Narcotráfico

El dilema de los insumos

Para producir cocaína se necesitan dos cosas: la hoja de coca y los insumos químicos. Si la erradicación forzada de cocales no ha funcionado, ¿qué posibilidades de éxito tiene la interdicción de insumos?

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Valle del Monzón, 23 de enero. Agentes antidrogas intervienen un almacén de insumos químicos (Foto: Inforegión).

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Por Romina Mella (*).-

¿Existe una clave para tener éxito en la lucha contra el narcotráfico? ¿Por qué no se la ha encontrado hasta ahora?

En el Perú, lo que importa, y mucho, es el narcotráfico de cocaína. Durante casi 40 años, la estrategia principal contra este ha sido la erradicación forzada de cocales. Su fracaso ha sido y es evidente.

¿Qué alternativa queda? La interdicción de insumos químicos.

Esta alternativa parece estar ganando favor entre quienes tienen algo que ver en la lucha contra las drogas. El razonamiento es simple pero seductor. Sin insumos químicos que la transformen, la hoja de coca es inocua y solo sirve para los usos tradicionales que son, en general, positivos.

¿Es posible impedir que los insumos químicos lleguen a las zonas de producción? Para responder esa crucial pregunta IDL-R examinó en detalle, a lo largo de varias semanas, todo el proceso de elaboración del clorhidrato de cocaína, estudió los insumos químicos que se emplean, la mayor o menor dificultad de obtenerlos, y sus costos.

El estudio del proceso fue fascinante y los resultados, reveladores y definitivos. Empecemos por lo primero.

La forma tradicional de preparar la cocaína tiene los siguientes pasos: a) convertir la hoja de coca en pasta básica de cocaína; b) esta en pasta básica lavada de cocaína; y de ahí en c) clorhidrato de cocaína.

El primer paso, la preparación de pasta básica de cocaína, necesita los siguientes insumos químicos: ácido sulfúrico, carbonato de sodio y kerosene. El proceso empieza con la maceración de las hojas de coca en ácido sulfúrico diluido en agua para extraer el alcaloide.

Poza de maceración intervenida por agentes antidrogas en el Valle del Monzón (Foto: Inforegión).

El líquido amarillento que resulta del macerado de las hojas de coca es vertido en una poza de decantación, para ser mezclado con kerosene.

Luego de añadirle más ácido sulfúrico, hay una nueva decantación de la que resulta el sulfato de cocaína. A este se le agrega carbonato de sodio y se seca. El producto es la pasta básica de cocaína.

El siguiente paso es procesar la PBC con ácido sulfúrico, permanganato de potasio y carbonato de sodio para obtener pasta básica lavada de cocaína. La fórmula tradicional consiste en moler y diluir la PBC en una olla al fuego. Luego se le agrega el ácido sulfúrico y después permanganato de potasio para oxidar la droga y quemar las impurezas. Finalmente, cuando se añade carbonato de sodio, la pasta se vuelve sólida, se prensa en caliente y se moldea.

La fase final es la de cristalización. Aquí son necesarios dos insumos: la acetona y el ácido clorhídrico ‘químicamente puro’. La PBL se diluye con acetona. Una vez diluida, se filtra y se le añade el ácido clorhídrico. El resultado es una suerte de requesón que se exprime en una especie de saquillo. Luego se prensa y se seca por lo general en un microondas.

Este es, en resumen el proceso de preparación de la cocaína, con todos los insumos químicos necesarios.

¿Qué pasaría entonces si se controla en forma muy estricta el uso del kerosene, ácido sulfúrico, carbonato de sodio, permanganato de potasio, acetona y ácido clorhídrico q.p.?

No sería fácil, pero tampoco imposible. Con la decisión necesaria y los recursos multiplicados, sería viable un grado estratégicamente significativo de interdicción de esos insumos para el narcotráfico.

¿Punto final a la discusión, entonces, y manos a la obra?

Desgraciadamente, no. Esta estrategia no es posible, por una razón:

Todos los insumos químicos, menos uno, en el proceso de elaboración de cocaína son sustituibles. Y el que no, es manufacturable con métodos rústicos.

Así es. De hecho, la venta del kerosene ya fue prohibida el 2009 durante el gobierno de Alan García. No tuvo ningún impacto significativo.

Según los estudios de perfilamiento químico de la droga peruana realizados por la DEA y los hallazgos de insumos en las pozas de maceración, el kerosene fue sustituido por gasolina de 90 y 84. Esta última es previamente sometida a un proceso de lavado con ácido sulfúrico para quitarle el plomo, de lo contrario el clorhidrato de cocaína tendría una coloración rojiza. Si no hay gasolina, se utiliza el combustible turbo o kerosina, que venden miembros corruptos de las fuerzas de seguridad; solvente 3 y dilutec (ambos son empleados para limpiar piezas de motor).

