Sexta entrega

Los traficantes del Huallaga

Sexta entrega

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Por Romina Mella (*).-

¿Cómo opera hoy el narcotráfico en el legendario valle del Huallaga?

En forma muy diferente a lo que sucedía en los años del boom de la cocaína, en la década de los 80 y la primera parte de los 90.

Hace pocas semanas fue intervenida, en pleno contrabando de drogas, una organización de narcotraficantes con base en el Monzón. El caso es interesante porque es típico, en dimensión y procedimientos, de cómo operan ahora la mayor parte de las organizaciones medianas y relativamente grandes del narcotráfico en el Huallaga.

En mayo de este año, uno de los narcotraficantes en proceso de ascenso en el Monzón, estableció coordinaciones con sus contactos comerciales de la costa norte del país, para venderles un cargamento de clorhidrato de cocaína.

Joel Rosales Calixto, ‘Shiuri’, el narcotraficante, convino en llevar la droga a lomo de bestia desde el Monzón hasta la sierra de Áncash. Ahí la iba a poner en manos de uno de sus contactos en Chiclayo, que luego de encaletarla en una camioneta la llevaría primero a Chiclayo, para transportarla finalmente a la frontera norte del país.

‘Shiuri’ empezó como acopiador minorista o ‘traquetero’ del notorio clan familiar ‘Los Rambos’. Tras la captura de su líder, Hernán Tapia Trujillo, en 2008, ‘Shiuri’ formó su propia organización y ascendió rápido en el negocio. No le había ido mal desde entonces. A principios de este año, se le calculaba una producción de alrededor de 300 kilos de cocaína al mes. Ese es el promedio en las principales organizaciones de narcotráfico ahora en el Huallaga.

En esta ocasión, ‘Shiuri’ [Rosales Calixto] vendió un embarque de 70 kilos de clorhidrato de cocaína, una cuarta parte de sus transacciones mensuales.

Para él era una más. Pero había una clara diferencia con las otras. La operación fue minuciosamente seguida por la Cuarta Fiscalía Penal Supraprovincial a través de la Dirección Antidrogas de la Policía, sin que se percataran los narcotraficantes que, entonces, hicieron una exposición involuntaria de sus métodos de trabajo.

IDL-R logró conseguir información detallada sobre esta investigación y sus reveladores detalles.

Después de hacer todas las coordinaciones logísticas en el Huallaga, los 70 kilos de cocaína salieron a lomo de mula desde el Monzón hacia la sierra de Áncash a través de la de Huánuco, por caminos de herradura.

Simultáneamente, en Chiclayo, el líder de quienes iban a recibir la droga, – Anastacio Jiménez Liviapoma, ‘el Ingeniero’–, preparó una camioneta tipo ‘combi’ para el viaje a la sierra de Áncash, a encontrarse con los narcoarrieros. Partió el 31 de mayo pasado.

El encuentro se produjo tal como estaba programado, y ‘el ingeniero’ regresó hacia la costa norte con la droga escondida en una caleta dentro de la ‘combi’.

Dos días después, la policía antidrogas lo detuvo en Paiján, La Libertad, e incautó la droga. ‘Shiuri’ fue capturado quince días después en el distrito de Irazola, en San Alejandro, Aguaytía.

Izquierda: foto de vigilancia de la camioneta 'combi' antes de la captura. Derecha: agentes antidrogas encontraron los ladrillos de cocaína escondidos en una caleta en la camioneta con placa de rodaje RQ-9080.

Así cayó el jefe de una de las aproximadamente 16 organizaciones de narcotráfico medianas y grandes en el Huallaga. Igual que en el VRAE, la gran mayoría son clanes familiares cuyos volúmenes de producción más elevados están concentrados en el Monzón y Aucayacu.

Como se ha dicho, la cantidad de cocaína que cada clan procesa es de 200 a 500 kilos por mes. En la zona, el precio de un kilo de pasta básica lavada está entre los $600 y $800, y el de clorhidrato de cocaína varía de $950 a $1100.

¿Cuánto dinero reciben los clanes familiares del Huallaga? Supongamos que todos los 16 clanes vendieran los promedios más altos (es decir, 500 kilos de cocaína por mes cada uno). Eso para comprender a algunos de los vendedores pequeños que hacen transacciones marginales y para cubrir la posibilidad de que hubiera algún clan no detectado todavía.

Con ese cálculo, resultaría que en un año todos los principales clanes del Huallaga habrían exportado 96,000 kilos de cocaína. Si toda esa droga se hubiera vendido a precio de clorhidrato de cocaína, ($1000 FOB Huallaga), los narcotraficantes del Huallaga habrían recibido $96 millones de dólares al año.  El clan promedio tendría ingresos de $6 millones de dólares por año.

