Sendero en el Huallaga

El Sendero dirigido por 'Artemio' incursionó en lugares tan diferentes como Paraíso, Santa Rosa de Mishollo y Porvenir durante el último mes, aparentemente en la búsqueda de sus hoy enemigos senderistas del VRAE. A continuación, el reportaje.

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El Sendero de 'Artemio' marca territorio y expresa distancia con el SL-VRAE mediante pintas en una fachada del caserío Porvenir, Huallaga, Huánuco. (Foto: Alejandro Balaguer/Fundación Albatros Media).

Por Gustavo Gorriti.- Enviados por Moisés y guiados por Jacob ascendimos a Paraíso. Al coronar una suave altura, se abrió a la vista un paisaje de edénica belleza. Pero sabíamos que era una tierra con historias que desengañaban ilusiones. Y el presente también lo hacía.

El punto de partida, el pasado 17 de junio, fue Uchiza, antaño la violenta capital del narcotráfico en el Huallaga, y hoy una ciudad donde, debajo de la tranquila apariencia, pulsa un obvio espíritu empresarial en sus habitantes. En la plaza de armas, el monumento a la coca permanece como un sentido homenaje botánico a la planta que para unos representa las bondades protectoras de la tierra y para otros es fuente de males y destrucción. Un campesino esculpido en moldes de social realismo simplificado sostiene la representación de esta planta teológica que, sobre el pedestal, se salvó de la erradicación.

Nuestros colegas, Moisés Cotrina y Jacob Flores, ambos cuajados periodistas y maestros, nos describen brevemente la circunstancia presente de Uchiza y sus alrededores. Jacob nos acompaña a Paraíso.

La ruta entre Uchiza y Paraíso es corta. Algo más de media hora por carro, hasta llegar al río Frijol, que solo se puede cruzar por balsa cautiva, dejando el vehículo, para cubrir a pie o en mototaxi los dos o tres kilómetros que restan hasta el pueblo de Paraíso. Desde Nuevo Progreso, de otro lado, la distancia es menor.

El camino hacia Paraíso abre paisajes de extraordinaria belleza. Los sobrevivientes del cataclismo de Yungay que llegaron primero a colonizarlo, deben haber sentido que arribaban de la desgracia a la perenne armonía.

No fue así. Pocos pueblos sufrieron tanto la violencia del narcotráfico y del senderismo como Paraíso. En algún momento,  quedó casi desierto, y solo a fines de la década pasada, los viejos  colonos o sus hijos volvieron a sus pagos.

Flanqueados por Uchiza (que tiene una comisaría y un contingente de Dinoes, además de un cuartel del Ejército) y por Nuevo Progreso (con guarnición policial, incluido el personal de Dinoes), Paraíso parecía seguro, especialmente después de las bajas sufridas por el grupo senderista que comanda ‘Artemio’. El senderismo parecía profundamente debilitado en el Huallaga.

Pero, este 17 de mayo, hace poco más de un mes, un contingente de Sendero tomó Paraíso. Una treintena de senderistas uniformados y bien armados controló el pueblo desde las primeras horas de la noche. Todos los habitantes fueron convocados desde sus casas a una reunión en la municipalidad. Mientras, grupos de senderistas, algunos de los cuales se encontraban en estado insurreccional contra la ortografía, pintarrajearon las paredes de casi todo el pueblo.

Pintas de Sendero Luminoso en el centro poblado Paraíso, provincia de Marañón en Huánuco. (Foto: Alejandro Balaguer/Fundación Albatros Media).

Un mes después, cuando, junto con Jacob Flores, llegamos los periodistas Felipe Páucar, de Tingo María; Alejandro Balaguer, Alexis Triboulard, Humberto Saco, de la Fundación Albatros Media; y Gustavo Gorriti, de IDL-Reporteros, las pintas seguían ahí, como si la incursión hubiera sido ayer, sin que nadie se haya atrevido a borrarlas.

“Yo tenía mucho miedo cuando nos llevaron a la municipalidad”, dice un empleado del centro de salud de Paraíso, que, aparte de la pintura, luce espléndidamente organizado y mantenido. “El que habló era de buen porte”, continúa, “no fue prepotente, ni nada”.

