Relaciones interiores

General Mario Obregón, jefe de logística de la Policía Nacional (Foto: PNP)

Artículo de Gustavo Gorriti en su columna Las Palabras en Caretas Nº 2120 del 11 de marzo.

El miércoles 10, el director de Logística de la Policía, general PNP Mario Obregón, entregó el informe sobre su visita a Israel, donde viajó para verificar si los portatropas que el Ministerio del Interior compró a la empresa Hatehof son nuevos o antiguos; si están sobrevaluados o no. Se trata de su segundo informe. Obregón envió uno previo, confidencial, desde Israel. Ahí señalaba varios “problemas” encontrados en su inspección de los vehículos comprados y expresaba sus ganas de regresar de inmediato al Perú. Su jefe, el general PNP Miguel Hidalgo, le ordenó terminar su misión, pero con el ojo pelado.

Según algunos promocionales, Obregón sabe tanto de vehículos como ellos de ciencias ocultas. Pero viajó acompañado por técnicos mecánicos de la PNP, incluso uno de la Dinoes, que conoce los requerimientos de vehículos para tareas arduas y operaciones especiales.

Pobre Obregón. IDL-reporteros-.pe (la publicación de periodismo investigativo que dirijo, donde se puede leer la investigación completa en las entregas: “Estafa camionera” y “La prueba”) demostró y probó que la operación de compra constituía una estafa al gobierno y al país. Sin embargo, las autoridades del Ministerio del Interior, que han defendido, con culposa insistencia, esa transacción, lo mandaron a Israel con el objetivo que validara la compra mediante una sumaria inspección ocular respaldada con su firma.

Obregón comprendió que su viaje real era a un punto precario entre Escila y Caribdis o, para quien no tenga pesadillas marinas, entre la espada y la pared. No dar la conformidad a una operación vehementemente defendida por el ministro Octavio Salazar y el viceministro Samuel Torres, era riesgoso para su carrera. Pero firmarla podía ser todavía más riesgoso.

De manera que Obregón viajó y actuó con más cuidado que puercoespín en estación de celo. De hecho, no firmó la conformidad en Israel y planteó en su informe la necesidad de subsanar “observaciones técnicas”. Fuentes familiarizadas con su pensamiento indicaron que Obregón confiesa que tiene “que ser muy cauto… esto es muy delicado”.

Pues sí, parece que es delicado; y que lo será más en el futuro. Por lo pronto, fuentes israelíes consultadas por mis colegas en ese país indicaron que la causa fundamental del sobreprecio era una “comisión del 20%”, que reduce el precio de cada vehículo en forma considerable para el vendedor.

Yo tuve información sobre el intento de cobrar una comisión por ese monto, de 20% del valor total, desde enero de 2008. Las fuentes israelíes confirmaron que ese porcentaje no ha variado.

¿Quiénes son los que han exigido esa comisión o, más bien, ese soborno? Los sospechosos no son muchos. Se trata de autoridades del sector (y quizá alguna fuera de él) con la suficiente capacidad de decisión como para disfrazar la necesidad y empujar la compra, aún después de hacerse evidentes sus, digamos, irregularidades.

La tercera fiscalía anticorrupción ha empezado una investigación sobre este caso. Si lo hacen con un mínimo de diligencia y seriedad, podrán llegar sin gran dificultad a identificar a cada uno de los sinvergüenzas que ha intentado lucrar con ese veinte por ciento a costa de las más duras necesidades de seguridad del país.

Es probable, sin embargo, que la compra ya no se concrete. Según fuentes con conocimiento fidedigno del tema, el presidente Alan García le habría indicado al ministro Octavio Salazar que “se olvide” de la compra de los sobrevaluados portatropas. Salazar habría intentado defender las presuntas excelencias de la operación, pero García le habría reiterado su parecer a Salazar, “que eso no va a salir”.

El problema, dice una fuente habitualmente bien informada, es que “se habla de que habría algo adelantado”.