No es poco dinero, pero resulta francamente pequeño si se lo compara con lo que ganan, de acuerdo con los cálculos más bien conservadores de la Rand Corporation, las organizaciones narcotraficantes de México. Reciben 6 mil 600 millones de dólares al año; y solo la de Joaquín, ‘el Chapo’, Guzmán tiene ingresos por 3 mil millones de dólares.

Hay estimados mucho mayores, aunque imprecisos. Según cálculos del Departamento de Justica de Estados Unidos, las organizaciones mexicanas y colombianas reciben entre 18 mil y 39 mil millones de dólares al año por ventas de droga a Estados Unidos. Y aunque las estimaciones estadounidenses sobre el narcotráfico convierten a la estadística en una expresión imaginativa, lo evidente es que las actuales organizaciones peruanas de narcotráfico reciben una parte muy pequeña de los ingresos que produce la venta de la droga cerca al lugar del consumo.

Eso explica muchas cosas.

(Los estimados del ingreso de los ‘carteles’ mexicanos figuran en el reportaje del New York Times ‘How a Mexican Drug Cartel makes its Billions’ publicado el 15 de junio de este año).

Los clanes familiares de la droga en el Huallaga hoy actúan (igual que los del VRAE) con los mecanismos de la pequeña y mediana empresa. No están integrados verticalmente con sus matrices extranjeras como sus notorios y letalmente pintorescos predecesores de los ’80 –y manejan mucho menos plata–, pero son más astutos, cautelosos y, en general, menos violentos.

Están también más compartimentalizados, se esfuerzan en tener compañías legales y tercerizan mucho más los procesos.

¿Quiénes son? A continuación, una relación breve de los jefes de clanes y sus organizaciones. IDL-Reporteros ha compilado los nombres a partir de la información obtenida de fuentes policiales y fiscales especializadas, del examen de documentos judiciales y de investigaciones propias.

* Wilder Venancio Castañeda, ‘Chinchay’, lidera, según las fuentes, uno de los clanes familiares más importantes del Monzón. Tiene como centro de operaciones y de producción la localidad de Agua Blanca.

En 2008, según un informe publicado por IDL-SC (el área de Seguridad Ciudadana del Instituto de Defensa Legal), el clan ya era considerado uno de los preponderantes en el Valle. Entonces, su volumen de producción variaba entre los 400 y 600 kilos de cocaína al mes. Ahora producen menos, alrededor de 300 kilos de droga al mes.

El 29 de junio de 2007, la Policía halló en el centro poblado de Castillo Grande, en Tingo María, un cargamento de nueve toneladas de insumos químicos que estaba destinados a esta organización.

* Héctor Alvarado Espinoza, ‘Pañaco’ o ‘Alex’, lidera la organización ‘Los Pañacos’, establecida de acuerdo con las fuentes en el centro poblado de Cuyacu, en el Monzón. Se acusa a  Summy Chávez Soto, ‘Samy’, que está en prisión, de ser una de sus integrantes.

‘Pañaco’ provee a organizaciones que sacan la droga por los puertos de la costa, especialmente por Piura. Produce entre 200 y 300 kilos de droga mensuales.

* La organización ‘Los Chimbotanos’ está dirigida por Alcides Gamio Mallqui. ‘Los Chimbotanos’ operan principalmente en la localidad de Caunarapa y el centro poblado de Maravillas, en el Monzón. Pero, los líderes de la organización están establecidos en Chimbote.

Procesan pasta básica lavada y la refinan en clorhidrato de cocaína. Su volumen de producción es de alrededor de 300 a 400 kilos mensuales.

Esta es una de las organizaciones importantes del Monzón. Una de sus principales rutas es: Monzón-Laguna Carpa-Tantamayo-Ancash-Paramonga-Lima.

En junio pasado, Alcides Gamio fue capturado por la Dirandro.

* La policía antidrogas ha detectado que ‘Los Rambos’, el clan dirigido por Hernán Tapia Trujillo, ‘Rambo’, sigue comercializando pasta básica lavada y clorhidrato de cocaína a pesar de que su líder y algunos de sus integrantes están en prisión.  Sus hermanos Mario, ‘Chuclus’, y Rudy, ‘Rudy, forman parte de la organización.

‘Los Rambos’ tienen como centro de operaciones el Monzón. Bolivia y Chile son los principales destinos de su droga.

Los integrantes del clan están inculpados en el llamado ‘caso Huracán’, como financistas de Sendero Luminoso en el Huallaga; y también en el caso Pomares, en el que agentes antidrogas decomisaron 100 kilos de pasta básica de cocaína en octubre de 2007, en la ciudad de Huánuco.

