Columna de reporteros

Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés)

 

Reproducción de la columna ‘Las Palabras’ publicada en la edición 2244 de la revista ‘Caretas’.


Las mypes psicotrópicas

 

Si hay un ámbito del conocimiento en el que la superchería reemplaza al diagnóstico, se fuerza a las cifras y se secuestra la verdad, este es el del narcotráfico. Precisamente uno de los asuntos donde es más importante un conocimiento preciso de la realidad.

¿El Perú es, como se estuvo diciendo en las semanas pasadas, el ‘primer productor mundial de cocaína’ o solo el segundo? ¿Debe considerarse primariamente al SL-VRAE como un ‘cartel’ de narcotráfico o no? ¿Cuán grande e importante es el narcotráfico en el Perú con relación a las otras actividades económicas? ¿Quiénes son los narcotraficantes peruanos de hoy y cómo comparan con los narcos colombianos del pasado y los mexicanos del presente?

Dado que en nuestro país se conoce menos sobre la realidad del narcotráfico peruano que del colombiano o el mexicano, IDL-Reporteros (http://reporteros.pe), la publicación digital de periodismo de investigación que dirijo, encargó, hace varias semanas, a la periodista Romina Mella hacer un reportaje sobre quién es quién en el narcotráfico del Perú hoy; cómo trafican; por cuáles rutas exportan; y cuánto ganan.


DESPUÉS de un largo trabajo, el reportaje de Mella ha sido publicado en siete entregas (serán ocho en total), que describen a los protagonistas del narcotráfico, sus modos de trabajo, y el cálculo de sus ingresos.

Dada la naturaleza del reportaje y el horizonte que abarca, (las principales áreas y organizaciones de narcotráfico del país), su descripción de cada región u organización es necesariamente somera, aunque contiene detalles sorprendentes y reveladores.

Como es obvio, recomiendo que lo lean, sobre todo si les interesa el tema (¡debería interesarles!) y desean tener una opinión informada. Mientras se deciden, les adelanto algunos de los datos y análisis que emergen del reportaje.

¿Está dedicado el SL-VRAE al narcotráfico? SL-VRAE (la organización senderista bajo el mando de los hermanos Quispe Palomino, que repudia a Abimael Guzmán y actúa sobre todo dentro del VRAE), proporciona, según la información precisa del reportaje, un servicio de seguridad para las caravanas de cargachos (mochileros) y narcoarrieros que quieren contratarlo, y cobra por ello. También utiliza a su propia gente para sacar la droga del Valle, cuando un narcotraficante los contrata. Por lo general, su protección comprende el traslado de la droga desde la selva del VRAE hasta un punto de acopio en los Andes. Salvo uno que otro experimento, no se dedican a cultivar coca ni a producir cocaína en forma independiente.

¿Cuánto percibe el SL-VRAE por su servicio al narcotráfico? El cálculo del reportaje de Mella en IDL-R es aproximativo y por eso tiene un rango amplio: el ingreso por protección de narcotráfico de SL-VRAE varía entre los $50 mil y $100 mil dólares por mes. Puede ser un poco más o un tanto menos, pero no se aleja de ese rango.

¿Sobre qué porcentaje de la droga que sale del VRAE cobra Sendero por su ‘servicio’ de seguridad? Según fuentes calificadas, el SL-VRAE controla no más del 30 por ciento de la salida de la droga y cobra cupo sobre ese porcentaje.

