Columna de reporteros

Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).

 

Reproducción de la columna ‘Las Palabras’ publicada en la edición 2239 de la revista ‘Caretas’.


Lazos familiares


NO se necesita haber pasado largas horas y dejado los ahorros en un diván freudiano para saber que la familia puede ser amor y tortura; cuidado y tiranía; calidez y claustrofobia; caricia y culpa. Cuando la familia se comprime por la ambición y la competencia, pocas cosas pueden ser más desestabilizadoras que el éxito de uno de sus hijos.

El reciente despacho que el veterano corresponsal Lucien Chauvin publicó en la revista Time probablemente será uno de los artículos más leídos sobre el Perú en estas semanas.

Bajo el título de “El presidente del Perú: porqué lo odia su familia”, la nota empieza con una frase breve, de corrosiva compasión: “Pity the poor president of Peru” , algo así como “apiádense del pobre presidente del Perú”, seguramente añadida por el editor en Estados Unidos, con la combinación de ironía y Schadenfreude [la alegría derivada de la tribulación ajena] que vende tan bien entre los lectores.

A continuación, don Isaac, doña Elena, Ulises, Ima Súmac y Antauro (a quien el artículo describe fumando en su celda un “troncho del tamaño de un zepelín”), ingresan a la notoriedad internacional como los principales opositores y detractores de su hijo y hermano, el presidente Ollanta Humala: “… la descarga de ataques del clan Humala es más feroz que cualquiera que haya hecho la oposición”.

Todo eso es verdad. El protagonismo de la familia Humala, a la vez al frente del gobierno y en la vanguardia de la oposición, representa una contradicción más cercana a la patología que a la dialéctica que, sin duda, debe ser triste y embarazosa para el presidente Humala.

El escenario simboliza, en una dimensión que puede llegar a trágica, el precio del poder: el desgarro entre la percepción del deber y el sentimiento; los pasos sin retorno que entrañan decisiones del minuto con un eco que dura la vida entera.

Ahí vienen las horas depresivas, el amargo filosofar… tanto haber batallado, las decenas de mítines, los aplausos rugientes, los sueños vivos de la masa, no por mal articulados menos elocuentes… para terminar teniendo que escoger premier entre Castilla, Cornejo o Pulgar… ¡y hasta con la Blume ofreciéndose para el puesto!

En comparación, incluso el taladro de un dentista suena divertido.


SIN embargo, hay que decir que las tribulaciones familiares (por llamarlas así) no son de exclusivo padecimiento del presidente Humala. De hecho, salvadas ciertas diferencias, nuestro mandatario está en amplia compañía de líderes que en pleno ejercicio del poder padecieron a sus familias.

No es fácil, por ejemplo, precisar qué sintió el ex presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter frente a su hermano Billy. Debe haber sido desagrado cuando Billy patrocinó la ‘Billy Beer’ (Cerveza Billy); vergüenza cuando Billy, sufriendo las cualidades diuréticas de su patrocinada, se puso a mear en una pista de aeropuerto ante escandalizados dignatarios y furiosamente ruborizados burócratas. Y, finalmente, alarma e inquietud cuando Billy se hizo agente del gobierno libio de Muammar Khadaffi, en Washington y recibió por lo menos un cuarto de millón de dólares por sus servicios.

Años después, el Servicio Secreto le puso un simple y elocuente apelativo al hermanastro del presidente Bill Clinton, Roger Clinton: ‘Headache’ (cefalea, o dolor de cabeza). El año 2001, por ejemplo, Roger Clinton fue indultado por su hermano de un delito relacionado con la cocaína (cometido en 1985). Una semana después, en febrero, fue arrestado por conducir borracho luego de haber tenido un altercado en un night club. Al poco tiempo fue investigado para determinar si había intentado influenciar –pago de por medio– a favor de un notorio miembro de la mafia ítalo-americana.

Fernando Collor de Melo fue uno de los presidentes más jóvenes y carismáticos del mundo cuando fue elegido mandatario de Brasil, más o menos cuando el Perú eligió a Fujimori. Pero en 1992, su hermano, Pedro Collor de Melo hizo una de las denuncias más explosivas en la historia de su país, al señalar a su hermano, el presidente, como cabeza de una organización articulada por el tesorero de éste, Paulo Cesar Farias, dedicada a la corrupción y el latrocinio público en gran escala. La denuncia, publicada en la revista Veja (el Caretas de Brasil), reventó como un torpedo en la línea de flotación del gobierno. Meses después, a punto de ser destituido, Fernando Collor abandonó, en total desgracia, la presidencia de Brasil. Paulo Cesar Farias fue asesinado; y Pedro Collor murió de cáncer a los 42 años recién cumplidos.

