo, el soldado, herido y mutilado, le preguntó al enfermero que lo trataba si era verdad que los rehenes habían sido liberados. “Sí. Es verdad”, le dijo el enfermero. Entonces, dijo el soldado, mirando aquella parte de su cuerpo donde ahora solo se veía colgajos sanguinolientos, vale la pena el sacrificio que hemos hecho.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Haciendo esfuerzos por contener las lágrimas, el enfermero siguió curándolo en silencio para no tener que decirle que los rehenes habían salido en libertad varias horas antes de la emboscada.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"> Para eso, su sacrificio no contó; pero  tendrá valor si la estoica valentía de esa patrulla inquieta las conciencias, espolea las acciones que lleven al éxito y alejen las sombras que ahora vuelven a crecer.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>


<p><h2>Notas relacionadas:</h2></p><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/04/12/columna-de-reporteros-74/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/04/26/columna-de-reporteros-76/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/12/15/columna-de-reporteros-58/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
</ul></p>]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Columna de reporteros</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Apr 2012 23:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Gorriti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Enfrentamientos y acciones de armas]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Situación en el VRAE]]></category>
		<category><![CDATA[Camisea]]></category>
		<category><![CDATA[Echarate]]></category>
		<category><![CDATA[Kepashiato]]></category>
		<category><![CDATA[Sendero Luminoso]]></category>
		<category><![CDATA[Techint]]></category>
		<category><![CDATA[VRAE]]></category>

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		<description><![CDATA[<i>Reproducción de la columna 'Las Palabras' publicada en la edición 2227 de la revista 'Caretas'.</i><br /><br />
<b>Qué pasó en Kepashiato</b><br /><br />
La incursión senderista en Kepashiato, desde la madrugada del lunes 9, mantiene un dramático suspenso a la hora de escribir esta nota, pues los rehenes aún no han sido liberados. A la vez, un primer y somero análisis de la incursión muestra hechos reveladores desde varias perspectivas.


<h2>Notas relacionadas:</h2><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/04/19/columna-de-reporteros-75/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/05/11/columna-de-reporteros-78/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/05/03/columna-de-reporteros-77/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
</ul>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton12287" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fidl-reporteros.pe%2F2012%2F04%2F12%2Fcolumna-de-reporteros-74%2F&amp;text=Columna%20de%20reporteros&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fidl-reporteros.pe%2F2012%2F04%2F12%2Fcolumna-de-reporteros-74%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://idl-reporteros.pe/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p><span style="font-size: large;"> </span></p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 362px"><img class="  " src="http://idl-reporteros.pe/wp-content/uploads/2010/05/GGE.jpg" alt="" width="352" height="302" /><p class="wp-caption-text">Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><span style="font-size: large;">Reproducción de la columna &#8216;Las Palabras&#8217; publicada en la edición 2227 de la revista &#8216;Caretas&#8217;.</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: xx-large;"><strong>Qué pasó en Kepashiato</strong></span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: x-large;">La incursión senderista en Kepashiato, desde la madrugada del lunes 9, mantiene un dramático suspenso a la hora de escribir esta nota, pues los rehenes aún no han sido liberados. A la vez, un primer y somero análisis de la incursión muestra hechos reveladores desde varias perspectivas.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">He tratado de conseguir la mejor información posible en la fluida y confusa circunstancia actual, y se las presento, expeditivamente ordenada, para que tengan, lectores, una visión mejor y más profunda de lo que sucede en el VRAE y sus extramuros silvestres.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">La incursión senderista en el distrito más rico del Perú, Echarate, fue hecha sin ningún apuro por la columna de alrededor de 40 senderistas. Empezó apenas pasadas las tres de la mañana, cuando los subversivos interceptaron y capturaron varias camionetas de las empresas Skanska  y San Diego. Poco después ocuparon el pueblo de Kepashiato y retuvieron a los trabajadores y funcionarios de Skanska y San Diego que habían encontrado antes, así como a los que llegaron después.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;">HACIA las siete de la mañana, los senderistas habían reunido a unas 200 personas en el pueblo, mientras convocaban al alcalde, Rosalío Sánchez, quien, según parece, consideró que era mejor estar lejos que cerca. Los senderistas, armados con fusiles AKM, Galil, FAL y por lo menos un RPG, dijeron haber recibido quejas contra los funcionarios de Skanska y Coga por parte de los pobladores.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Poco después de las ocho de la mañana, cinco horas después del inicio de la ocupación, los senderistas se retiraron de Kepashiato, llevando consigo al teniente gobernador, Óscar Guillén y los funcionarios de Skanska y Coga.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">El grupo incursor dejó un ‘<em>pronunciamiento’</em> manuscrito que, junto con las divagaciones ideológicas presentaba el asunto de fondo, que transcribo en lo relevante sin cambiar en nada su chirriante ortografía original:</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><em>“Srs. De la empresa transnacional Consorcio Camicea TGP (transportadora de Gaz del Perú), el militarizado justo y correcto Partido Comunista del Perú […] no está en contra de sus intereses y sus propiedades y respetamos los contratos desididos con los pueblos originarios”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Para que no hubiera duda, el “<em>pronunciamiento</em>”, luego de un par de párrafos a medio camino entre la interpretación y la arenga, finalizaba en forma pragmáticamente explícita:</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><em>“Finalmente, el partido fiel a su política de Frente Unido Democrático de respetar integralmente sus intereses y propiedades de los grandes consorcios, como el Gaz de Camisea, Campo Armiño, consorcios turísticos y otras inversiones, seán dentro de la base de apoyo o en cualquier región de nuestro Perú…”</em> decía ser <em>“… consiente que la burguesia siempre tratará […] para que sus esbirros aniquilen al Partido la revolución […]</em> [pero los] <em>bombardeos de aviones, son cacas de gaviota, los roketeos de los helicopteros son caquitas de culibri y cuanto más nutrido sea esto nos educan y nos preparan para las batallas por venir”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Las metáforas escatológicas en la última parte del mensaje parecían referirse a las operaciones que llevaba a cabo la Fuerza Armada en esos días en la zona de selva del Mantaro, en cuyo desarrollo había perdido la vida el teniente EP Manuel Delgado Nauca Pero la parte previa era nada menos que correspondencia comercial. En la zona más importante para el abastecimiento energético del Perú, el Sendero del VRAE hacía saber su interés de hacer negocios, de fomentar la inversión para participar en ella.