Columna de reporteros

Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).



Reproducción de la columna ‘Las Palabras’ publicada en la edición 2189 de la revista ‘Caretas’.


De Rupert Murdoch al BTR

Mientras en el Perú el caso BTR se convierte, dentro y fuera del tribunal, en un evento de ilusionismo, de humo y espejos, donde lo único realmente elusivo es la verdad; en el mundo ya no tan lejano y menos ajeno, el caso Murdoch conmociona a Inglaterra y a las otras naciones en las que proyecta sombra su imperio de medios.

Es difícil saber ahora hasta dónde llegará el caso Murdoch, pues varios de los escenarios que componen este conflicto son nuevos. Una gigantesca corporación multinacional de medios, con un elevado coeficiente de intimidación a políticos y, por ende, gobiernos, es descubierta en operativos de espionaje en Inglaterra, que en varios casos son inequívocamente delincuenciales. Entre sus víctimas está un ex primer ministro inglés, Gordon Brown; y la lenidad aparente con la que actuaron las autoridades en la investigación de los casos de interceptación telefónica y penetración en los buzones de mensajes, parece haber sido causada por el temor: tanto a lo que los chuponeadores de Murdoch descubrieron sobre los investigadores mismos, como por la reticencia de chocar con un magnate que maneja desde tabloides escandalosos y basurientos, hasta el Wall Street Journal. El Estado tradicional vaciló en un primer momento ante la fuerza de una corporación de medios poderosa, agresiva y sin escrúpulos.

Ahora, la situación ha cambiado, Murdoch ha sido puesto a la defensiva por los inéditos pormenores del escándalo, pero el resultado de esta confrontación no está aún, ni mucho menos, claro.

El sacrificio propiciatorio de su tan viejo cuanto infame tabloide, News of the World tuvo, como preciso acompañamiento fúnebre, las burlonas portadas de sus pares tabloideros de Fleet Street.

Pero el torrente de revelaciones sobre la dimensión del espionaje, el hackeo telefónico, la manipulación criminal de datos intervenidos, entre otras cosas, crearon tal grado de escándalo e indignación pública, que llevaron al sorprendente escenario de una revuelta del gobierno inglés, sus partidos e instituciones, contra Murdoch.

“Conversaciones de crisis en tanto Cameron se une a la revuelta contra los Murdoch”, fue la portada del miércoles del Times (propiedad de Murdoch, de paso). “Los partidos se unen en [la Cámara de los] Comunes para oponerse a la oferta de Murdoch sobre BSkyB”, tituló el Financial Times en primera página. “El Parlamento contra Murdoch” resultó la portada de The Guardian; mientras que el tabloide Daily Mirror escogía una infografía escatológica para ilustrar la crisis actual de Murdoch: una caricatura en color digamos que digestivo de éste ilustrando la caída de la cotización de BSkyB en una semana, con una flecha zambulléndose en picada en un inodoro: “Infamado Murdoch pierde 6 billones de libras en una semana luego del escándalo del hackeo”.

BSkyB es una plataforma de televisión satelital que Murdoch trató de adquirir al 100 por ciento (ya posee cerca del 40% de las acciones). Todo indica que la revuelta de políticos y gobernantes, que siguen a un público más asqueado que fascinado, lo obligará a posponer o desistir del intento.


LA rebelión frente a la nueva forma de despotismo que parece representar Murdoch no surgió, por supuesto, de los políticos sino de la indignación de ciudadanos como Hugh Grant, el actor, que ha sido uno de los activistas más prominentes contra Murdoch luego de haberse sabido víctima de chuponeo.

Grant instó ayer, según The Guardian, al primer ministro David Cameron a “ser un estadista” y expandir la investigación judicial del escándalo de hackeo para incluir el examen del “grotesco poder” que tienen dueños de medios como Murdoch sobre los políticos.

Rotos los diques del miedo y el secreto, la cantidad de información sobre los casos de espionaje criminal de la corporación de Murdoch, sale ya del ámbito de los tabloides e involucra a un número creciente de sus altos ejecutivos.