¿Es apelable la bajada de dedo presidencial? Todo indica que el ministro Salazar trata de lograrlo. Su principal aliado es Luis Nava, el secretario general de Palacio, con quien tiene la amistad de frecuentes visitas domingueras a la casa de éste. Nava, como se sabe, o debiera saberse, guarda un interés especial por la Policía, sobre todo en etapa de ascensos.

Pero, según informaciones confiables, el futuro de Salazar al frente del Ministerio del Interior es corto y se mide en días antes que en semanas.

Hacia fines de mes, tiempo más, tiempo menos, Salazar dejaría el cargo de ministro con el propósito (o bajo el pretexto, según la fuente) de lanzar su candidatura a la alcaldía provincial de Trujillo.

"Según informaciones confiables, el futuro de Salazar al frente del Ministerio del Interior es corto y se mide en días antes que en semanas"

Esa candidatura es manifiestamente apoyada por Luis Alva Castro y por el congresista Elías Rodríguez. Según fuentes bien informadas del Ministerio del Interior, el dirigente aprista Telmo Barba renunció en días recientes a su puesto de coordinador entre el Ministerio del Interior y el Congreso, para dedicarse a organizar la campaña de Salazar en Trujillo. Eso es lo que habría dicho el dirigente pacasmaíno al despedirse de sus colegas de Interior.

Sin embargo, el porvenir de Salazar como candidato parece tan precario como la compra de los sobrevaluados Abir. Según un veterano dirigente aprista, con alto predicamento en el Norte, “el pueblo aprista se va a oponer rotundamente” a esa candidatura. Y, a juzgar por lo que pasó recientemente en Alfonso Ugarte, la imposición no lleva lejos. ¿Quién sucederá a Salazar? No parece haber buenos candidatos. El hecho es que durante la presente administración de García, todos los ministros y ministras del Interior han tenido gestiones deficientes o malas. Esa es la característica común entre personas tan diversas como Pilar Mazzetti, Luis Alva Castro, Remigio Hernani, Mercedes Cabanillas y, finalmente, Octavio Salazar. Todos fracasaron.

Es obvio que García no ha puesto mayor esmero al elegir los ministros del Interior. Nada que se compare con el cuidado puesto, por ejemplo, en Economía o en la Cancillería. Lo cual es, por cierto, un gran error, que se paga con el deterioro de la seguridad ciudadana, los bajos estándares de calidad policial y el aumento de la corrupción institucional.

¿Persistirá García en el error de nombrar a otro policía como ministro cuando salga Salazar? Espero que no. Los rumores de que el actual jefe de la Policía, general PNP Miguel Hidalgo, pasaría a ser ministro, desataron una furiosa oleada de correos, versiones, historias y hasta promesas de videos, en contra de éste. Las fuentes, es casi inútil decirlo, provenían del propio ministerio y, en especial, de la Policía. Casi como en temporada de ascensos, cuando un frenesí cainita sacude a la PNP y a las FFAA.

Me parece poco probable que Hidalgo deje la jefatura de la PNP. No es brillante, pero tampoco tonto. Sabe que es un jefe policial eficiente, cuando quiere; pero que como ministro sería una de dos cosas: malo o pésimo. De otro lado, y ésta es la razón principal, García tiene mucha confianza en la capacidad ejecutiva de Hidalgo como Policía. Lo demostró en casos como los de la identificación y arresto de los chuponeadores y del espía Ariza. Y si saliera Hidalgo, ¿quién asumiría la jefatura policial? No parece, hoy por hoy, que haya una alternativa satisfactoria.

Me inclino a pensar que Hidalgo seguirá al frente de la PNP virtualmente hasta el cambio de gobierno (a menos, por cierto, que emerja alguna información inesperada). Entonces, de nuevo, ¿quién sería el próximo ministro? Por la estabilidad del país, sugiero al Presidente poner el mismo cuidado que en la elección del canciller. Las relaciones interiores suelen ser frecuentemente más necesarias que las exteriores.

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Publicado el Viernes 12 de marzo, 2010 a las 18:11 | RSS 2.0.
Última actualización el Viernes 14 de febrero, 2014 a las 15:58

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