¿Cuál es el principal valle productor de coca en el país y cuánto vale ahí esa producción? El VRAE tiene la principal producción cocalera en el Perú, con 19 mil 723 hectáreas de cocales: el 32 por ciento de las 61 mil 200 hectáreas de coca sembradas en el país. De acuerdo con los criterios vigentes de conversión de las Naciones Unidas: (375 kilos de hoja seca por un kilo de cocaína), el VRAE habría producido 190 toneladas de cocaína el 2010. En el valle, el precio de un kilo de base de cocaína varía entre los $600 y $800 por kilo. El del kilo de cocaína fluctúa entre $950 y $1,100. Por eso, de acuerdo con los cálculos de las Naciones Unidas, el valor de la producción de cocaína en el VRAE, a precio local en 2010, sería  de 190 millones 760 mil dólares. Es posible que el criterio de conversión de las Naciones Unidas resulte excesivamente conservador y que la realidad esté alrededor de los 230 o 250 kilos de hoja seca por un kilo de cocaína. Eso daría una producción potencial de alrededor de 300 toneladas de cocaína solo en el VRAE, por un valor a precio local de 300 millones de dólares: una cantidad importante pero ciertamente no asombrosa ni decisiva.

¿Quiénes son los principales narcotraficantes del VRAE? En el VRAE, como en el Huallaga, el narcotráfico local está constituido por clanes familiares que actúan como mypes (medianas y pequeñas empresas) del narcotráfico. Cada clan produce, de acuerdo con la demanda, entre 300 a 500 kilos de droga cada mes o dos meses. Son una quincena de clanes, algunos de cuyos jefes tienen apodos tan pintorescos como Pajacho, Papitas, Cura o Vacachorro.

Lo interesante es que buena parte de ellos han dado un paso atrás en el procesamiento de la droga y, en lugar de exportar clorhidrato de cocaína, exportan la más rústica cocaína base, o pasta básica lavada. ¿Por qué? Parece que varios clanes se exportan a sí mismos, a Bolivia, donde les resulta más barato refinar la cocaína y revenderla a mayor precio.

¿Cuánta droga produce el valle del Alto Huallaga? En el Huallaga, donde antaño se llegó a cultivar hasta 61 mil hectáreas de coca, hoy existen, de acuerdo con el estimado de las Naciones Unidas), algo más de 13 mil hectáreas de cocales. Su capacidad potencial de producción de cocaína –calculada muy conservadoramente– habría sido de 125 toneladas el 2010, por un valor local de 125 millones de dólares.

¿Cómo se organiza el narcotráfico en el Huallaga? En forma muy parecida a la del VRAE, también a través de clanes familiares que se manejan como una mypes. Hay alrededor de 16 clanes importantes en el Valle, que tienen una cierta ventaja de antigüedad y de ubicación geográfica sobre sus pares del VRAE. La mayor parte trafica con volúmenes que varían entre los 200 a 500 kilos por mes.


LOS jefes de estos clanes tienen apodos como ‘Shiuri”, “Chinchay”, “Machico” o “Gabino”. El mercado que manejan los 16 clanes (más varios otros menores) es, aproximadamente, de 6 millones de dólares por clan. No es poco, pero resulta diminuto si se lo compara con el ingreso de las grandes mafias mexicanas.

La actividad policial en el Huallaga ha llevado a muchos de los narcotraficantes a trasladar parte de su operación al Palcazú, un área con mínimo control del Estado, desde donde se está volviendo a exportar la cocaína por vía aérea, en avionetas que despegan de pistas clandestinas con rumbo a Brasil y Bolivia.

En resumen: el narcotráfico peruano sigue siendo mucho menor de lo que fue en la década de 1980 y en la primera parte de los 90. Es comparativamente artesanal y mucho menos violento que el de Colombia, Centroamérica o México. Su relación con el SL del VRAE es de conveniencia, de servicio y no estructural.

Las sumas de dinero que mueve el narcotráfico actual en el Perú son comparativamente modestas si se las compara con las del internacional y también con las de la economía legal en el Perú. Su peligrosidad actual es mucho menor que la del pasado.

Eso no quiere decir que sea inocuo y que no haya que verlo con toda seriedad. Porque está creciendo.

 

 

 


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Publicado el Jueves 09 de agosto, 2012 a las 13:22 | RSS 2.0.
Última actualización el Viernes 24 de agosto, 2012 a las 12:06

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