Columna de reporteros

Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).

 

Hoy, 21 de diciembre, con la importante investigación de Milagros Salazar sobre las graves irregularidades y los indicios de encubrimiento en la pesca industrial, IDL-Reporteros culmina su trabajo este año y toma vacaciones hasta el 20 de enero del próximo año.

¿Les parece demasiado largo, casi un mes completo? Ese es el tipo de vacaciones que se permiten los europeos, y miren cómo están sus finanzas. Pero en este caso tenemos razones válidas para justificar esta suerte de asueto de cuatro semanas. En primer lugar, lo necesitamos. Somos muy pocos, mejor ni les digo cuántos, y cada uno de nosotros trabaja en varios casos a la vez mientras coordina con los demás los puntos compartidos.

Inevitablemente, hay casos que se rezagan y terminan virtualmente abandonados. Otros se retrasan y deben ceder prioridad a algunos nuevos, más importantes o más urgentes. Hechos por verificar o explorar se reservan para el tiempo libre que nunca llega, mientras la presión por encontrar los datos decisivos, las pruebas y corroboraciones, siempre muy alta, se intensifica cuando la fatiga disminuye el alerta que cada dato precisa.

Es por eso que el periodismo de investigación se ve muy bonito a los lejos, pero provoca fugas en pánico de la mayoría de quienes entran en él sin saber lo que les espera. Muy poco de glamoroso hay en este trabajo, pero sí una intensa exigencia que nunca decrece. Es una labor de mucho desgaste que solo se compensa por el significado y la importancia que tiene.

A estas alturas, no hay nadie dentro del excelente grupo de periodistas con el que me honra trabajar, que no sepa las demandas de este trabajo. Irse a dormir en la madrugada después de un cierre azaroso, con una entrevista programada para la mañana, que requerirá toda su perspicacia y alerta, no es en absoluto la excepción sino la normalidad.

Por eso se justifica el descanso. Que solo será durante una parte del mes, pues el resto estará dedicado precisamente a repasar los casos postergados, las investigaciones aplazadas, y también a reparar en algo la presentación de nuestra publicación digital, que, como un buen taxi viejo, se ve medio descachalandrada, pero es todavía cumplidora.

Así que, habiendo trabajado desde antes, volveremos hacia el veinte de enero, día más o menos. No quisiera terminar este mensaje con solemnidades, pero creo que es indispensable remarcar que todo el sentido de nuestro trabajo y del trabajo que hacen algunos otros, pocos pero apreciados colegas, es el cumplimiento de la misión central del periodismo: Entregarle a la gente la información que debe tener para ser ciudadanos con el poder del conocimiento, para preguntar, recusar y decidir sin que puedan engañarlos. Para que la información más valiosa: aquella que afecta sus vidas y destinos, no esté en poder de los privilegiados, no facilite el abuso y la corrupción, sino que sea patrimonio de todos, de la Ciudad, de la Democracia.

Espero que hayamos podido servir bien ese fin. Ustedes lo juzgarán, pero les aseguro que hemos puesto todo nuestro esfuerzo en lograrlo. El año que viene, vacaciones de por medio, trataremos de mejorar.

Feliz año, lectores.



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Publicado el Miércoles 21 de diciembre, 2011 a las 15:05 | RSS 2.0.
Última actualización el Miércoles 21 de diciembre, 2011 a las 15:14

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Web por: Frederick Corazao