El ácido sulfúrico puede ser reemplazado por ácido muriático o agua mezclada con sal, limón silvestre (en el VRAE) o lejía. Es frecuente encontrar estos productos en las pozas de maceración durante las intervenciones policiales.

El carbonato de sodio puede ser reemplazado por carbonato de calcio, cal, úrea o cemento. Este último se emplea en la zona del Putumayo, donde los laboratorios suelen ser colombianos.

Entonces, todos los insumos para la preparación de la PBC son fácilmente sustituibles. Además varios de ellos no son de uso controlado.

En el lavado de la PBC sucede lo mismo: El permanganato de potasio podría reemplazarse con el hipoclorito de sodio, pero hasta ahora los narcotraficantes han tenido todo el que necesitan. El carbonato de sodio puede reemplazarse por óxido de calcio, hidróxido de calcio, de amonio o carbonato de calcio.

En la tercera etapa, de cristalización, la acetona puede ser reemplazada por el acetato de etilo, tolueno, benceno, éter etílico, metil etil cetona o metil isobutil cetona. Pero en los hechos, hay tal abundancia de acetona que hasta ahora no se le ha encontrado sustitutos en los laboratorios capturados.

Y llegamos al último insumo, el único que no puede ser reemplazado: el ácido clorhídrico q.p. ¿Está ahí la solución?

Desafortunadamente, no. El ácido clorhídrico q.p. no es reemplazable, pero sí se lo puede obtener en laboratorios rústicos con relativa facilidad.

Desde mediados de los 90 se utiliza una fórmula colombiana denominada ‘método yogurt’. Para obtener dos litros de este ácido, por ejemplo, se vierte dos kilos de sal (cloruro de sodio) por uno de ácido sulfúrico (H2SO4) en un cilindro que se conecta por un alambique a otro que contiene un litro y medio de ácido muriático (ácido clorhídrico industrial al 28 o 33%) con agua.

El primer recipiente es expuesto al calor. Las moléculas de la sal y el ácido sulfúrico se rompen y se genera un gas hidrógeno de sodio, que al pasar por el alambique, que cuenta con un sistema de refrigeración, se condensa y llega al segundo recipiente en gotas de ácido clorhídrico potenciando el ácido clorhídrico industrial al 38 o 40 por ciento. Este pequeño laboratorio rústico es montado en las zonas de producción. Un litro cuesta entre 300 y 350 dólares.

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A partir de 2010 se desarrolló en el Perú un segundo método de potencialización más moderno en el que se utiliza únicamente ácido clorhídrico industrial (ácido muriático) para elevar su potencia a 38 o 40 por ciento. El costo es igual al del método anterior.

El noviembre del año pasado, el departamento de investigaciones especiales de la división de Investigación y Control de Insumos Químicos de la Dirandro (DIE) desbarató un laboratorio en una chanchería de Villa el Salvador,  que abastecía a los productores de VRAE, Huallaga y Monzón. El ácido clorhídrico era envasado en botellas de agua mineral y llevado en vehículos de carga pesada.

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De otro lado, los ‘cocineros de la droga’, esos recurseros químicos de la selva, han puesto en práctica dos procesos abreviados, uno mexicano y el otro colombiano, para convertir la pasta básica de cocaína a clorhidrato de cocaína en un solo paso.

El más sencillo y el que requiere menos insumos es el mexicano. La pasta básica de cocaína es disuelta con alcohol para ser lavada rápidamente y luego se mezcla con acetona y ácido clorhídrico químicamente puro, siguiendo las instrucciones de la fórmula tradicional de cristalización. Es el más utilizado.

En el método colombiano la pasta básica de cocaína se procesa con  ácido sulfúrico, agua, permanganato de potasio, gasolina (de 90 u 84 previamente lavada), metabisulfito de sodio, hidróxido de amonio, acetona y ácido clorhídrico químicamente puro. En diciembre pasado, durante una intervención en un gran laboratorio en Chilca se encontró media tonelada de cocaína que había sido obtenida mediante este método y una gran cantidad de insumos químicos que eran reciclados.

Entonces, la más bien deprimente conclusión es que, mientras el precio siga siendo altamente rentable (y no hay signos en sentido contrario), la interdicción de insumos no es una estrategia viable para debilitar sustantivamente el narcotráfico.

¿Significa eso que hay que abandonarla, por improductiva? No necesariamente. Las rutas de ingreso de insumos químicos al Huallaga, VRAE y Monzón son las mismas que siguen los traficantes para sacar la cocaína. Seguir el insumo lleva siempre a la droga y ésta al narcotraficante. Por eso, una competente investigación de su tráfico y comercio tiene un importante valor de inteligencia.

En resumen, las acciones de control, seguimiento o interdicción de insumos químicos no alcanzan a ser parte central de una estrategia exitosa contra el narcotráfico, pero en el ámbito de inteligencia han comprobado su utilidad.