El más prominente de ellos es Les Hinton, el actual director ejecutivo de Dow Jones, que publica el The Wall Street Journal, antaño uno de los mejores periódicos del mundo y hoy propiedad de Murdoch. Se acusa a Hinton de haber soslayado la evidencia del espionaje telefónico de News of the World en 2007, antes de asumir su puesto actual.

En una columna en The Huffington Post, el exitoso diario en Internet que ha empezado a publicar una edición en Inglaterra, David Fenton alerta desde Estados Unidos a los británicos: no se dejen engatusar por Murdoch. El comportamiento de Fox News, propiedad de Murdoch, en Estados Unidos, escribe Fenton, ha sido el de “crear una falsa versión alternativa de la realidad para los televidentes, corrompiendo la noción misma de los hechos y la verdad (…) los medios de Murdoch han infectado otros medios televisivos estadounidenses en una carrera hacia el desagüe (…) George Orwell pensó que su ‘newspeak’ [la depravación totalitaria del significado en el lenguaje] provendría de un país comunista. Pero su versión moderna proviene de un barón de los medios”.

¿Qué nos dice eso a nosotros, los periodistas? ¿Deberíamos considerar que hay que defender a Murdoch para defender la libertad de prensa? ¿O que deberíamos pedirle comedidamente que se autorregule?


POR supuesto que no. La indignación de ciudadanos como Hugh Grant está plenamente justificada. Y si algo demuestra el caso extremo de Murdoch es que los oligopolios mediáticos –especialmente aquellos que acumulan formas cruzadas de propiedad o, peor aún, quienes invierten en medios desde otras industrias– son en sí un peligro para la libertad de expresión y de prensa, en tanto sus dueños (con frecuencia gente diestra en el lucro pero tan ignorante y arbitraria como los burócratas estatales que se hicieron cargo de los medios en las dictaduras estatales de antaño) definen posiciones, campañas y represiones internas con un despotismo sin otra fisura que la eventual idiotez.

Aquí, en el Perú, el caso Business Track – Petroaudios tiene también claras lecciones para los periodistas. La principal, entre muchas otras, es recordar que la información es el campo en el que se encuentra el periodismo libre con sus enemigos. Tras la información van periodistas, espías, manejadores de imagen y desinformadores. La diferencia fundamental entre unos y otros es que el periodista trabaja para informar de la mejor manera posible al mayor número de gente; para darle al pueblo (palabra tan malbarateada pero, al fin, valiosa), el poder de la información relevante y de calidad.

Los espías tienen una relación inversa entre la calidad de la información y su difusión: a mayor importancia de esta, mayor jerarquía y menos usuarios. Con el periodismo, y en especial el de investigación, es exactamente al revés: a mayor importancia, más difusión.

Pero, como recuerda Colson a Orwell, en el pasado los grandes enemigos del periodismo libre fueron las dictaduras, sus burócratas, cómplices y esbirros. Hay países, como Cuba, donde esa situación permanece.

Sin embargo, ahora los enemigos del periodismo libre provienen con igual o mayor frecuencia del crimen organizado; de los grupos de interés con control o influencia empresarial sobre los medios; y, finalmente, de los propios oligopolios mediáticos, para quienes los contenidos son una mercancía con un objetivo de poder y ganancia. La verdad de los hechos, el interés público, el poder que da el conocimiento al pueblo, son reprimidos, manipulados y distorsionados con el mismo desprecio por la verdad que los represores estatales.

Y el caso de Murdoch indica que una corporación mediática puede llegar a tener el poder suficiente para intimidar y someter a los políticos. Pero no para defender el interés de la gente, sino exactamente lo contrario. Son a la información veraz lo que la comida chatarra a la nutrición.

El signo promisorio es el crecimiento de los nuevos medios y la manera en que la gente puede expresarse y organizarse ahora en el Internet, la gran revolución y la mayor esperanza en la comunicación humana.

¿Sorprende que Murdoch le haya querido poner precios y barreras?



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Publicado el Jueves 14 de julio, 2011 a las 21:09 | RSS 2.0.
Última actualización el Viernes 15 de julio, 2011 a las 15:32

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Web por: Frederick Corazao