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En el fondo, no había nada nuevo en eso. En las tres o cuatro entrevistas que ha dado el Sendero del VRAE (la que hizo el periodista Jaime Pacheco en 2004; la de Martín Arredondo y Roy Espinoza en 2009; la de Fernando Lucena en 2011), sus dirigentes se han esforzado en indicar que ellos no solo toleran sino alientan las inversiones en los territorios que ocupan o transitan.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><span id="more-12287"></span></span></p>
<p><span style="font-size: large;">En 2003, días después del secuestro de casi sesenta funcionarios de Techint en el campamento de Toccate, los senderistas los devolvieron salvos y enteros. A partir de entonces, no hubo problemas ni con Techint ni con el gasoducto, pese a los no infrecuentes encuentros en la puna entre grupos senderistas y técnicos de Techint. Todo indica que hubo un acuerdo de coexistencia que Sendero, siempre atento a los negocios, encontró aceptable.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿Por qué entonces la incursión a Echarate y el secuestro de funcionarios? Es que Techint se va y entran nuevas compañías. Nueve años después, el caso de Toccate se repite con algunas variaciones.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">De un lado, ha habido quejas y conflictos en Echarate con las nuevas empresas, especialmente Skanska. Desde la segunda quincena de marzo, los trabajadores de esta compañía y Coga se habían declarado en huelga. Sendero utilizó esta protesta como uno de los pretextos para su acción.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Pero un mensaje anexo al “<em>pronunciamiento</em>” expresaba requerimientos nada retóricos: Sendero exigía 10 millones de dólares, 10 rollos de cordón detonante, 500 fulminantes eléctricos, mil fulminantes comunes, 10 cajas de dinamita. Luego, una ‘cuota anual’de un millón 200 mil dólares y, como yapa, equipamiento deportivo para 500 personas.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Para negociar estas demandas, Sendero pidió, sin variar su ortografía, que <em>“Nos dén un número séa, celular, Radio de comunicación, Para Poder reportarnos”</em>.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;">DE todos modos, al retirarse de Kepashiato, dejaron, según fuentes confiables, la frecuencia 6533 con el indicativo ‘Santa Lucía’, para que los funcionarios de Skanska se comunicaran con ellos.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Hasta llegar a un acuerdo, advertía el mensaje, no debía haber presencia militar o policial en la zona. En cambio, <em>“una vez que se cumpla y difina los acuerdos, los reenes sanos y salvos retornarán a sus labores”.</em> Además, en cuanto al trabajo, <em>“una vez difido este acuerdo, de nuestra Parte va a ser difinitivamente respetado”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Si la redacción y la ortografía denotan poca preparación idiomática, en lo militar sucedió exactamente lo opuesto. Durante el mes anterior hubo varias acciones senderistas en La Convención y muchos avistamientos de grupos senderistas en la parte sur del VRAE. Según expertos de las fuerzas de seguridad, todo indica que ‘Gabriel’, el más joven entre los Quispe Palomino, fue reforzado, luego de un largo desplazamiento, por ‘Alipio’, el más importante mando militar de SL-VRAE.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Entonces, el drama de Kepashiato permite observar por un momento la realidad y dejar de lado las habituales caricaturas sobre la compleja y vulnerable situación del VRAE.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">No se trata solo de los problemas de contrainsurgencia en una zona agreste, donde la economía del narcotráfico se extiende horizontalmente al lado de una gran pobreza. Ni se trata tampoco solo de los desafíos tácticos que plantea un enemigo que conoce íntimamente el territorio y que ha mejorado a través de los años su capacidad de seguir sin ser vistos, de usar francotiradores en el bosque o cerca de las bases.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Se trata también de que este grupo está apostado sobre el corazón energético del Perú, y que si ha sacado antes un provecho significativo de esa posición, todo indica que ahora, a partir de Kepashiato, buscará renovar y acrecentar esa amenazante ventaja.</span></p>


<p><h2>Notas relacionadas:</h2></p><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/04/19/columna-de-reporteros-75/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/05/11/columna-de-reporteros-78/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/05/03/columna-de-reporteros-77/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
</ul></p>]]></content:encoded>
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		<title>Columna de reporteros</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Apr 2012 21:58:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Gorriti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alberto FUJIMORI]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Gustavo GORRITI]]></category>
		<category><![CDATA[Vladimiro MONTESINOS]]></category>
		<category><![CDATA[5 de abril]]></category>
		<category><![CDATA[Abimael Guzmán]]></category>
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		<category><![CDATA[SIN]]></category>
		<category><![CDATA[Vladimiro Montesinos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://idl-reporteros.pe/?p=12268</guid>
		<description><![CDATA[<i>Reproducción de la columna 'Las Palabras' publicada en la edición 2226 de la revista 'Caretas'.</i><br /><br />
<b>Veinte Años Después</b><br /><br />
HAN pasado veinte años desde el golpe del 5 de abril de 1992. El país perdió esa noche la libertad y pocas horas después la perdí yo también. A la sombra de lo pasado, ¿puedo escribir con justicia sobre ese día y esos años? Creo que sí; y de hecho lo haré.


