¿Pero dónde está el enemigo? me pregunto horas después en Sacambú. No lo es el profesor Milton Sias, que no paró de dictar clase a sus alumnos en el único cuarto en el que enseña a toda la primaria junta. Los más pequeños miran hacia una pizarra y los mayores, de espaldas, hacia otra en el lado opuesto de la pequeña habitación. Los niños son a la vez tímidos y vivaces y es evidente que el profesor ama su trabajo.

Tampoco parece el enemigo la gente que se ve en la pequeña aldea. Después de un rato, los pobladores salen de las casas, se ignoran mutuamente con los policías, continúan haciendo su vida. Desde el mediodía practican deporte en la cancha que hace de plaza. Por lo menos en esta ocasión, las mujeres juegan fútbol y los hombres, vóley. Parecen despreocupados y alegres mientras juegan con más desprejuiciado entusiasmo que destreza. En la cancha mojada por las lluvias frecuentes, todas las mujeres juegan descalzas y, sin embargo, patean con una fuerza que duele de solo escucharla.

Luego de un rato de búsqueda, se encuentra una escopeta, unos cartuchos y algunas balas calibre 38, pero ninguna persona, ningún rostro, solo la huella vegetal.

Poco antes, el teniente gobernador, Rudy Achín, nos ha guiado, a instancias del coronel Jorge Angulo, jefe de la Dirandro en Iquitos, a los cocales cercanos. Después de una caminata barrosa, llegamos a un cocal que primero parece regular y después muy grande.

Teniente gobernador de Sacambú Rudy Achín, con el coronel PNP Jorge Angulo (al medio) y Germán Suárez, fiscal provincial antidrogas, del Ministerio Público en un vasto cocal cerca de Sacambú (Foto: IDL-Reporteros).

Aquí, a diferencia del Alto Huallaga o el VRAE, los terrenos son planos, de manera que la plantación extensa es mucho más fácil. El cocal por el que caminamos tenía por lo menos diez hectáreas. Y hay muchos más como ese, según indican los mapas satelitales.

El crecimiento de los cocales ha sido muy veloz y, según las informaciones, dirigido. Los campesinos nos dijeron que hace cuatro o cinco años un grupo pequeño de gente les propuso plantar los cocales a cambio de pagarles al contado y en chacra.

Campesinos, fiscal y policías junto a otro extenso cocal (Foto: IDL-Reporteros).

Los campesinos son aquí, como en todos los otros lugares cocaleros que conozco, pobres. Los signos de desnutrición, la pérdida temprana de dientes, abundan. Y es más que obvio que la siembra de coca no los sacará de la pobreza.

Pero, en medio de la pobreza y con la novedad de la violencia en sus vidas, la coca les ofrece mejor ingreso, más frecuente y fácil, que cualquier otro producto, porque no requiere llevarlo a ningún mercado lejano sino que se les paga en el mismo campo.

Por eso, la lucha contra el narcotráfico no tendrá éxito si no va aparejada con medidas de desarrollo de efecto rápido y perceptible.

Dos días después, no muy lejos de Sacambú, la Policía descubrió el miércoles 6, dos pozas gigantes de maceración de pasta básica. Cada una tenía 25 metros de largo por 15 de ancho y 1.50 de profundidad.

Pozas de maceración y de decantación descubiertas por la PNP el miércoles 6, poco antes de su destrucción (Foto: PNP).

Además, la Policía encontró otras dos pozas de 16 metros de largo, 3 de ancho y 1.5 de profundidad. Finalmente, encontraron una más pequeña, de tres metros de largo, dos de ancho y 1.5 de profundidad.

Había además 15 bidones de plástico con 60 galones cada uno, de, según le pareció a la Policía, ácido clorhídrico.

El ‘laboratorio’ fue destruido. Y varios otros lo serán durante los días que dure esta campaña. Pero son muy baratos y de fácil reposición.

El 'laboratorio' de PBC en llamas (Foto: PNP).

La única manera de que las campañas contra el narcotráfico en esas zonas tengan resultados permanentes, es mediante la continuidad operativa, fundamentalmente contra los niveles altos de las organizaciones criminales, el contrabando de insumos y el dinero del narcotráfico.

Y en el nivel del campesino, la interdicción solo tendrá éxito si va aparejada con acciones de desarrollo. Bajar el precio de la coca y subir el de otros productos: los pocos éxitos logrados en la lucha contra las drogas a lo largo de más de treinta años tienen en común tanto ese objetivo como aquel proceso.

 

Otra versión del reportaje ha sido publicada en la columna ‘Las Palabras’ de la edición 2188 de la revista ‘Caretas’.

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Publicado el Viernes 08 de julio, 2011 a las 3:32 | RSS 2.0.
Última actualización el Lunes 03 de septiembre, 2012 a las 20:37

3 comentarios

  1. [...] Pero los balazos del lunes 4 de julio contra la fachada del taller en el que está la embarcación incautada por la PF a ‘Javier’, indican que todavía subsiste la organización narcotraficante y que aún dispone de armas, balas, y de gatilleros también. — *Gustavo Gorriti, reconocido periodista y actual director de IDL-Reporteros. —- Fuente: Artículo publicado en IDL-Reporteros: http://idl-reporteros.pe/2011/07/08/el-nuevo-frente-contra-el-narcotrafico-en-el-trapecio-amazonico/ [...]

  2. [...] por Natalia Viana e Rodrigo Aron. Clique aqui para ler a reportagem original, em [...]

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Web por: Frederick Corazao