“Son mucho más tratables ahora”, agrega un poblador con memorias de la terrible violencia de los 1980, cuando, dice, “no había menos de dos muertos por día”. En esta ocasión, los senderistas, advirtieron a la población, “de no meterse en robos, violaciones, corrupción”, refiere otra persona, quien añade, “quisieron reunir, pero no obligaron”. Otro poblador, sin embargo, precisa que “todo el pueblo fue convocado a la municipalidad”.

Ello sucedió entre las 7 y las 12 de la noche. Mucha gente estaba muy asustada, pues el local no tenía otra salida que el estrecho ingreso por el que entraron. Y una vez dentro, vieron a tres personas amarradas. Todos los que tenían memoria del pasado, dieron por hecho que iba a haber muertes. A uno lo acusaban, según se nos dijo, de “haber recibido plata de Devida”; a los otros dos, “por asaltantes”.

Para sorpresa de los habitantes, los senderistas “no les pudieron probar” los cargos, y los soltaron.

El mayor miedo de los habitantes de Paraíso durante las largas horas en las que el Sendero de ‘Artemio’ controló el pueblo, fue que llegaran las fuerzas de seguridad, pues si se desataba una balacera, los encontraría a todos encerrados en esa construcción con una sola salida estrecha.

Sin embargo, nadie llegó.

Un mes después exactamente, cuando recorrimos el pueblo, las fuerzas de seguridad todavía no habían llegado y las pintas seguían ahí, tan frescas como si se hubieran pintado el día anterior. Y queda claro que ninguno de los habitantes de Paraíso se iba a jugar la vida borrándolas.

Centro de salud de Paraíso, reconocido por la calidad de su servicio en obstetricia, con pintas de SL. (Foto: Felipe Páucar)

Solo dos horas después de que los periodistas salimos de Paraíso, llegaron contingentes policiales de Nuevo Progreso y de Uchiza, con botes de pintura blanca. Les dijeron a los habitantes del pueblo que acababan de enterarse de lo que había sucedido.

Sendero en Mishollo

El 18 de junio por la mañana, salimos hacia Santa Rosa de Mishollo, el pueblo de la congresista Nancy Obregón. Nos acompañaron dos dirigentes cocaleros de la Federación Saúl Guevara Díaz: Wilder Satalaya, su presidente; y Luis Cabrera, el secretario de organización.

Santa Rosa de Mishollo está al norte de Tocache, en un viaje que toma poco más de una hora por una carretera polvorienta. La casa de Nancy Obregón está en la plaza principal, embellecida por gestión de la congresista. No hay, por cierto, policía, y los habitantes se muestran más bien recelosos.

Por ahí pasó, el 13 o 14 de mayo, un contingente senderista bajo el mando de ‘Artemio’. Luego de estar un rato en el pueblo, bajaron hacia el río, lo cruzaron en el bote a motor que hace el precario servicio a cinco soles por cabeza, y se dirigieron caminando hacia dos caseríos río arriba: Túpac Amaru y el Porvenir de Mishollo.

Es el mismo trayecto que seguimos nosotros, luego de cruzar el río en el bote a motor que avanza a duras penas contra la corriente, para emprender una fatigosa caminata hacia ambas poblaciones.

En el caserío Túpac Amaru, la escuela está llena de pintas, y al frente todavía se ve una pequeña bandera roja con la hoz y el martillo.

Pero es en el pueblo el Porvenir de Mishollo donde las pintas no solo abundan sino parecen ser más un discurso político que una propaganda.

Pintas en el colegio del caserío Túpac Amaru, Huánuco. (Fotos: Alejandro Balaguer/ Fundación Albatros Media)

Inscripciones del Sendero de 'Artemio' en la escuela de El Porvenir.

Hasta ahí llegaron 23 senderistas uniformados y bien armados, entre los cuales, todo indica, se encontraba ‘Artemio’.

Algunos pobladores aseguran que fue el mismo día, 13 de mayo, que pasaron por Santa Rosa de Mishollo. Hablaron con la gente, la reunieron y se dieron todo el tiempo para dejar señales de su presencia.

A diferencia de Paraíso, en el Porvenir de Mishollo los que pintaron no tenían problemas manifiestos con la ortografía. Su objetivo parecía ser dejar un mensaje inequívoco.

¿A quién? A los senderistas del VRAE.