<h2>Notas relacionadas:</h2><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/05/12/columna-de-reporteros-26/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/06/03/columna-de-reporteros-32/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/04/14/columna-de-reporteros-23/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
</ul>]]></description>
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<p><span style="font-size: large;"> </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><span style="font-size: large;"><em>Reproducción de la columna &#8216;Las Palabras&#8217; publicada en la edición 2226 de la revista &#8216;Caretas&#8217;.</em></span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong style="text-align: left;"><span style="font-size: xx-large;"><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>Veinte Años Después</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></span></strong></p>
<p style="text-align: left;"><strong><span style="font-size: xx-large;"><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><br />
</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></span></strong></p>
<p><span style="font-size: x-large;">HAN pasado veinte años desde el golpe del 5 de abril de 1992. El país perdió esa noche la libertad y pocas horas después la perdí yo también. A la sombra de lo pasado, ¿puedo escribir con justicia sobre ese día y esos años? Creo que sí; y de hecho lo haré.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">La primera vez que leí las palabras del título fue en la novela de Alejandro Dumas que continúa a “los tres mosqueteros”. Era la edad en la que veinte años duplican tu vida, parecen eternos y mucho más si uno ve lo que el tiempo le hizo a los magníficos mosqueteros y a lo que parecía su indestructible amistad.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Veinte años son eternos cuando uno tiene diez, pero siguen siendo largos cuando se ha cruzado la desguarnecida frontera de los sesenta. Así que, dado que el espacio es más bien breve, abordaré las preguntas inevitables sobre el 5 de abril de 1992 y sus consecuencias, en la perspectiva de este largo desenlace.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿Hubo alguna razón de fondo para el golpe del 5 de abril? Solo una, y esta fue apropiarse del Poder para no soltarlo nunca. El plan de Montesinos – con el que convenció a Fujimori en fecha tan temprana como diciembre de 1990– fue utilizar la emergencia que vivía el Perú por la debacle económica de García y el crecimiento de la insurrección senderista, para abrogar el sistema democrático y reemplazarlo por un régimen de mano dura inspirado en las dictaduras militares derechistas de la década del 70, con dos diferencias importantes: 1) un líder civil, no tanto en el molde de Bordaberry sino en el de Kagemusha, aunque sin una pizca de la nobleza final de este personaje; 2) el órgano central de gobierno dejaría de ser la Fuerza Armada para pasar al Servicio de Inteligencia Nacional, que a su vez tendría un títere como jefe formal y otro real.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><span id="more-12268"></span></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Ese fue el cambio fundamental en el esquema de la nueva dictadura, que tardó un tiempo en aplicarse del todo. El año decisivo fue 1991. Entonces, el SIN se convirtió en la cabeza del sistema de inteligencia primero y del de seguridad en su conjunto después. Luego de afianzado el modelo autoritario fujimorista, el SIN se convirtió en la primera instancia de Gobierno en el país, en el ámbito de seguridad, por cierto; y también en el legislativo, judicial, fiscal… y en el económico, sobre todo si había que robar.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿Fue necesario el golpe del 5 de abril para vencer a Sendero Luminoso? Esa es quizá la mayor falacia entre los argumentos avanzados y sostenidos para justificar el golpe de Estado.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En cuanto a la insurrección senderista: 1989 fue un año crucial. Las acciones de la guerra interna cubrían ya casi toda la nación y era evidente que el desenlace se acercaba. Sendero proclamaba haber alcanzado la paridad estratégica y declaraba la década siguiente, la de los 90, como la de “conquista del poder”. Las fuerzas de seguridad, por su lado, concentraron el planeamiento y control de operaciones en el Comando Conjunto. El sistema tuvo muchas imperfecciones, pero fue, con tardanza, la respuesta integral a una insurrección nacional.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;">ESE mismo año, de manera mucho más modesta y silenciosa, se constituyó la pequeña unidad del GEIN dentro de la Dircote. Por humilde que fuera, se trataba de un concepto audaz en la lucha antisenderista, auspiciado por el ministro Agustín Mantilla y el jefe policial Fernando Reyes Roca, con antecedentes en la labor de oficiales ilustrados de la Dincote de los 80, como Javier Palacios; y en la metodología del primer GEIN: el grupo antidrogas que dirigió el general PIP Edgar Luque en los años 70.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Con la poca ayuda que pudo proporcionar un gobierno en debacle económica, el GEIN empezó a funcionar y algunos meses después, en junio de 1990, siendo todavía Alan García presidente, incursionó en la casa de Monterrico y capturó un verdadero tesoro documentario, que supo analizar rápido y bien; y con eso cambió el curso de la guerra.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Con pistas firmes y metodología impecable, el GEIN desbarató aparato tras aparato de Sendero Luminoso, sin darles descanso; y pronto ese grupo policial se convirtió en la mejor esperanza de victoria.