 

(*) IDL-R agradece a los químicos y a los expertos oficiales antidrogas que entrevistó, por compartir su valioso conocimiento y habernos dado el testimonio de su sacrificada y valiente labor.

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Publicado el Miércoles 15 de febrero, 2012 a las 15:51 | RSS 2.0.
Última actualización el Lunes 03 de septiembre, 2012 a las 20:57

11 comentarios

  1. Juan Carlos Medrano Vera dice:

    Srta Mella,
    Felicitaciones por el excelente reportaje y las, aun mejores, conclusiones. Efectivamente la interdicción de los precursores quimicos resultaría insuficiente para detener este flajelo; sin embargo SI existiría un método para detectar las pozas de maceración:
    La gran mayoría de procesos en la elaboración del PBC son exotermicos, es decir que producen calor por las reacciones quimicas; se calcula que una poza de maceración tiene entre 5 y 7°C más que su entorno. Ahora bien imaginemos un satelite (tal y como lo tienen algunos paises) equipado con camaras FLIR capaces de registrar diferencias de 1°C en el ambiente. ¿o sería esto una alternativa inteligente para detectar estas pozas?

    Saludos,
    JCM

  2. Pablo dice:

    Tremendo reporte. Muchas gracias. Creo que aun cuando la interdicción de insumos no sea la principal estrategia, no habría que dejar de seguir implementándola. El que puedan ser substituídos, no importa porque te todos modos se afecta el camino fácil. Una pregunta: Al márgen de la gasolina y el kerosene, ¿qué si se controla los volúmenes de producción de los insumos? ¿Quiénes son los productores?.

  3. Cesar dice:

    Es muy ilustrativo, el reportaje; lo que preocupa, es la proliferación de grifos de apariencia legal y los informales que existen en la Selva Central, específicamente en la Provincia de Oxapampa, Satipo y Chanchamayo. Los patrulleros, estacionados al costados de los mismos; quien controla esto? El tener un grifo, es rentable, sino preparen un seguimiento tributario y registral de los propietarios y sus testaferros. Son los nuevos dueños de ciudades, pues la mayoría de inmuebles y terrenos rurales les pertenece. Eso, es lavado de dinero. Hay, cruce de información, a todo nivel; en algunos casos son escandalosos; hace unos años misios y ahora prósperos “comerciantes”, sera suerte?. Ahí, lo dejo. Felicitaciones por el reportaje, muy bueno.

  4. [...] Para leer el artículo completo haga click aquí [...]

  5. Miguel Porras dice:

    Felicitaciones por ese periodismo de investigación al que nos tienen acostumbrados.

  6. [...] Gustavo Gorriti does not believe the strategy will have much effect. In an article on the “dilemma of the inputs” posted on his IDL-Reporteros website, Gorriti questions why this should be successful if 40 [...]

  7. [...] febrero de este año, IDL-Reporteros publicó el reportaje titulado ‘El dilema de los insumos’, que detalló los métodos de producción de clorhidrato de cocaína vigentes.  En todos las [...]

  8. Daniel dice:

    Muy bueno el trabajo y los otros artículos que también versan sobre el tema de la cocaína.
    Muy clara la explicación del proceso y reconocer a esos “recurseros químicos” su habilidad y rapidez para sortear los obstáculos con los que se van encontrando.

  9. Jose Lopez dice:

    Yo creo que el problema no son las estrategias, pero mas bien quien ejecuta esas estrategias.
    A mi humilde parecer, ninguna estrategia trabajara con el nivel de corrupción e infiltracion de las fuerzas policiales y/o armadas. Como alguine dijo arriba, el lavado de dinero es a la vista de todos y sancionado. No hay SUNAT que fiscaliza, no hay fuerzas que pongan el orden, entonces no hay presencia de un gobierno que gobierne. Hay fintas, de lechuzas que estan para aparentar que el gobierno existe, pero no un gobierno que se respete. El articulo es interesante, pero peca en un punto, si hubo una politica que funciono y fue en los 90′s. Lo que pasa es que muchas estrategias de entonces se tiraron y rechazaron porque tenian una pestilencia en las narices de los casabrujas. Tiraron al bebe con el agua, y ahora asi estamos. Mega productor mundial de cocaína…La pregunta es quien gana no es el Peru…a rio rebuelto….ganancia de….?

  10. Hector Wong dice:

    Felicitaciones muy bueno el artículo; recoge lo esencial del problema; el tema es que ninguna estrategia por si sola es suficiente, el control de los productos debe estar acompañada interdicción y condenas penales para los desviadores de insumos. En el Perú, pese a ser un delito tipificado, apenas existen un par de sentencias por el delito; para disminuir la producción ilegal de drogas hace falta implementar diversas estartegias; no existe la varita mágica; Tal vez no sea posible erradicarla totalmente, pero es posible hacerla muy dificil y cara; eso si, como señala el sr. lopez, si hay corrupción , todo no pasa de ser buenas intenciones.

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