
Wilder Miranda, en su despacho en la alcaldía de Aucayacu, durante la entrevista con Sheilla Díaz y Gustavo Gorriti, en abril 2008. (Foto: Sheilla Díaz).
Cuando lo mataron estuvo solo frente a su asesino, en la intimidad fugaz de víctima y verdugo. Pero para enterrarlo lo acompañó una multitud local. Aucayacu –quizá la capital peruana en asesinatos selectivos– despidió a su alcalde Wilder Miranda llevando el ataúd a recorrer varias obras municipales como estaciones en la ruta al cementerio.
Fue una despedida en la que se proclamó con elocuencia lo que el alcalde hizo en vida, pero nada se dijo en voz alta sobre lo que pudo haber llevado a su muerte.
¿Lo mató la facción de ‘Artemio’ de Sendero Luminoso, que pese a los fuertes golpes recibidos por la Policía, todavía supera en letalidad e intimidación a cualquier otro grupo organizado en el área de Aucayacu? ¿Fue una muerte relacionada con el narcotráfico? ¿O una disputa entre grupos de poder, que terminó con esa respuesta final a un perjuicio o una afrenta?
En reserva y con la constricción de la voz que provoca el miedo, hubo gente que adelantó por separado cada una de las tres conclusiones. Para Felipe Páucar, corresponsal de IDL-Reporteros en el Alto Huallaga, que habló con varias fuentes que se supone bien informadas durante el sepelio, la explicación más probable es que se trate de un asesinato del Sendero de Artemio.
“Un antiguo trabajador de la municipalidad reafirma la posibilidad que Sendero Luminoso sería el autor del asesinato, pues se conocía dentro del municipio que Wilder Miranda desde un tiempo se había distanciado de ‘Artemio’ y no entregaba las acostumbradas “colaboraciones” y que habría revelado a personas de su entorno que estaba preocupado porque las presiones para que cumpliera con las ‘obligaciones’ eran fuertes”, reporta Páucar.
El miedo entre la gente es otro síntoma, para el corresponsal de IDL-Reporteros: “Existe como nunca antes un gran temor en ser identificados por la prensa por parte de quienes brindan informaciones sobre Wilder Miranda y las hipótesis que tienen sobre los móviles y autores de la muerte y esta especie de terror solo podría darse ante la seguridad de que alguien con poder de ejercer represalia estaba cerca y ese alguien para la zona del Alto Huallaga era Sendero Luminoso, por que no se conoce de algún grupo de narcotraficantes que pudiera infundir miedo a tal grado”.
Sin embargo, un periodista de Aucayacu, que deja saber inequívocamente que no desea ser identificado en esta ocasión, duda que haya sido ‘Artemio’ el que ordenó el asesinato. “Si hubiera querido tumbarlo, lo habría mandado hacer aquí, en Aucayacu, donde es fuerte, y no en Huánuco, donde es mucho más débil”.
A su turno, una fuente de las fuerzas de seguridad, con manejo de información precisa en la zona, cree que “el asesinato puede estar vinculado con el narcotráfico”.
En el Alto Huallaga los secretos duran poco. Como ha sucedido en casi todos los casos precedentes, lo más probable es que se llegue a conocer en poco tiempo quién mató y quién ordenó matar a Wilder Miranda. Aún así, quedarán en la oscuridad muchos hechos en la vida de un dirigente zonal y regional que caminó a través de los varios de los campos minados en la historia convulsa y sangrienta del Alto Huallaga y logró sobrevivirlos hasta, paradójicamente, la víspera del momento en que terminaba su carrera pública como alcalde de Aucayacu.
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