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En 1991, Montesinos y el que firmaba las órdenes, Fujimori, buscaron penetrar, o impregnar, al GEIN con el grupo Colina, que era su destacamento especial de acción. Cuando, como era inevitable, se desató la crisis entre ambos grupos, este último se pudo salvar gracias a la intercesión del entonces jefe de Estación de la CIA, que había visto su eficacia. El deseo de Montesinos de restablecer una estrecha relación con la Agencia (cosa que logró), salvó al GEIN de sus represalias y le permitió continuar operaciones.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Poco después se produjo la captura de Abimael Guzmán, la acción que decidió la guerra, en la que ni Montesinos ni Fujimori tuvieron arte ni parte. Lo que sí hicieron fue confiscar el mérito de la victoria y presentarlo como resultado de su supuesta estrategia. Siendo Fujimori el gobernante, la gente le creyó y el resultado fue que esa hazaña policial, que demostraba la fuerza de los métodos democráticos, terminó siendo utilizada por una dictadura corrupta y deshonesta para afianzarse por años en el poder.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿Cuál es el legado de la dictadura? Si uno compara la situación de hoy con la que imperaba en 1995 o incluso a comienzos del año dos mil, podría pensarse que el avance no solo ha sido grande sino ejemplarizador: Fujimori, Montesinos y Hermoza están en la cárcel, junto con varios de sus cómplices.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Doce años después de su caída, los antaño tiránicos, amenazantes e impunes usurpadores del poder democrático, comparten un largo presente penitenciario. Y durante todo ese tiempo, la Democracia peruana conquistada el año dos mil, en lugar de hundirse ha prosperado.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿Hemos dejado de vivir peligrosamente? Claro que no. Hace pocos meses tuvimos al fujimorismo en las puertas del poder, reforzado por la coalición integrada por los plutócratas y los grupos de poder e influencia que medraron bajo el fujimorato y que luego no solo evitaron enfrentar sus responsabilidades (con salas VIP, lobbies y corruptelas) sino que se encontraron hasta en mejores condiciones que antes en los regímenes venales y carentes de principios que sucedieron al primer entusiasmo democrático.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;">PERO, la coalición neo-fujimorista fue derrotada pese a su inmensa movilización de recursos, porque las fuerzas democráticas que se movilizaron el año dos mil, y los que eran entonces muy jóvenes pero crecieron en ese espíritu, convocaron un entusiasmo superior a esos recursos y una decisión de no permitir que quienes llegaron al poder a través de la democracia, para asesinarla, pudieran perpetrar el crimen una vez más.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">El seis de abril de 1992, el primer día bajo la dictadura, vi amanecer el nuevo día de la nueva era oscura, desde la ventana enrejada de un calabozo en el SIE. No sabía, sinceramente, cuántos amaneceres más me tocaría ver, pero cabía una fuerte posibilidad que fueran pocos.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Aún entonces no tuve duda de que los usurpadores no envejecerían en el poder. Luego he tenido la fortuna de pasar por veinte años más de amaneceres, en tiempos frecuentemente intensos, difíciles a veces. Estuve entre quienes lucharon por la democracia el año dos mil, y ganaron.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"> Quizá no fue como debió ser, pero nada impide mejorar lo que necesita reforma. Lo importante es que hemos crecido, que no hemos retrocedido, que hemos conservado y defendido la libertad que conquistamos el dos mil después de haberla perdido el 92, y que la seguiremos defendiendo con éxito mientras duren nuestras vidas… tanto las de quienes hemos extendido largamente la madurez, como las de quienes no pierden todavía su ilusionado verdor.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"> </span></p>


<p><h2>Notas relacionadas:</h2></p><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/05/12/columna-de-reporteros-26/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
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		<title>Columna de reporteros</title>
		<link>http://idl-reporteros.pe/2012/03/29/columna-de-reporteros-72/</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Mar 2012 03:53:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Gorriti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cecilia BLUME]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Gustavo GORRITI]]></category>
		<category><![CDATA[OSIPTEL]]></category>
		<category><![CDATA[Alan García]]></category>
		<category><![CDATA[Cecilia Blume]]></category>
		<category><![CDATA[Claro]]></category>
		<category><![CDATA[El Comercio]]></category>
		<category><![CDATA[Emilio Camacho]]></category>
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		<category><![CDATA[Ollanta Humala]]></category>
		<category><![CDATA[Telefónica]]></category>

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		<description><![CDATA[<i>Reproducción de la columna 'Las Palabras' publicada en la edición 2225 de la revista 'Caretas'.</i><br /><br />
<b>Cuestión de tortas</b><br /><br />
HOLLYWOOD demuestra que el riesgo de una polémica con tortas de por medio es terminar saboreando crema chantilly por la nariz. Así que cuando ví el título del artículo de Cecilia Blume en El Comercio de este martes 27, tuve la tentación de una fuga dietética. Pero al fin no quedó otra alternativa que enfrentar el desafío de la torta.