Con la captura de ‘Rambo’, en 2008, los acopiadores ‘Chilcano’ y ‘Scrich’ acapararon parte su mercado y formaron sus propias organizaciones. Según fuentes policiales, un alto porcentaje de la droga producida y acopiada por estos traficantes es vendida a organizaciones mexicanas.

* Miguel Marcelino López Atencia, ‘Dionisio’, dirige un clan familiar que tiene como centro de operaciones el Monzón. ‘Dionisio’ fue también identificado como financista de Sendero Luminoso en el Huallaga y comprendido en la investigación del caso Eclipse, de la División de Investigaciones Especiales (Divinesp) de la Dirandro.

Su hermano, Samuel López Atencia, ‘Chamuco’ fue arrestado en 2008 con 100 kilos de pasta básica de cocaína. Al poco tiempo fue liberado.  El volumen de producción de este clan es de 300 kilos de droga en promedio al mes. Las principales rutas de salida de los cargamentos de droga son hacia Tumbes, Piura y Bolivia.

Su droga es vendida principalmente a organizaciones colombianas.

Este clan figura en el ‘Kingpin Act’ peruano.

* Otro de los clanes familiares del valle del Monzón es el que está dirigido por dos hermanos Rusel Canuto Flores Guillén, ‘Lucho Flores’, y Atler Flores Guillén, ‘Chamo’. Ambos son hijos de Piélago Flores, ex alcalde del Monzón.

En 2008, el clan tenía un volumen de producción que fluctuaba entre 500 y 700 kilos de cocaína al mes. Su producción ha bajado. Ahora exportan alrededor de 200 kilos al mes.

* Hurda Josafan Rubina Torres, conocido como ‘Severo’ o ‘Loco’, dirige un clan con centro de operaciones en Tazo Grande, en el Monzón. Pese a su captura, el 22 de febrero de 2008, su organización sigue  vigente. Su esposa, Lizzeth Rada Flores ha tomado la conducción de la organización.

La integran, de acuerdo con fuentes vinculadas con la lucha contra las drogas, Hamilton Rada Flores, Elmer Rada Flores, ‘Tío Ether’; Israel Claudio Amante, ‘Isha’; Israel Meneses Rojas, ‘Isla’; y Aurelio Rodríguez Ortiz, ‘Pishtaco’.

Tienen un volumen de producción bajo, que varía de 100 a 200 kilos de cocaína al mes. La principal ruta de salida es hacia el sur del país, a Arequipa y Tacna. Luego la droga es trasladada a Chile.

‘Severo’ ha financiado las actividades de SL-Huallaga.

En Aucayacu están algunos los clanes familiares con los volúmenes de producción de cocaína más altos de todo el Huallaga.

* Gualberto Crispín Mejía Estrada, ‘Gabino’ es considerado por la Dirandro uno de los narcotraficantes más importantes del Alto Huallaga.

Según refiere el atestado policial del caso Eclipse, ‘Gabino’ trabajó como traquetero para el traficante de drogas Juan Alvarado Vásquez, ‘Puricho’ o ‘Rocoto’, durante 1993 y 1994. En esos años, ‘Puricho’ realizó 16 embarques aéreos de droga hacia Colombia.

Entre 1994 y 1999, indica el documento, ‘Gabino’ conformó una organización de tráfico de drogas, bajo la fachada de agricultor y ganadero. Para el año 2000 ya abastecía a organizaciones colombianas. Los colaboradores eficaces del caso Eclipse CDT-1011, el CDT-1010 y el testigo de Clave N° ABC12008, indicaron que ‘Gabino’ acopiaba  droga en su finca ganadera en la carretera marginal.

Según los mismos testigos, ‘Gabino’ tuvo una relación estrecha con ‘Artemio’ y financió a SL-Huallaga. Los detalles en el artículo publicado por IDL-Reporteros titulado “Artemio y el narcotráfico”.

Hay por lo menos 16 integrantes de su organización identificados. Algunos de ellos son los colombianos Duberney Echeverry, ‘Coco’, Hernán Darío Castro Castañeda, ‘Yimi’; José Antonio Panteno Arévalo, ‘Jorgito’; y Ezequiel Vargas Morales, ‘Chatín’. La alcaldesa de Aucayacu, Silvia Cloud Tapia, es la esposa de ‘Gabino’.

La organización de ‘Gabino’ tiene un volumen de producción que fluctúa entre los 400 y 500 kilos de droga al mes. El traslado de la cocaína se hace por vía terrestre a Lima y al norte del país, para luego ser exportada vía marítima por las organizaciones internacionales.

* Walter Pepito Calderón Monteza, ‘Pepe Calderón’ es considerado unos de los traficantes más importantes del Huallaga. Opera desde Yanajanca y tiene un volumen de producción de cocaína de hasta media tonelada al mes.