• Si eso sucede con la derecha, la izquierda (o lo que pasa por tal) tampoco resultó inmune. La hermana de Fidel Castro, Juana Castro Ruz, pasó de colaboradora a opositora temprana de su hermano primero dentro de la isla y luego, al emigrar a México y a Miami después, en la forma vehemente y radical que caracteriza a la mayoría del exilio cubano.

"El escenario simboliza el precio del poder: … los pasos sin retorno que entrañan decisiones del minuto con un eco que dura la vida entera".

• Y aquí cerca, el enfrentamiento entre el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y su hermano Fabricio Correa, no ha tenido la letalidad política de la confrontación entre los Collor, por ejemplo, pero ha sido ya fuerte y probablemente no ha concluido. El choque entre dos hermanos inteligentes y muy competitivos tiene, además, un trasfondo profundamente traumático: el arresto, en los 80, del padre de ambos, Rafael Correa Icaza cuando quiso contrabandear una cantidad relativamente baja de cocaína a Estados Unidos, donde fue condenado a cinco años de prisión. Correa padre terminó suicidándose y el evento conmocionó y marcó a su familia. El presidente Correa ha buscado despenalizar la acción de los burriers, a quienes no considera delincuentes, sino padres o madres solteras o desempleados, “desesperados por alimentar a sus familias”.

En suma, el presidente Humala no está solo. Y en esa circunstancia, lo mejor que le queda es actuar con serenidad, razón y justicia.

Y así, por ejemplo, aplicar la ley a su familia igual que a los demás, está muy bien. Pero cargar la mano hasta el abuso, ya no lo está. Como escribí hace unas semanas, por más que repugne la ideología racista de Antauro Humala, ha sido y es un abuso recluirlo en la Base Naval. No hay razón que lo justifique. Repito que hacerlo no representa una manifestación de severidad sino una involuntaria confesión de impotencia por parte del INPE y el ministerio de Justicia. ¿No pueden administrar, acaso, una prisión civil con un mínimo de eficacia?


Al cierre: Mientras redactaba esta nota se desencadenó la crisis que ha llevado a la declaratoria de emergencia en Cajamarca. Los hechos violentos, las muertes, en Celendín, precipitaron la medida.  Pero, ¿por qué ocurrió eso? Según fuentes con preciso conocimiento de causa, la razón central, en medio de la movilización y manifestaciones, fue la negligencia del comando policial para mandar oportunamente refuerzos a Celendín. Así, en la tarde del martes, menos de 70 policías enfrentaron a más de 3 mil enardecidos manifestantes. La desproporción desesperó a la Policía, que temió una repetición de lo de Bagua y, conversamente, encolerizó a los manifestantes.

Los refuerzos pedidos con desesperación por los efectivos en Celendín, tardaron mucho en llegar y en esas circunstancias, los policías, en desventaja abrumadora de número, utilizaron, según las fuentes, medios extremos para defenderse, con el saldo de tres muertos y muchos heridos.

¿Por qué no se reforzó con la suficiente cantidad de policías a Celendín y otros lugares en agitación? ¿Por qué no hubo, junto con el número suficiente de efectivos, los medios no letales para controlar el orden público sin sangre?

La respuesta es inequívoca: un comando policial incompetente, cuya principal acción operativa fue en el restaurante las Brujas de Cachiche. Ahora quien los nombró cosecha con creces lo sembrado.

 



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Publicado el Viernes 06 de julio, 2012 a las 21:34 | RSS 2.0.
Última actualización el Jueves 12 de julio, 2012 a las 12:32

Un comentario

  1. Carlos dice:

    Gustavo, porqué no tiene un programa en la TV? En verdad nos permitiría ver un programa de calidad, que tanta falta nos hace.

    En cuanto al comando policial, su incompetencia es tan evidente que ya resulta un escándalo que tengan que caer ministros del interior, mientras que el director no es tocado, ni por los medios de prensa.

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Web por: Frederick Corazao