<h2>Notas relacionadas:</h2><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/06/07/columna-de-reporteros-33/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
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<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/06/03/columna-de-reporteros-32/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
</ul>]]></description>
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<p><span style="font-size: large;"> </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><span style="font-size: large;"><em>Reproducción de la columna &#8216;Las Palabras&#8217; publicada en la edición 2225 de la revista &#8216;Caretas&#8217;.</em></span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong style="text-align: left;"><span style="font-size: xx-large;"><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>Cuestión de tortas</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></span></strong></p>
<p style="text-align: left;"><strong><span style="font-size: xx-large;"><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><br />
</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></span></strong></p>
<p><span style="font-size: x-large;">HOLLYWOOD demuestra que el riesgo de una polémica con tortas de por medio es terminar saboreando crema chantilly por la nariz. Así que cuando ví el título del artículo de Cecilia Blume en El Comercio de este martes 27, tuve la tentación de una fuga dietética. Pero al fin no quedó otra alternativa que enfrentar el desafío de la torta.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Sucede que el artículo de Blume busca polemizar con un reportaje aparecido en <strong>IDL-Reporteros</strong> (reporteros.pe,  la publicación de periodismo de investigación digital que dirijo) el pasado sábado 24.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">El reportaje, de Emilio Camacho, describe la manera en que un </span><em style="font-size: large;">“regalo legal”</em><span style="font-size: large;"> del gobierno de Alan García, a fines de 2006, redujo el pago por  canon radioeléctrico de las dos principales empresas de telefonía móvil (Telefónica y Claro) en </span><em style="font-size: large;">“por lo menos 460 millones de soles”</em><span style="font-size: large;"> durante los cinco años del período de García. En esos años, precisamente, se disparó el número de celulares y, con ellos, las espectaculares ganancias de ambas compañías.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">El título del documentado reportaje de Camacho resultó bien calzado y expresivo: </span><strong style="font-size: large;"><em>“¡Querida, encogí el canon!”.</em></strong></p>
<p><span style="font-size: large;">El martes vino la respuesta de Blume: </span><strong style="font-size: large;"><em>“Querida, agrandé la torta”</em></strong><span style="font-size: large;">. Sin signos de admiración, como previendo los desesperados reproches de la nutricionista.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿Qué llevó a Blume a engordar la torta? El caso es que la simbología involuntaria logra a veces aciertos sorpresivos. Sabemos quiénes engordaron colosalmente durante los cinco años del período previo. Así que podemos pensar cómo se comió y cómo se distribuyó la crema de esa torta. Una historia sin duda interesante que, empero, no me parece que los estudios Disney considerarían del todo adecuada para su público.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Y ahora al meollo de la discusión.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En </span><strong style="font-size: large;">IDL-Reporteros</strong><span style="font-size: large;">, Emilio Camacho describió lo siguiente:</span></p>
<ul>
<li><span style="font-size: large;">Desde el año 2005 hubo dos reducciones en el canon telefónico, favorables, por supuesto, a las empresas. Pero <strong>en diciembre de 2006 hubo una tercera, y mucho más radical, reducción</strong>.</span></li>
<li><span style="font-size: large;">La contraparte de esta reducción fue el compromiso de Claro y Telefónica de expandir su cobertura a por lo menos 80 viviendas (por distrito) en 250 distritos, que terminaron siendo solo 235 (140 de Telefónica y 95 de Claro).</span></li>
<li><span style="font-size: large;">La rebaja de canon (sobre la base ya reducida de 2006) <strong>significó que el Estado dejó de recibir más de 460 millones de soles entre 2007 y 2011</strong>. </span></li>
<li><span style="font-size: large;">¿Cuánto costó expandir el servicio a los 235 distritos? Ni las empresas ni el MTC han querido revelarlo, pero no se necesita ser un experto en telecomunicaciones para percatarse que fue bastante menos que los 460 millones de soles ahorrados o perdidos, según la posición de cada cual.</span></li>
<li><span style="font-size: large;"><strong>Se pagó mucho menos canon en medio de un crecimiento espectacular de cobertura, usuarios y, sobre todo, de ganancias para las empresas</strong>. Telefónica Móviles pasó de 9,4 millones de clientes en 2007 a 19 millones en 2011. Claro saltó de 5,5 millones en 2007 a 11,3 en 2011. </span></li>
<li><span style="font-size: large;">En ganancias, <strong>solo Telefónica Móviles tuvo 2,661 millones de soles en utilidades netas en el lapso 2007-2011</strong>. Y si se lo quiere ver como utilidades operativas, las cantidades fueron, naturalmente, superiores: Claro ganó 3 mil 463 millones de soles entre 2007 y 2011.</span></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: large;">Frente a eso, los argumentos de Blume son:</span></p>
<ul>
<li><span style="font-size: large;">La rebaja de canon fue una medida de <em>“rentabilidad social”.</em></span></li>
<li><span style="font-size: large;">Si se hubiera persistido en pagar canon por cada celular vendido, <strong>las empresas solo hubieran colocado celulares en lugares de alto consumo, pues solo estos hubieran resultado rentables</strong>.</span></li>
<li><span style="font-size: large;">Gracias a esa rebaja de canon (que Blume describe como la conversión del “<em>Estado rentista en un promotor del desarrollo y bienestar social”</em>), <strong>se pasó de una cobertura de <em>“598 distritos con celular en el 2006 a 1,609 en el 2011</em></strong><em>”</em>. Se aumentó <em>“de 5.6 millones de líneas móviles a 29 millones</em>” en ese período. (Aquí Blume se equivoca, pues solo menciona las líneas de Telefónica Móviles el 2006 y se olvida de agregar los 3.3 millones de Claro ese año).</span></li>
