Sin control, gigantes pesqueros diezman el Pacífico Sur

El stock de jurel ha disminuido un 90% en sólo 20 años en unas aguas meridionales donde antes abundaba el pescado. Este hecho presagia una catástrofe de alcance global. Los barcos más potentes del mundo compiten por capturar lo poco que aún queda en esos mares.

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Un miembro de la tripulación de la nave Achernar en medio de una carga de jurel (Foto: Mort Rosenblum)

Grandes flotas pescan sin control

Delegados de al menos 20 países se reunirán en Santiago la próxima semana, 30 de enero, para intentar avanzar en el difícil objetivo de frenar el saqueo de los recursos del Pacífico Sur.

La Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (más conocida por sus siglas en inglés, SPRFMO) se fundó en 2006 gracias a la iniciativa conjunta de Australia, Nueva Zelanda y Chile, un país éste último que suele evitar su participación en los organismos internacionales de pesca.

Su propósito original era proteger el estatus de las pesquerías, particularmente la del jurel. Sin embargo, hicieron falta casi cuatro años para que 14 países adoptaran 45 artículos provisionales que respondieran a ese plan. Hasta la fecha, sólo seis países han ratificado el acuerdo.

Entretanto, las flotas industriales, sólo sujetas a restricciones voluntarias, se afanan por pescar lo más posible en los confines del mundo.

Los científicos calculan que entre 2006 y 2011 la población de jurel disminuyó un 63 por ciento.

La convención de la SPRFMO necesita ocho firmas para ser vinculante, incluida la de un Estado costero sudamericano. Chile, que en un primer momento fue determinante para constituir el grupo, aún no la ha ratificado.

En sus comienzos, la SPRFMO decidió que en el futuro asignaría cuotas anuales para los Estados miembros en función del tonelaje de arqueo bruto de los barcos desplegados por cada uno de los países entre 2007 y 2009.

Con el fin de aprovecharse de esa decisión, varias flotas pesqueras se dirigieron a toda máquina hacia las aguas del Pacífico Sur. Los barcos de arrastre chinos llegaron en masa, así como lo hicieron otros procedentes de Asia, Europa y Latinoamérica.

Uno de los primeros en llegar fue el que por aquel entonces era el mayor barco pesquero del mundo, el Atlantic Dawn, un buque de 14.000 toneladas construido para armadores irlandeses. La empresa holandesa Parlevliet & Van der Plas lo compró y le dio el nombre de Annelies Ilena. Este tipo de “super arrastreros” capturan jurel con redes que al desplegarse superan los 25 metros de anchura por 80 de longitud. Cuando las redes son recogidas, el pescado es introducido en la bodega mediante tubos succionadores similares a aspiradoras gigantes.

Gerard van Balsfoort, presidente de la Asociación de Grandes Arrastreros Congeladores de Pelágicos (PFA, por sus siglas en inglés), con sede en Holanda y que representa los intereses de nueve compañías y 25 barcos de bandera europea, confirmó algo obvio: los holandeses, al igual que el resto, fueron a marcar territorio. “Era una de las pocas zonas a las que podías acceder libremente”, admitió Van Balsfoort. A lo que añadió: “Parecía evidente que una gran cantidad de barcos iba a tomar rumbo sur, pero no había otra opción. Si te retrasabas en tomar la decisión de ir allí, te podían cerrar la puerta”.

En 2010, la SPFRMO contabilizó 75 barcos faenando en el área de su competencia.

La frenética carrera por pescar jurel también atrajo el interés de uno de los mayores actores del mercado mundial, la empresa con sede en Hong Kong Pacific Andes International Holdings: PacAndes.

Esa compañía invirtió 100 millones de dólares en 2008 en transformar un petrolero de 228 metros de eslora y de cerca de 50.000 toneladas de arqueo bruto, en un buque factoría.

El Lafayette, de bandera rusa, tiene una longitud superior a dos campos de fútbol americano juntos. Succiona el pescado con una manguera gigante de barcos de arrastre auxiliares encargados de las capturas, para más tarde congelarlo en bloques. Luego, buques congeladores lo transportan a puertos de todo el planeta.

Si operase todos los días, el Lafayette por sí solo tendría la capacidad técnica de procesar a bordo 547.000 toneladas de pescado al año.

En septiembre de 2011, los científicos de la SPRFMO llegaron a la conclusión de que una captura anual por encima de las 520.000 toneladas podría dañar aún más el stock de jurel.

Cristian Canales, científico del centro chileno de investigación pesquera Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), manifestó que un límite de capturas más seguro sería de 250.000 toneladas. Algunos expertos discrepan y dicen que la única forma de recuperar esa pesquería es la implementación de una veda total durante cinco años.

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Publicado el Miércoles 25 de enero, 2012 a las 2:13 | RSS 2.0.
Última actualización el Lunes 20 de febrero, 2012 a las 20:02

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2 comentarios

  1. [...] continuación te presentamos el reportaje publicado en la página web de IDL-Reporteros: TALCAHUANO (Chile) — Eric Pineda se asomó a la bodega del Achernar y sólo vio diez míseras [...]

  2. [...] IDL – Reporteros en alianza con el Centro de Investigación Periodística (CIPER), de Chile, publicaron en sus respectivos portales web una amplia investigación sobre los perjuicios que ocasionan los gigantes pesqueros al stock de jurel en el Pacífico Sur. [...]

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Web por: Frederick Corazao