Columna de reporteros

Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).

 

Reproducción de la columna ‘Las Palabras’ publicada en la edición 2225 de la revista ‘Caretas’.

 

Cuestión de tortas


HOLLYWOOD demuestra que el riesgo de una polémica con tortas de por medio es terminar saboreando crema chantilly por la nariz. Así que cuando ví el título del artículo de Cecilia Blume en El Comercio de este martes 27, tuve la tentación de una fuga dietética. Pero al fin no quedó otra alternativa que enfrentar el desafío de la torta.

Sucede que el artículo de Blume busca polemizar con un reportaje aparecido en IDL-Reporteros (reporteros.pe,  la publicación de periodismo de investigación digital que dirijo) el pasado sábado 24.

El reportaje, de Emilio Camacho, describe la manera en que un “regalo legal” del gobierno de Alan García, a fines de 2006, redujo el pago por  canon radioeléctrico de las dos principales empresas de telefonía móvil (Telefónica y Claro) en “por lo menos 460 millones de soles” durante los cinco años del período de García. En esos años, precisamente, se disparó el número de celulares y, con ellos, las espectaculares ganancias de ambas compañías.

El título del documentado reportaje de Camacho resultó bien calzado y expresivo: “¡Querida, encogí el canon!”.

El martes vino la respuesta de Blume: “Querida, agrandé la torta”. Sin signos de admiración, como previendo los desesperados reproches de la nutricionista.

¿Qué llevó a Blume a engordar la torta? El caso es que la simbología involuntaria logra a veces aciertos sorpresivos. Sabemos quiénes engordaron colosalmente durante los cinco años del período previo. Así que podemos pensar cómo se comió y cómo se distribuyó la crema de esa torta. Una historia sin duda interesante que, empero, no me parece que los estudios Disney considerarían del todo adecuada para su público.

Y ahora al meollo de la discusión.

En IDL-Reporteros, Emilio Camacho describió lo siguiente:

  • Desde el año 2005 hubo dos reducciones en el canon telefónico, favorables, por supuesto, a las empresas. Pero en diciembre de 2006 hubo una tercera, y mucho más radical, reducción.
  • La contraparte de esta reducción fue el compromiso de Claro y Telefónica de expandir su cobertura a por lo menos 80 viviendas (por distrito) en 250 distritos, que terminaron siendo solo 235 (140 de Telefónica y 95 de Claro).
  • La rebaja de canon (sobre la base ya reducida de 2006) significó que el Estado dejó de recibir más de 460 millones de soles entre 2007 y 2011.
  • ¿Cuánto costó expandir el servicio a los 235 distritos? Ni las empresas ni el MTC han querido revelarlo, pero no se necesita ser un experto en telecomunicaciones para percatarse que fue bastante menos que los 460 millones de soles ahorrados o perdidos, según la posición de cada cual.
  • Se pagó mucho menos canon en medio de un crecimiento espectacular de cobertura, usuarios y, sobre todo, de ganancias para las empresas. Telefónica Móviles pasó de 9,4 millones de clientes en 2007 a 19 millones en 2011. Claro saltó de 5,5 millones en 2007 a 11,3 en 2011.
  • En ganancias, solo Telefónica Móviles tuvo 2,661 millones de soles en utilidades netas en el lapso 2007-2011. Y si se lo quiere ver como utilidades operativas, las cantidades fueron, naturalmente, superiores: Claro ganó 3 mil 463 millones de soles entre 2007 y 2011.

 

Frente a eso, los argumentos de Blume son:

  • La rebaja de canon fue una medida de “rentabilidad social”.
  • Si se hubiera persistido en pagar canon por cada celular vendido, las empresas solo hubieran colocado celulares en lugares de alto consumo, pues solo estos hubieran resultado rentables.
  • Gracias a esa rebaja de canon (que Blume describe como la conversión del “Estado rentista en un promotor del desarrollo y bienestar social”), se pasó de una cobertura de “598 distritos con celular en el 2006 a 1,609 en el 2011. Se aumentó “de 5.6 millones de líneas móviles a 29 millones” en ese período. (Aquí Blume se equivoca, pues solo menciona las líneas de Telefónica Móviles el 2006 y se olvida de agregar los 3.3 millones de Claro ese año).
  • En cuanto a aportes al Estado, los “ingresos tributarios por telecomunicaciones aumentaron de 1,582 millones de soles en el 2007 a 2,464 millones de soles en el 2010”. (Las cifras de Blume incorporan todos los impuestos de telecomunicaciones y no solo los de telefonía celular).
  • En resumen, sostiene Blume, gracias a la rebaja del canon, el celular pudo cambiar la vida a “miles de gasfiteros, carpinteros o pintores” en Lima, y “hace lo mismo por el campesino de la sierra o de la selva, el pescador artesanal, el maestro rural”. Es que, dice Blume: “…hay un objetivo más trascendente que el de buscar dinero para el Estado. Se trata de mejorar la calidad de vida de la población, especialmente la más pobre; la que no constituye el mercado más atractivo para la empresa privada”.

"La respuesta de Blume: “Querida, agrandé la torta”, no tuvo signos de admiración, como previendo los desesperados reproches de la nutricionista."

¿Blume socialista? No precisamente. Es más bien un pensamiento social que suscribiría, por ejemplo, Dick Cheney. ¿Cómo mejoras a los pobres? Haciendo que ganen más los ricos.

He conocido algo a Blume a lo largo de los años y sé que por lo general es más inteligente que sus argumentos en el artículo de la torta. De hecho, ahora que lo pienso, es casi siempre más inteligente que sus argumentos.

Si la rebaja del canon fue para compensar a Telefónica y Claro por la expansión del servicio celular a 235 distritos, ¿cómo así, según la propia Blume, se pasó de una cobertura de “598 distritos con celular en el 2006 a 1,609 en el 2011”. Bastante más que los 235 distritos, ¿verdad?

¿Y por qué exceder tanto el compromiso? ¿Saben por qué? Porque la expansión del servicio es también enormemente lucrativa. Incluso con todas las inversiones para expandir la cobertura, las utilidades netas de Telefónica Móviles saltaron de 103 millones de soles el 2007 a 519 millones de soles el 2008 y a 731 millones de soles el 2010. Así que a mayor expansión mayor ganancia inmediata, en el mismo año, con inversión o sin inversión.

En los cinco años, todos invariablemente lucrativos, Telefónica Móviles tuvo una utilidad neta de 2,661 millones de soles. De esa cantidad, 332.7 millones de soles es lo que el Estado le regaló por la reducción de canon. ¿Hubiera sido todavía rentable la inversión de Telefónica Móviles si hubiera tenido que pagarlos? Díganme si 2,328 millones de soles es un lucro satisfactorio o no.

Por lo menos en España tienen todo claro. Hace pocos meses, ya con Ollanta Humala como presidente, cuando el gobierno peruano hizo saber que – ante las maniobras judiciales de Telefónica para no pagar más de 3 mil 500 millones de soles en impuestos – iba a tener una posición “no amigable” en las negociaciones para la renovación de licencias de telefonía móvil, la alarma fue transoceánica. Desde el Rey y el jefe de Gobierno hasta el embajador, el Estado español puso en marcha un lobby febril a favor de Telefónica.

Es que Perú, junto con Brasil, Argentina, Chile y Venezuela son los mercados más rentables para Telefónica, a diferencia de lo que sucede en Europa.

Enhorabuena que sea así, pero con clara regulación y sin regalos injustificables. El gasfitero seguirá hablando, y el profesor rural también, porque todos ellos construyen la gran rentabilidad de una compañía que, con canon e impuestos, seguirá ganando.

El Estado, en lugar de regalar debe regular (cosa que hace poco y muy mal). Y en cuanto a la torta de marras, debe dejársela a los que les gusta el colesterol; y buscar la fibra: la que limpia el sistema, teje los músculos y sostiene la moral.


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Publicado el Jueves 29 de marzo, 2012 a las 22:53 | RSS 2.0.
Última actualización el Miércoles 04 de abril, 2012 a las 17:02

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