El reporte de la discusión

La conversación entre Humala y McKinley fue vivaz. Mientras Humala analizaba la situación del conflicto social en el Perú en forma quizá discutible pero eminentemente racional (con los eventuales comentarios a posteriori entre escépticos e irónicos del embajador), McKinley, un académico de sólida formación puesta al servicio de la diplomacia, buscó discutir diferencias doctrinales sobre política y economía y aún trató de convertir a Humala a su punto de vista.

“El embajador McKinley resaltó la importancia del libre comercio para el futuro del Perú. (…) el Perú puede ponerse de lado y observar o involucrarse y beneficiarse. (…) Humala aceptó la importancia del comercio pero dijo que era más importante que éste fuera ‘equitativo’ que ‘libre’. (…) Ambos estuvieron de acuerdo en su desacuerdo sobre este tema. Humala señaló que las convenciones de TLC sobre trabajo y el medio ambiente, que eran positivas en general, fueron introducidas gracias a la presión del Congreso de Estados Unidos. Resultaba irónico, dijo, que el Congreso de Estados Unidos hubiera hecho más para representar los intereses de los trabajadores peruanos y del medio ambiente en este caso que el propio Congreso o Gobierno peruanos”.

Luego de reseñar su larga discusión sobre la presencia de militares estadounidenses en Ayacucho (en la operación ‘Nuevos Horizontes’), McKinley concluyó con uno de los primeros comentarios positivos sobre Humala en los cables de la embajada: “Aunque probablemente no cambiamos la opinión de Humala en los asuntos fundamentales, el diálogo fue cordial y un nivel de confianza fue logrado (…) el embajador McKinley se vio otra vez con Humala en una función diplomática el 25 de junio y en una conversación amigable, Humala endosó el próximo viaje del Embajador a Ayacucho para explicarle [la operación] Nuevos Horizontes a un público escéptico”.

Casi un año después, el 4 de mayo de 2009, McKinley reportó en un cable confidencial otra conversación con Ollanta Humala.

La reunión, sin acompañantes, fue el 16 de abril de 2009, a pedido de Humala, según el cable. En opinión de McKinley, “Humala quizá reveló más de lo que pensaba hacer sobre su estrategia para las elecciones regionales y congresales [sic] de 2010 y las presidenciales de 2011”. Para el Embajador, Humala “claramente trabaja con algunos de los sectores más radicales del Perú mientras proyecta una línea nacionalista moderada en temas políticos e internacionales (…) me impresionó la creciente confianza en sí mismo (…) Tuve también la impresión que Ollanta mantiene aún ambivalencias en cuanto a abandonar del todo las alternativas radicales”.

Pero, McKinley mencionó que “al menos por tercera vez en los últimos diez meses, [Ollanta] indicó su interés en visitar Estados Unidos”. Ante eso, McKinley escribió un comentario de típica ambigüedad diplomática, sin mencionar por una vez la palabra ‘visa’: “Deberíamos considerar nuestras opciones en caso él efectúe un pedido formal”. Por lo menos hasta entonces no existía ningún proyecto de invitación y era evidente que Humala puso mucho más interés en el diálogo y acercamiento que la Embajada.

Ahora, después de la victoria de Humala, la visa debe haber llegado a sus manos más rápido que el correcaminos.


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Publicado el Sábado 02 de julio, 2011 a las 3:09 | RSS 2.0.
Última actualización el Lunes 04 de julio, 2011 a las 11:43

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