Lemas clásicos de Sendero Luminoso en el Porvenir (Alejandro Balaguer/ Fundación Albatros Media).

Desde hace algunas semanas ha circulado la información sobre una eventual presencia de los senderistas del VRAE en el Alto Huallaga, específicamente en el norte de Tocache.

El rumor tomó mayor cuerpo cuando la Policía hizo unos arrestos y el Ejército realizó varios patrullajes al otro lado del río, sin encontrar nada. Hubo varios que afirmaron entonces y afirman ahora que no existe presencia del Sendero del VRAE en el Alto Huallaga.

Todo indica que ‘Artemio’ no piensa lo mismo. Junto con las vivas a ‘Gonzalo’, su “pensamiento” y su “jefatura” y el llamado a “defender la trascendencia histórica de la guerra popular”, hay todo un párrafo grafitero dedicado a los del VRAE:

Denunciamos al grupo armado del VRAE: son renegados, mercenarios, anti-jefatura” dice la pinta, “antipartido, anti-maoísta, anti-pensamiento Gonzalo, anti-revolución y anti-pueblo. Están al servicio de la contrarrevolución”.

Según alguna gente del pueblo, los de ‘Artemio’ “venían a buscar a los del VRAE, pero no los encontraron”. Luego de conversar con la población y arengarla, (“dijeron que quieren conciliar con el gobierno pero éste no quiere”, recuerda uno de quienes los escuchó), durmieron ese día en un galpón en la plazoleta principal y se fueron por la mañana siguiente.

En el camino de regreso hacia Túpac Amaru, me encontré con un colono, quien me dijo que hay gente que sigue la línea del VRAE, desde “hace como cuatro meses”. Me dijo haberlos visto varias veces, que ellos han “entrado a casi todos los pueblos… siempre vienen”, que tienen una suerte de base militar al pie de un cerro llamado, según contó, ‘La Chuncha’, donde disponen de radios y paneles solares. Me dijo que no creía que la gente de “Artemio” hubiera llegado buscándoles el combate, porque los otros están ahora mejor armados.

Según él, los del VRAE “tienen más amistad con el pueblo”, en tanto que a ‘Artemio’, “le tienen miedo”.

Iglesia protestante en el caserío Palo Wimbo, también con inscripciones de Sendero Luminoso. (Alejandro Balaguer/ Fundación Albatros Media).

Miembros de un comité de autodefensa en el camino a Cachicoto. (Foto: Alejandro Balaguer/ Fundación Albatros Media)

Otro retén de comités de autodefensa en los alrededores de Tocache. (Foto: Alejandro Balaguer/Albatros Media)

No hay duda de su intento de cambiar, también, su discurso y método de acción política: está claro que se esfuerza por evitar las brutales arbitrariedades del pasado y tener una relación más afable con la población.

Es obvio también que, pese a los contrastes sufridos, mantiene una capacidad de acción y de movilidad en áreas donde no se había reportado su presencia en muchos años.

Otro testimonio, de una funcionaria  del PDA, me informa de otra incursión de ‘Artemio’ en el pueblo de Pólvora este 9 de junio. Según el informe, la incursión se realizó con unos 40 hombres armados. En su discurso, ‘Artemio’ habría dicho, sorprendentemente, que “es bueno que [los campesinos] no solo se dediquen a la coca, es bueno que produzca su cacao”. Al alcalde, con quien discutió por un rato, ‘Artemio’ le habría dicho que “las obras hay que felicitarlas”, así como que “hay que evitar incurrir en actos de corrupción”.

¿Se trata de un ‘Artemio’ más suave, que quiere conquistar por la persuasión lo que perdió por la violencia? Nada indica que haya renunciado a ésta, pero es probable que sus sucesivos contrastes le hayan hecho buscar alternativas.

Actualización del 30 de junio (Imágenes de Humberto Saco):
Video de la llegada a Porvenir de Mishollo y pintas de SL

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Publicado el Miércoles 23 de junio, 2010 a las 4:41 | RSS 2.0.
Última actualización el Lunes 16 de julio, 2012 a las 18:04

Un comentario

  1. [...] pocos meses, IDL-Reporteros estuvo en la zona y reportó en detalle una realidad que distaba mucho de la presentada en la información propagandística oficial. En el [...]

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