<li><span style="font-size: large;">En cuanto a aportes al Estado, los <em>“ingresos tributarios por telecomunicaciones aumentaron de 1,582 millones de soles en el 2007 a 2,464 millones de soles en el 2010”</em>. (Las cifras de Blume incorporan todos los impuestos de telecomunicaciones y no solo los de telefonía celular). </span></li>
<li><span style="font-size: large;">En resumen, sostiene Blume, gracias a la rebaja del canon, el celular pudo cambiar la vida a <em>“miles de gasfiteros, carpinteros o pintores”</em> en Lima, y <em>“hace lo mismo por el campesino de la sierra o de la selva, el pescador artesanal, el maestro rural”</em>. Es que, dice Blume: <em>“…<strong>hay un objetivo más trascendente que el de buscar dinero para el Estado. Se trata de mejorar la calidad de vida de la población, especialmente la más pobre</strong>; la que no constituye el mercado más atractivo para la empresa privada”</em>.</span></li>
</ul>
<p><span id="more-12264"></span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿Blume socialista? No precisamente. Es más bien un pensamiento social que suscribiría, por ejemplo, Dick Cheney. ¿Cómo mejoras a los pobres? Haciendo que ganen más los ricos.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">He conocido algo a Blume a lo largo de los años y sé que por lo general es más inteligente que sus argumentos en el artículo de la torta. De hecho, ahora que lo pienso, es casi siempre más inteligente que sus argumentos.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Si la rebaja del canon fue para compensar a Telefónica y Claro </span><strong style="font-size: large;">por la expansión del servicio celular a 235 distritos, ¿cómo así, según la propia Blume, se pasó de una cobertura de <em>“598 distritos con celular en el 2006 a 1,609 en el 2011”</em></strong><em style="font-size: large;">. </em><span style="font-size: large;">Bastante más que los 235 distritos, ¿verdad?</span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿Y por qué exceder tanto el compromiso? ¿Saben por qué? Porque la expansión del servicio es también enormemente lucrativa. </span><strong style="font-size: large;">Incluso con todas las inversiones para expandir la cobertura, las utilidades netas de Telefónica Móviles saltaron de 103 millones de soles el 2007 a 519 millones de soles el 2008 y a 731 millones de soles el 2010.</strong><span style="font-size: large;"> Así que a mayor expansión mayor ganancia inmediata, en el mismo año, con inversión o sin inversión.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En los cinco años, todos invariablemente lucrativos, </span><strong style="font-size: large;">Telefónica Móviles tuvo una utilidad neta de 2,661 millones de soles</strong><span style="font-size: large;">. De esa cantidad, </span><strong style="font-size: large;">332.7 millones de soles es lo que el Estado le regaló por la reducción de canon</strong><span style="font-size: large;">. ¿Hubiera sido todavía rentable la inversión de Telefónica Móviles si hubiera tenido que pagarlos? Díganme si 2,328 millones de soles es un lucro satisfactorio o no.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Por lo menos en España tienen todo claro. Hace pocos meses, ya con Ollanta Humala como presidente, cuando el gobierno peruano hizo saber que – ante las maniobras judiciales de Telefónica para no pagar más de 3 mil 500 millones de soles en impuestos – iba a tener una posición “no amigable” en las negociaciones para la renovación de licencias de telefonía móvil, la alarma fue transoceánica. Desde el Rey y el jefe de Gobierno hasta el embajador, el Estado español puso en marcha un </span><em style="font-size: large;">lobby</em><span style="font-size: large;"> febril a favor de Telefónica.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Es que Perú, junto con Brasil, Argentina, Chile y Venezuela son los mercados más rentables para Telefónica, a diferencia de lo que sucede en Europa.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Enhorabuena que sea así, pero con clara regulación y sin regalos injustificables. El gasfitero seguirá hablando, y el profesor rural también, porque todos ellos construyen la gran rentabilidad de una compañía que, con canon e impuestos, seguirá ganando.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">El Estado, en lugar de regalar debe regular (cosa que hace poco y muy mal). Y en cuanto a la torta de marras, debe dejársela a los que les gusta el colesterol; y buscar la fibra: la que limpia el sistema, teje los músculos y sostiene la moral.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"> </span></p>


<p><h2>Notas relacionadas:</h2></p><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/06/07/columna-de-reporteros-33/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/05/12/columna-de-reporteros-26/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
<li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2011/06/03/columna-de-reporteros-32/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Columna de reporteros'>Columna de reporteros</a></li>
</ul></p>]]></content:encoded>
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		<title>Columna de reporteros</title>
		<link>http://idl-reporteros.pe/2012/03/24/columna-de-reporteros-71/</link>
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		<pubDate>Sat, 24 Mar 2012 07:44:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Gorriti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[El Comercio]]></category>
		<category><![CDATA[César Vallejo]]></category>
		<category><![CDATA[Diego de la Torre]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Ramón Ribeyro]]></category>
		<category><![CDATA[Mao]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[Michel de Montaigne]]></category>
		<category><![CDATA[Pol Pot]]></category>
		<category><![CDATA[Stalin]]></category>
		<category><![CDATA[Voltaire]]></category>

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		<description><![CDATA[<i>Reproducción de la columna 'Las Palabras' publicada en la edición 2224 de la revista 'Caretas'.</i><br /><br />
<b>El gerente y el comisario</b><br /><br />
HACE pocos días, un colaborador de El Comercio llamado Diego de la Torre publicó un artículo en el cual denunciaba como inspiradores del fracaso y la derrota a dos escritores peruanos y uno francés: César Vallejo, Julio Ramón Ribeyro y Michel de Montaigne. Este último fue responsabilizado en el artículo hasta de haber hecho posible a Pol Pot.