El senderista Teófilo Trujillo Huarauya ‘Cubillas’, detenido durante el operativo que terminó con la captura de ‘Artemio’, indicó a la fiscalía que ‘Pepe Calderón’ es el narcotraficantes más poderoso de Yanajanca y que mantuvo una relación cercana con ‘Artemio’. “Tiene su laboratorio en Perla, donde procesa PBC que compra a la gente de la zona (…) y también droga que trae de otro sitio, para sacar clorhidrato de cocaína. Tengo conocimiento que cada mes procesa y envía al extranjero entre 200 y 300 kilos. En una oportunidad, el año 2010 he visto que el DT-SL Artemio estuvo en la casa de Pepe Calderón. (…) Me enteré después, por versión de Percy o Fredy, que Pepe Calderón apoya a Sendero Luminoso entregándole al DT-SL Artemio fuertes sumas de dinero”.

A pesar de haber sido detenido este año en el centro poblado menor Sarita Colonia, a dos kilómetros de Tocache, la policía antidrogas ha detectado que sigue haciendo negocios desde prisión.

* Marcos Sulca Torreblanca, ‘Mashico’, lidera un clan familiar que tiene como centro de operaciones Aucayacu, Palcazú y Puerto Maldonado. Tiene un volumen de producción que varía entre los 300 y los 500 kilos de droga al mes. Cuando tienen pedidos grandes, en ocasiones se ha aliado con clanes familiares del VRAE.

‘Mashico’ fue capturado recientemente por la policía antidrogas, pero sigue traficando desde prisión personalmente y a través de sus familiares.

* Braulio Pérez Arévalo, ‘Braulio’, o ‘Manco’, dirige uno de los clanes familiares más importantes con dos centros de operaciones,  en Aucayacu y Chiclayo.

El volumen de producción de este clan es de alrededor de media tonelada al mes. Las principales rutas de salida de la droga son hacia Ecuador y Colombia.

El senderista Edgar Mejía Asencio, ‘Izula’, detenido en octubre de 2010 por la policía, confesó a sus captores que procesó alrededor de 4 mil 500 kilogramos de clorhidrato de cocaína en el laboratorio de ‘Braulio’, entre 2006 y 2007. En sus declaraciones ante la Fiscalía, Izula’ dijo que en ese laboratorio, ubicado en el caserío Azul de Magdalena,  participó en el procesamiento de alrededor de 700 y 800 kilogramos de clorhidrato de cocaína cada tres meses. (Ver video)

‘Braulio’ fue capturado en mayo del año pasado en Chiclayo, pero su organización sigue vigente a través de sus familiares.

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* La organización ‘Chalís’ está liderada por Pedro Zevallos Cuenca, ‘Chalís’, y William Zevallos Cuenca, ‘Pacho’. Producen pasta básica lavada y clorhidrato de cocaína. El volumen de su producción es de alrededor de 200 kilos de droga al mes. Tienen como centro de operaciones Aguaytía, donde está ‘Chalís’, y Bolivia, donde reside ‘Pacho’, según indicaron fuentes policiales.

Figuran en el ‘Kingpin Act’ peruano.

* La organización que encabeza Miguel Simón Villegas, en Pucayacu. Este clan se hizo conocido porque trasladaba droga hasta Bolivia y Argentina. Tiene un volumen de producción de alrededor de 200 kilos de droga al mes.

Villegas también figura en el caso Eclipse, acusado de ser colaborador de SL-Huallaga.

 

¿Cómo se exporta la droga del Huallaga? ¿Cuál es el ‘Uchiza del siglo XXI’ en la nueva frontera del narcotráfico? En la penúltima entrega de este reportaje, el martes 7 de agosto.

Nota: Para la investigación del presente informe, IDL-Reporteros entrevistó, a lo largo de varias semanas, a policías, agentes, analistas y funcionarios con experiencia en la lucha contra el narcotráfico en el Perú. A la vez, se revisó miles de páginas de documentos diversos: apreciaciones y análisis de inteligencia, atestados policiales, panfletos partidarios, informes de organismos internacionales. Finalmente, se utilizó todo el material de reportajes sobre el narcotráfico y Sendero hechos por IDL-R en los últimos dos años y medio.

Por razones de seguridad, IDL-R no mencionará el nombre de ninguna de las fuentes que colaboraron con este reportaje, excepto aquellas que explícitamente aceptaron ser nombradas. A todos quienes contribuyeron con su notable conocimiento en la producción de este reportaje, IDL-Reporteros les expresa su profundo agradecimiento.

(*) Con la colaboración de Nancy Vidal.

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Publicado el Viernes 03 de agosto, 2012 a las 1:42 | RSS 2.0.
Última actualización el Lunes 03 de septiembre, 2012 a las 21:02

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Web por: Frederick Corazao