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			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton12196" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fidl-reporteros.pe%2F2012%2F03%2F24%2Fcolumna-de-reporteros-71%2F&amp;text=Columna%20de%20reporteros&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fidl-reporteros.pe%2F2012%2F03%2F24%2Fcolumna-de-reporteros-71%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://idl-reporteros.pe/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><div class="wp-caption alignleft" style="width: 252px"><img src="http://idl-reporteros.pe/wp-content/uploads/2010/05/GGE.jpg" alt="" width="242" height="206" /><p class="wp-caption-text">Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).</p></div>
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<p><em><span style="font-size: large;"><em>Reproducción de la columna &#8216;Las Palabras&#8217; publicada en la edición 2224 de la revista &#8216;Caretas&#8217;.</em></span></em></p>
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<p><strong style="text-align: left;"><span style="font-size: xx-large;"><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>El gerente y el comisario</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></span></strong></p>
<p style="text-align: left;"><strong><span style="font-size: xx-large;"><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><br />
</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></span></strong></p>
<p><span style="font-size: x-large;">HACE pocos días, un colaborador de El Comercio llamado Diego de la Torre publicó un artículo en el cual denunciaba como inspiradores del fracaso y la derrota a dos escritores peruanos y uno francés: César Vallejo, Julio Ramón Ribeyro y Michel de Montaigne. Este último fue responsabilizado en el artículo hasta de haber hecho posible a Pol Pot.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿Por qué? Según de la Torre, Vallejo <em>“influyó de manera negativa en el subconsciente político de los peruanos”.</em> Pone como ejemplo aquella línea famosa de Espergesia: <em>“yo nací un día en que Dios estuvo enfermo”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Pesimismo y derrotismo inaceptables, sostiene de la Torre, antes de corregir al poeta: <em>“Para contrarrestar ese endémico [sic] pesimismo vallejiano, a nuestros hijos hay que decirles que han nacido un día en que Dios estaba contento y que el Perú es un país maravilloso”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Y no es solo que Vallejo ande diagnosticándole enfermedades a Dios, sino que es además responsable de alimentar <em>“esa letanía derrotista al estilo del cuento ‘Paco Yunque’ […], que tanto daño le hizo al país”</em>.</span></p>
<p><span style="font-size: large;"><em>“Con una actitud así”</em> sentencia de la Torre, <em>“no se crea algo grande, menos aun un ciudadano con mentalidad ganadora y sin complejos”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Otro derrotista inaceptable para de la Torre es Julio Ramón Ribeyro, cuyas dotes de <em>“eximio escritor”</em> alimentaban <em>“una narrativa que sublimaba y endulzaba el fracaso […] su gran habilidad narrativa hacía de la ‘tentación del fracaso’ una cosmovisión aceptable y hasta atractiva”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Estos escritores, y los intelectuales influenciados por ellos, padecen, según de la Torre <em>“de lo que Ludwig von Mises denominaba el Dogma Montaigne”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿Y cuál es el dogma de uno de los pensadores menos dogmáticos en la Historia? De la Torre cita una supuesta frase de Montaigne: <em>“la pobreza de los pobres se debe a la riqueza de los ricos”.</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: large;">DE la Torre resume los efectos de la supuesta <em>“monumental falacia económica”</em> del “Dogma Montaigne” en una antológica oración: <em>“Desafortunadamente, el Dogma Montaigne fue adoptado por Voltaire y Marx generando las carnicerías de la Revolución Francesa en el siglo XVIII y los genocidios de Stalin, Mao y Pol Pot en el siglo XX”.</em></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Varios periodistas, algunos blogueros, han comentado el artículo de de la Torre. Permítanme añadir los míos.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">El argumento central, como ven, es simple: esos escritores pesimistas, deprimidos, provocan el derrotismo, el fracaso, y lo que es peor ¡llevan a leer a Montaigne! ¡Y de ahí hay un solo paso a Voltaire; y después a Marx!</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Si hubieran sido contemporáneos ¿qué le hubiera dicho de la Torre a Vallejo, después de haberlo corregido poéticamente? ¿que no se está <em>marqueteando</em> bien, que tiene que aprender a desarrollar su marca? ¿que nunca debe mirar una cámara sin redondear los ojos y mostrar la ortodoncia? que si no pone una cara de prosperidad, ¿quién lo va a querer para un comercial de una AFP? ¿que cada vez que se cruce con un, digamos, Roque Benavides, debe acercársele y musitarle ‘gracias por existir’?</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Pero, ¿qué pasaría si Vallejo le hubiera informado a de la Torre que la literatura universal, y no solamente la peruana, ha producido muy pocos <em>cheerleaders</em> o siquiera ‘creativos’ publicitarios de vocación? Y digamos que Ribeyro, aburrido de tanta depre, se hubiera sumado a la conversación y (curioso como era) le hubiera preguntado a de la Torre si es que en su concepto, la obra de Yasunari Kawabata o la de Yukio Mishima exudó el suficiente optimismo como para provocar el despegue económico de Japón de posguerra? ¿o cuánto ayudó la producción literaria de Gunter Grass o la de Heinrich Boll como euforizante para la espectacular reconstrucción económica de Alemania?</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Ya que estaban en eso, Vallejo o Ribeyro pudieron haberle preguntado a de la Torre si le parecía que Herman Melville contribuyó con su <em>Bartleby</em> al entusiasmo empresarial estadounidense o siquiera al de los departamentos de recursos humanos?</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Acercándose a la era de Montaigne, quizá le hubieran preguntado a de la Torre si pensaba escribir otro artículo denunciando a Miguel de Cervantes por ser una de las causas primarias de la crisis económica española. ¿Qué tipo de ejemplo para los niños de hoy, aspirantes a futuros MBAs era don Quijote, un viejo loco que lee libros de caballería en lugar de los ‘7 hábitos de las personas altamente eficaces’, que fracasa en todo y convence a Sancho para que abandone las labores productivas?</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Y así, pasando por Shakespeare y Marlowe lo hubieran podido llevar hasta los griegos y las tragedias de Esquilo y las de Sófocles, tan buenas para los negocios y para la inversión extranjera. Quizá entonces le hubieran preguntado, ¿los vas a corregir a todos, Diego, como corregiste ‘<em>Espergesia’</em>, para que la gente se sienta bien después de leer el desenlace modificado de Edipo, que hasta les de ganas de utilizar su tarjeta de crédito en Ripley o en Saga?</span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿O es que vas a mejorar a tu gurú von Mises, faltaba preguntarle, y ya no vas a culpar solo a Montaigne y Voltaire sino a toda la Literatura, a todos esos poetas, escritores, deprimidos, trágicos, borrachos, excesivos, que escribieron a lo largo de los siglos sobre dramas de sangre y tragedias de amor; sobre locos, derrotados y héroes predestinados al infortunio? ¿para qué sirven, verdad? Si tenemos a Michael Porter, ¿quién necesita a Miguel de Cervantes?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: large;">TANTO Vallejo como Ribeyro fueron escritores enterados de su tiempo y de la Historia. Entonces es probable que después de leer el artículo de de la Torre le hubieran preguntado con genuina curiosidad: “Tu mencionas a los <em>‘trescientos millones de chinos que han salido de la pobreza en los últimos años’</em> como el mejor ejemplo de ‘<em>la energía creadora y empresarial’</em> que se destapa cuando se respetan <em>‘los derechos de propiedad y las leyes del mercado’</em>. Pero ¿sabes quién gobierna China? ¿no te han dicho que es el partido Comunista? ¿te han contado sobre el poder del Estado, dirigido por el partido Comunista, para planificar, orientar y dirigir la economía que tanto admiras?</span></p>
<p><span id="more-12196"></span></p>
<p><span style="font-size: large;">Yo creo que, educados y sensibles como fueron Vallejo y Ribeyro, ahí hubieran parado de preguntarle y lo hubieran dejado, quizá con alguna esperanza, meditar. Pero la observación final hubiera quedado en el aire, y eso no sería justo, no después de haber culpado al gran Montaigne por Pol Pot.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Y esa observación, que por más de una razón se hubieran guardado Vallejo y Ribeyro, era que, cambiando unas cuantas, más bien pocas palabras, el artículo de de la Torre hubiera podido fácilmente ser escrito por un comisario stalinista de la cultura. El realismo socialista buscaba, precisamente, que los escritores sirvieran con sus obras al proyecto de ingeniería social en marcha. Nada de subjetividades decadentes, nada de nostalgias ni tristezas. Marchas, publicidad, propaganda. ¡Corrijan a Vallejo o que se haga la autocrítica!</span></p>
<p><span style="font-size: large;"> Así que en ese tardío rebuzno reaccionario, nada hay de las ideas de libertad individual, de la sociedad como un conjunto diverso de seres humanos iguales en derechos pero diversos en expresión, cuya variedad es enriquecida, entre otros, por los poetas tristes, los escritores melancólicos a la par de los vitalistas, los artistas y pensadores, cuyas ideas enriquecen la cultura que muy pronto, oh coincidencia, termina entrelazada con la riqueza material.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><br />
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<p>No hay notas relacionadas.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Columna de reporteros</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Mar 2012 05:23:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Gorriti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[IDL - Reporteros]]></category>
		<category><![CDATA[Carmen Masías]]></category>
		<category><![CDATA[Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas]]></category>
		<category><![CDATA[IDL-Reporteros]]></category>
		<category><![CDATA[rectificación]]></category>
		<category><![CDATA[Viena]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde su aparición, el 14 de febrero de 2010, <b>IDL-Reporteros</b> ha publicado 368 notas, muchas de las cuales son investigaciones complejas que exigieron gran esfuerzo en el hallazgo y la verificación. Nunca hubo que rectificar nada, pues lo publicado correspondió en todos los casos a la verdad de los hechos. Hasta hoy.


<h2>Notas relacionadas:</h2><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/03/17/entretelones-cocaleros/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Entretelones cocaleros'>Entretelones cocaleros</a></li>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton12167" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fidl-reporteros.pe%2F2012%2F03%2F23%2Fcolumna-de-reporteros-70%2F&amp;text=Columna%20de%20reporteros&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fidl-reporteros.pe%2F2012%2F03%2F23%2Fcolumna-de-reporteros-70%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://idl-reporteros.pe/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><div class="wp-caption alignleft" style="width: 252px"><img src="http://idl-reporteros.pe/wp-content/uploads/2010/05/GGE.jpg" alt="" width="242" height="206" /><p class="wp-caption-text">Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).</p></div>
<p><span style="font-size: large;"> </span></p>
<p><span style="font-size: large;">Desde su aparición, el 14 de febrero de 2010, </span><strong style="font-size: large;">IDL-Reporteros</strong><span style="font-size: large;"> ha publicado 368 notas, muchas de las cuales son investigaciones complejas que exigieron gran esfuerzo en el hallazgo y la verificación. Nunca hubo que rectificar nada, pues lo publicado correspondió en todos los casos a la verdad de los hechos. Hasta hoy.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Luego de verificar que la nota ‘Entretelones cocaleros’, publicada el sábado 17 de marzo contenía información errónea, hemos procedido a retirar la nota, rectificar la información y reconocer el error. Además, por supuesto, de pedirles disculpas a ustedes, lectores.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Cuando uno asume el periodismo como la vocación central de la vida, va templando con el tiempo los temores naturales a los riesgos que se enfrenta. Pero hay un temor que no disminuye sino aumenta con los años: al error, la equivocación.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Por eso son tan importantes, junto con los buenos reporteros, los buenos editores. Para corroborar cada dato, verificar cada información, analizar cada inferencia; y así evitar el error.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Siendo así, el deber de un periodista cuando se comete un error es no solo reconocerlo sino advertirlo de la forma más clara posible para que no pase por verdadero lo que es falso. Hacerlo tiene sabor a ceniza, pero dejarlo de hacer es mucho peor.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Que se haya publicado una información errónea significa que nosotros, en <strong>IDL-R</strong>, descuidamos esa vez las exigencias de verificación que siempre hemos mantenido.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">¿Por qué sucedió? Hay algunas razones y podría contárselas. Pero al final, lo que cuenta es que no debe haber y no hay excusas; y que yo, como director de <strong>IDL-R</strong>, asumo, por supuesto, toda la responsabilidad. Hemos fallado, pedimos muy sinceramente disculpas y comprometemos nuestro mayor esfuerzo a que nada parecido vuelva a suceder.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: medium;"><br />
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<p><h2>Notas relacionadas:</h2></p><ul><li style='margin-bottom:5px;'><a href='http://idl-reporteros.pe/2012/03/17/entretelones-cocaleros/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Entretelones cocaleros'>Entretelones cocaleros</a></li>
</ul></p>]]></content:encoded>
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